A veces los sueños no se hacen realidad, siendo objetivos inalcanzables, sin importar todo el esfuerzo que hay detrás de ellos.
No obstante, también se pueden cumplir, si uno persevera y no se rinde, puede lograr lo imposible. Y todo puede ser posible con la voluntad y el coraje suficientes.
El ver al Charizard de Leon tirado en el suelo completamente debilitado era prueba de ello.
No podía creer lo que estaba sucediendo, aun con todos los aplausos y gritos con su nombre, aun con el hecho de que su pokémon, Cinderace, se acercó a él para poder abrazarlo. No podía creer lo que estaba pasando.
— Felicidades, nuevo campeón de Galar, en verdad fue una batalla increíble. — dijo Leon, el antiguo campeón, estando enfrente de su oponente — ¡Esta región puede estar orgullosa de contar con un entrenador tan asombroso como tú! — estrechando la mano izquierda del entrenador qué lo derrotó en combate — Felicidades, Hop. — luego lo abrazó con fuerza y cariño.
El hermano de Leon estaba asombrado, lo había logrado, había derrotado a su hermano. Correspondió el abrazo con su brazo izquierdo, ocultando su rostro en el pecho de su hermano mientras lágrimas salían de sus ojos. Lágrimas de alegría, de incredulidad y de asombro.
Su sueño se había logrado, luego de haber detenido a Eternatus con la ayuda de los pokémon legendarios Zacian y Zamazenta, usando la espada y el escudo oxidados que encontró en el Bosque Oniria, portando ambos objetos el solo, casi perdiendo ambas extremidades en el proceso y con el brazo derecho siendo el más afectado. Todo para detener los planes del presidente Rose, quien se escapó al ver que su plan de salvar Galar había sido detenido y su imagen pública se había manchado por completo.
Después de que los hermanos se separaron del abrazo, hubo una breve conferencia de prensa en la salida del Estadio de Puntera, en donde Hop recibió muchas preguntas por parte de distintos medios de comunicación, tanto de Galar como de otras regiones, como lo eran Kalos y Sinnoh. De igual forma varios estaban tomando diversas fotos para preservar el momento histórico del nacimiento de una nueva leyenda de la región.
— ¿Cómo te sientes al convertirte en el nuevo campeón? — preguntó un reportero de un canal de televisión de Galar, colocando su micrófono muy cerca del rostro del muchacho.
— Pues... aún no puedo creer lo que está pasando, todavía me estoy preguntando si esto es un sueño. — contestó el moreno con incomodidad, que tenía los ojos un poco rojos por haber llorado tanto en el estadio.
Los reporteros a su alrededor se rieron por la inocencia con la que respondió, pero era una respuesta honesta.
— ¿Cómo piensas celebrar este logro? — preguntó una mujer de cabello rosa, encargada de un noticiero de la región de Kalos.
— Supongo que iré a comer curry con mi hermano. — dijo el entrenador de ojos amarillos, frotando un poco su estómago con su mano izquierda — Esa batalla me dejó con el estómago vacío, y la verdad no pasó por mi cabeza una celebración.
Nunca tuvo la idea de celebrar su victoria, una cena o una fiesta con sus rivales, amigos y familiares. Estaba tan centrado en ganar, que nunca pensó en la posibilidad de ganar y festejar su posible triunfo.
Varios reporteros querían hacerle más preguntas, entre ellos de un periódico de Sinnoh, que le tomó unas fotografías para colocarlo en primera plana. Respondió algunas, pero Leon logró sacarlo de la situación para que pudiesen salir a celebrar y planificar el ascenso legal de Hop, para entregarle el uniforme y que sea presentado ante todo el mundo como el nuevo campeón de Galar.
— Hay un local aquí cerca donde suelo comer con Raihan, me parece que es por acá. — dijo Leon doblando a la derecha.
— Creo que es del otro lado. — dijo Hop señalando el camino de la izquierda al distinguir el local a la distancia.
— Cierto, cierto, por aquí. — dijo el antiguo campeón siguiendo el camino dicho por su hermano.
En el camino se encontraron con varias personas que querían tomarse una foto con Hop todavía con su uniforme de retador, o pedirle un autógrafo, lo cual él aceptó con algo de dificultad, ya que él era diestro y su brazo derecho se encontraba alrededor de un cabestrillo.
