Cristal.
Disclamer: Percy Jackson y los olímpicos/Los Héroes del Olimpo no me pertenecen, son propiedad de Rick Riordan. Yo solo hago esto como mero entretenimiento.
Dedicado a ObiRose.
1. Dos grandes deseos.
Annabeth Chase tenía dos grandes deseos desde que podía recordar.
El primero era ser recordada.
El segundo era construir algo que fuera permanente.
Su primer deseo ya se había cumplido tras participar en dos guerras, recuperar la Atenea Partenos de la cueva de Aracne y hacer que la llevaran al Campamento Mestizo, sobrevivir al mismísimo Tártaro…, estaba segura de que sería recordada después de haber sido parte y haber jugado un papel significativo en todas esas hazañas, después de todo era una heroína, alguien importante.
Además, su rol como Arquitecta en jefe del Olimpo era otro aspecto a considerar en cuanto a dejar un legado se refería. Con logros como esos bajo la manga, era casi imposible que la olvidaran.
Solo debía ser fiel a su gran plan y dejar construcciones y un historial memorable, había trazado su estrategia con cuidado y dudaba que pudiera salir mal.
La hija de Atenea olvidaba, presa del orgullo, que la vida es impredecible y los cambios son inevitables, por más planificación que una haga para prepararse.
Cumplir su segundo deseo era un tanto más complejo, pero estaba convencida de que iba por buen camino.
Construir algo permanente con su novio, Percy, de momento iba bien. Percy solo tenía que graduarse, conseguir la cartas de recomendación de tres dioses y pronto estarían en Nueva Roma, divirtiéndose y paseando por la ciudad y el campus.
A la rubia le emocionaba la idea de compartir sus ideas, ser reconocida y pasear con su pareja en California pese a que, en un inicio, la idea la había horrorizado en más de un sentido.
Por eso había insistido en acompañar al hijo de Poseidón en su búsqueda de las cartas que este precisaba para acudir la Universidad de Nueva Roma además de vigilar sus progresos académicos, tenía que asegurarse de que se graduaran, fueran al baile y de ahí a California.
Sin distracciones. Sin desviaciones.
Tenía que ser así.
Era hija de Atenea y Atenea siempre tenia un plan.
Percy la necesitaba para trazar estrategias, siempre había sido así y nunca cambiaria. Era despistado y torpe, un Sesos de Alga, pero era su Sesos de Alga y amaba que fuera así, solo debían seguir su plan y todo estaría bien.
Ignoraba que todo comenzaría a desmoronarse y que, cuando quisiera arreglarlo, sería muy tarde.
Annabeth Chase caminaba sobre hilos finos, sobre una estructura de cristal y, en su ceguera, no lo veía.