Se sentía un poco raro haciendo esas cosas, cosas que su hermano hacía antes de aquel día, todo eso era algo nuevo para él.
Al llegar al local de Curry Hop pidió un curry picante, mientras que Leon pidió uno dulce. Hop devoró el platillo como un muerto de hambre, teniendo algo de cuidado de que la comida no cayera al suelo por su falta de experiencia con la mano izquierda. Realmente la batalla con su hermano le dejó el estómago vacío por lo presionado qué se sentía al haber llegado tan lejos en la Liga Pokémon.
— Y dime, ¿Cómo te sientes? — preguntó Leon con curiosidad, viendo fijamente a su hermano comer.
Era una pregunta que ya le habían realizado, sin embargo, quería saber la respuesta sin tantos paparazis ni reporteros cerca de él.
Hop no respondió al instante, estaba centrado en acabar su gran porción de curry que el dueño del establecimiento le había servido, cortesía de la casa.
Al dejar su plato vacío, Hop respiro profundamente. La respuesta a la pregunta de su hermano era muy obvia.
— ¡LO LOGRÉ! — grito el joven, parándose, de su asiento para alzar su mano izquierda y comenzar a saltar de la alegría, llamando la atención de las personas que estaban comiendo en el local, pero que entendían el ánimo y entusiasmo del joven — ¡LO LOGRÉ!
Su cuerpo se movía y hacía movimientos extraños, pero que reflejaban la manera impulsiva e hiperactiva de ser del chico.
Desde que vio a su hermano ganar el título de campeón junto a su amigo Victor cuando eran tan unos niños de 6 años, sabía que lo que quería hacer cuando tuviera la edad apropiada era ser el siguiente campeón de Galar.
No obstante, el recordar a su amigo hizo que su ánimo disminuyera un poco.
Habiendo cumplido los 16 años, Leon les entregó un pokémon a cada uno para que pudieran desarrollarse como entrenadores pokémon. Hop había elegido a Scorbonny, inspirado en el Charizard de su hermano, mientras que Victor eligió a Sobble, dejando a Grookey en manos de Leon, que lo hizo evolucionar hasta convertirlo en un poderoso Rillaboom y dejándolo en el equipo pokémon que tenía actualmente.
Su viaje había iniciado bien, atrapando varios pokémon, consiguiendo algunas medallas y conociendo a muchas personas, algunas volviéndose rivales en el camino, como lo eran Bede y Marnie.
Sin embargo, Victor se retiró del desafío de gimnasios sin previo aviso, habiendo acumulado un total de cinco medallas y estando tan sólo a tres de poder participar en la Copa de Campeones.
Había dicho que cambió de planes, que tenía otro objetivo que quería cumplir, el cual era viajar por todo el mundo para ver las distintas culturas que el mundo ofrecía, ver distintas realidades del mundo pokémon más allá de la burbuja de Galar.
Hop lo apoyó en todo lo que estaba a su alcance, sin embargo, se sentía triste de que su amigo de la infancia estuviera renunciando de la nada a ser un entrenador pokémon y de competir por el título de campeón.
¿Qué habría pasado si Victor hubiese continuado con el desafío de los gimnasios?
Estaba completamente seguro de que su amigo habría conseguido las otras tres medallas sin dificultad. También le hubiese ayudado a detener a Rose junto a los perros legendarios, portando una de las dos armas oxidadas que en realidad ambos encontraron en el Bosque Oniria.
Tal vez él lo habría derrotado, para después vencer a Leon y tomar el título de campeón de Galar.
— Él debe estar bien. — dijo Leon, interrumpiendo los pensamientos de su hermano menor — Lo último que supe de él es que se encontraba en la región de Hoenn.
— Si, estoy al tanto de eso. — dijo el nuevo campeón, sentándose en su puesto y sacando su celular que también funcionaba como pokédex, viendo el buzón de mensajes vacío.
— Te llamará, debe estar ocupado al hundirse de la cultura local. — dijo el antiguo campeón, terminando de comer su curry — Ahora lo que debe estar en tu mente es tu victoria. Ganaste Hop, ahora eres el campeón de Galar, tal y como querías. Debes prepararte para tu ascenso.
— ¿Debo tener algo preparado? — preguntó Hop, sin saber mucho sobre ese aspecto ceremonial — ¿Algún discurso o algo así?
— No, sólo debes presentarte frente a todo el mundo con tu nuevo uniforme. — dijo Leon, recordando lo que tuvo que hacer cuando se volvió campeón de Galar — Antes que nada, debes dar tus medidas para que lo confeccionen, se sentirá raro ya no tener que usarlo.
— Tendrás que usar un traje más formal, señor nuevo presidente de la Liga Pokémon — se burló Hop de su hermano, al imaginarlo usando un traje de oficina y el cabello corto.
— Tal vez sea hora de un nuevo estilo. — dijo Leon quitándose la capa de encima de sus hombros — En señal de una nueva era. — se levantó para entregarle la capa a su hermano.
Hop la tomó con admiración. Dicha capa era un gran símbolo para la gente de Galar. Pero los símbolos no eran nada sin las personas que les daban valor a dichos significados.
Se veía bastante grande, demasiado para sus delgados y flacos hombros, pero tenía que dar lo mejor de sí para no defraudar a nadie, y probar que era merecedor de llevarla puesta.
— Te sugiero que la laves, lo digo enserio. — dijo Leon tomando un poco de agua — Conservarla como un premio de victoria, la tuya reflejará un inicio para la Liga Pokémon.
Los días transcurrieron con normalidad. Su uniforme de campeón estaba listo, junto a los preparativos para hacer oficial el ascenso de Hop como el nuevo campeón de Galar al mundo entero.
Estaba en los vestidores del Estadio de Puntera, viéndose en un espejo usando el uniforme de campeón ya puesto, con cabestrillo en su brazo derecho que seguía sin recuperarse por completo. Había tenido ciertas complicaciones al cambiarse de ropa, pero logró hacerlo solo, ya que no iba a aceptar ayuda.
También estaba la nueva capa qué su hermano dijo que le iban a entregar, siendo de color anaranjada y sin ningún logo de marcas promocionales, eliminando cualquier conexión con Rose y la Empresa Macrocosmos. El atesorado objeto se encontraba sobre una de las bancas de los vestidores.
En el centro del estadio se encontraban los líderes de gimnasio de la región. Milo, Nessa, Kabu, Bea, Allister, Gordie, Melony, Opal, Marnie y Raihan. Todos ellos parados formando una fila en el césped, frente a una gran tarima negra.
Encima de ella y mostrándose ante todos se encontraba Leon con un aspecto bastante diferente, usando un traje gris oscuro, con camisa blanca y una corbata roja. Lo más sorprendente era que se había cortado el pelo hasta el cuello, viéndose bastante diferente a como era antes.
Hop no se encontraba solo en los vestidores, los seis pokémon que lo acompañaron durante su viaje y que gracias a ellos pudo derrotar a Leon estaban en sus pokéballs, en un cinturón especial. Dubwool, Cinderace, Cramorant, Corviknight, Pincurchin y Toxtricity grave. Todos ellos lo ayudaron en su viaje alrededor de la región, en las buenas y en las malas.
Se propuso a salir del vestidor, no sin antes darse unas pequeñas palmadas en las mejillas, tomando la capa para acomodarla sobre sus hombros.
— Todavía se siente pesada. — pensó Hop.
Se quedó en el pasillo que conducía al interior del estadio, esperando por la señal para poder salir.
Sonia de igual forma estaba presente en las gradas del estadio, que estaba lleno de personas en espera de Hop. Ella ahora era la nueva profesora de la región, siendo la sucesora de su abuela Magnolia, encargada no solo de la investigación del fenómeno Dinamax, sino también de la historia de Galar.
Había múltiples cámaras que captaban todo, transmitiendo el evento para todos en la región de Galar y para el resto de las regiones en el mundo.
Los únicos que no pudieron asistir fueron sus rivales y amigos Bede y Victor. El primero inició una travesía para encontrar a Rose y llevarlo ante la justicia por sus crímenes en contra de Galar, de igual forma así él también pagaría los que cometió cuando estaba apoyándolo.
Estaba bastante ansioso, su corazón palpitaba muy rápido. Ese día sería visto por todo el mundo como el nuevo campeón de Galar.
Se sentía un poco triste porque sus amigos no estarían presentes para su ascenso como campeón. Se podría decir que era el mejor día de su vida, y se sentía como tal, siendo más o menos como se lo imaginaba cuando era un niño, salvo por la ausencia de su mejor amigo.
Al pasar los segundos se iba poniendo más nervioso, cerrando los ojos mientras pensaba en las expectativas que las personas tenían sobre él, y si podía cumplirlas a la perfección, sintiendo el peso de la capa sobre sus hombros.
Ring ring ring.
De pronto, su celular comenzó a sonar, tomándolo con su mano izquierda para poder contestar.
— ¿Sí? — preguntó Hop.
— Hola Hop. — dijo la voz del otro lado de la línea.
Se sorprendió, reconocería esa voz en cualquier lugar y tiempo.
— Victor. — dijo el nuevo campeón de Galar.
— Por lo que veo en televisión, aún no es tu momento de brillar. — dijo Victor — Tu hermano se ve extraño con el pelo corto. — bromeó.
— Jajajaja, yo también le dije que se veía raro. — dijo Hop mientras se reía junto a Victor.
La conversación entre ambos era bastante natural, como si nunca se hubieran separado durante el viaje.
— Lamento no haberte llamado el día que ganaste. — dijo Victor sonando apenado — Me encontraba en aprietos en los mares de Hoenn.
— ¿Sigues en Hoenn? — reaccionó Hop asombrado por la declaración de su amigo, sorprendido de que había viajado muy lejos.
— Si, después me dio pena llamarte, así que esperé hasta este día, pensé que estarías un poco nervioso el día de hoy. — dijo Victor — Felicidades, nuevo campeón.
Hop se alegró por las palabras de su amigo, siendo algo que había estado esperando escuchar desde el momento que ganó la Copa de Campeones.
— Muchas gracias, significa mucho. — contestó Hop — Y la verdad es que sí, estoy un poco nervioso.
— Yo también lo estaría si fuera tú, es algo normal. — contestó Víctor — Llegaste hasta ahí con tu propio esfuerzo, tú mismo sabes que no debió ser tarea fácil llegar hasta donde llegaste, y también sabes que nunca te rendiste.
— Fue un camino difícil. — respondió Hop, recordando todos los obstáculos que tuvo que pasar hasta llegar a la cima.
— Pero perseverante, continuaste. — argumentó Victor — Eso es inspirador, y es lo que debe hacer un campeón.
Ese último comentario hizo algo en Hop, la capa sobre sus hombros dejó de pesarle, sabía que su amigo tenía razón.
— Gracias. — dijo el moreno cerrando los ojos y dando un gran respiro — Ahora debo colgar, ya es momento de mi entrada.
— Éxito. — respondió Victor — Estamos en contacto. — dijo mientras colgaba la llamada.
Leon sacó un micrófono para iniciar la ceremonia.
— ¡Buenas tardes gente de Galar, hoy es un maravilloso día para nuestra región, ya que hoy se alza nuestro nuevo campeón! — dijo el hermano de Hop — ¡Alguien que será el símbolo de nuestra región, velando por sus principios y teniendo la vista al frente, teniendo presente siempre el futuro de la región y de sus habitantes por encima de todo!
Varias personas aplaudieron las palabras de su antiguo campeón y nuevo presidente de la Liga Pokémon, ganándose también piropos de varias chicas por su nuevo estilo de cabello.
De pronto, el himno de Galar comenzó a sonar por todo el estado. Al oír eso Hop salió del pasillo rumbo al estadio, ganándose el aplauso de todas las personas presentes que ahora lo podían ver portando el uniforme y capa del campeón de la región.
El atuendo de Hop era una camiseta negra con rayos grises en el centro, con un pantalón y gorra igualmente negros, sumado a la capa naranja sobre sus hombros qué se ondeaba cual bandera mientras corría por el estadio.
Por inercia el saludaba a todas las personas, alzando su brazo izquierdo hasta el cielo mientras el himno de su región acompañaba cada uno de sus movimientos.
Se movía por la cancha de césped acercándose a su hermano subiendo a la tarima, quedando al lado derecho de él cuando el himno dejó de sonar.
— ¡Damas y caballeros, nuestro nuevo campeón! — dijo Leon, tomando el brazo izquierdo de su hermano para levantarlo — ¡Hop!
Durante un gran periodo de tiempo las personas en el estadio ovacionaban el nombre de su nuevo campeón. Galar era una región reconocida por sus batallas de gimnasio, líderes y desde luego su campeón, alguien que los representaba tanto regional como mundialmente.
— ¡Ahora para continuar, nuestro nuevo campeón nos dirá algunas palabras! — dijo Leon, entregando el micrófono a su hermano.
— ¿Qué? — reaccionó Hop, tapando el micrófono para que las personas no escucharan lo que decía — Dijiste que no tenía que preparar un discurso o algo para la ocasión. — le susurraba al oído a su hermano mayor.
— Pues yo soy el nuevo presidente de la Liga Pokémon, y ahora digo que sí. — le susurró al oído a su hermano menor — Vamos, no es tan difícil, empuñar unas armas antiguas tú solo y combatiste contra un dragón gigante al lado de dos pokémon legendarios, puedes hacer esto. — empujándolo hacia adelante con una palmada en la espalda.
El moreno respiró profundamente mientras cerraba los ojos, para luego abrirlos y contemplar lo que se encontraba frente a él, un amplio mar de personas.
— ¡Pues, la verdad no tenía nada preparado, así que supongo que tendré que improvisar, culpen al nuevo presidente si no sale muy bien! — dijo Hop, ganándose las risas de todas las personas del estadio, siendo Raihan quien más se reía.
Solo tenía que concentrarse y transmitir las emociones que estaba sintiendo, la alegría y el entusiasmo desde lo más profundo de su corazón.
— ¡Los campeones son personas muy importantes en una región, nos inspiran cada día a ser mejores, nos dan seguridad y la confianza necesaria para que podamos realizar cualquier cosa, sin importar lo imposible que esta se vea! — comenzó a decir Hop — ¡Cuando era un niño, yo me inspiré en un campeón, admiraba mucho como él podía sacar lo mejor de todos nosotros!
Hizo una pausa para tomar un poco de aire.
— ¡Desde ese momento me di cuenta de que yo también quería ser alguien que inspire a otros, que los motive a nunca rendirse! — dijo el moreno — ¡Sabía que no iba a ser un camino sencillo, y no lo fue, tuve que pasar por mucho para llegar a donde estoy ahora, y quiero hacer lo mismo por los demás, dando lo mejor de mí cada día!
Tras decir esas palabras las personas en el estadio comenzaron a aplaudir y a gritar el nombre de Hop. Los líderes de gimnasio imitaron el actuar, teniendo en claro que la posición de campeón estaba segura con Hop, aunque no sólo ellos y no solamente la gente de Galar, sino todo el mundo, incluido los campeones de otras regiones, que miraban a su nuevo compañero con admiración.
Hop se sentía más seguro, la capa en sus hombros ya no se sentía tan pesada, llevándola con orgullo y con la confianza suficiente de que estaba en buenos hombros.
El nuevo campeón de Galar entregó el micrófono al nuevo presidente de la Liga Pokémon, que aún tenía cosas por decir a la gente.
— ¡Con esto concluiría el evento! — dijo Leon — ¡Pero, no sería apropiado de mi parte haberlos juntado aquí sin mostrar por lo que es reconocido Galar!
Él junto con Hop se bajaron de la tarima, que se desplegó para retirarse, dejando solamente a los líderes de gimnasio, a Leon y a Hop en la cancha.
— ¡Como es costumbre de Galar, realizaremos una serie de combates en los que no solo participarán los líderes de gimnasio y el nuevo campeón! — dijo Leon con entusiasmo — ¡Sino que yo también participaré!, ¡¿Qué les parece eso gente de Galar?!
Las respuestas fueron positivas, las personas estaban entusiasmadas de poder presenciar a su nuevo campeón en acción junto a los líderes.
En una acción que sorprendió a Leon, Hop tomó el micrófono para decir unas palabras al público.
— ¡Muy bien, a disfrutar de combates increíbles! — dijo Hop, bastante entusiasmado, ganando más aplausos de las personas, y una sonrisa de admiración por parte de su hermano Leon.
Fin.
