—Bien, bien, ya te calmaste, Totsuka. Costó unos cuantos días, varios golpes y mucha sangre, pero se ve que finalmente entraste en razón— Aplaudí al pobre tipo que se metió donde no debió. Por supuesto que esto nos conviene y puede o no que esto estuviera en mis planes, pero no quita que, ya que volver de la muerte es un poco imposible, al menos hay que asegurarse de que no sufran los demás.
—... ¿Sabes que puedo escuchar todo lo que dices?— Pese a sentir su enojo y miedo, todavía seguía siendo un buen chico que no es capaz de matar ni una mosca. Era más lamentable que aterrador, si soy honesto, lo que supongo es una constante en todos los Totsukas que llegamos a conocer. Es de esas cosas que no cambian.
—...
—No me transmitas tus traumas, por favor. Enojate más con tu ex-mujer en lugar de revolcarte en tu miseria. El odio es la clave: enójate y odia— Su respuesta fue mirarme feo y lanzarme una botella que puede o no tenga fluidos corporales de indole asquerosa para cualquier ser humano no desviado, pero nada del otro mundo. Es algo a lo que todos nos tenemos que acostumbrar.
—Maldita sea, y me hablas a mí de no meternos en la cabezas traumas. Eres todo un caso de estudio— El hombre que tuvo el peor divorcio de la historia suspiró de cansancio, fruto de la experiencia y se puso a rondar por la habitación que era digna de una película porno bdsm. Admito que no es que sea el mejor lugar para tener una reunión, pero si te vas arriba no es que se vea mejor.
Es que no se ve nada. No hay nada. Este lugar es lo más cercano a un oasis en el desierto: un momento de brillo rodeado de pura mierda, en este caso una negrura que podría consumirnos si la dejamos. Negué con la cabeza al recordar como casi me dejo atrapar por este espacio salido del fin del mundo. El no mundo más bien.
—Todo bien con que te encante divagar, pero necesitamos un mejor plan que añadir soldados a esta guerra, ¿sabes? A menos que tu plan sea tener un ejercito de víctimas traumatizadas, necesitamos movernos— El Hachiman más normal y el peor de todos, como siempre, jugó a ser la voz de la razón. Nadie estaba de acuerdo con eso, pero tampoco nadie se siente capaz de tomar ese rol. Ninguno salvo él y el que va a su rollo es 'normal'.
—... Yukinoshita...— Solo un apellido salido de sus labios es suficiente para comprender el odio intenso que guarda este Hachiman en su corazón. A diferencia de todos los demás, este Hachiman odia con locura a su victimaria y no desea nada más que verla muerta. Comprensible dado a que básicamente lo orilló al suicidio... pero tampoco es que quiero que se mueran. Solo detenerlas. —... No me importa si quieren jugar a salvar a sus locas, pero Yukinoshita debe morir.
—U-Um...— Totsuka, el único ajeno a todo este asunto, parecía a punto de largarse a llorar o volver a entrar en un ataque de pánico. Desestimando sus inseguridades con un movimiento de mi mano, decidí que bien puedo comunicar mi plan, uno que no pueden llegar a saber leyéndome la mente.
—Porque seguro no pensaste una mierd-
—Ebina Hina es la siguiente víctima de mi hermana. Tobe Kakeru fue forzado a romperse por culpa de Yukinoshita. La Komachi de este mundo y mi Komachi tienen una relación extraña y no podemos olvidar el desastre que puede llegar a ser Isshiki Iroha si se da el peor resultado, ¿verdad? No puede haber La Peor De Todas si queremos ganar esta guerra.
—... Tch— Por supuesto que el Hachiman que mató y luego se suicidó tendría una relación complicada con Isshiki Iroha. A nivel emocional fue lo más cercano que tuvo a una mejor amiga con los años y eso fue solo porque su Miura la consideró un activo útil para ciertos fines. Complicado, sin dudas, como es obvio dada su desastrosa vida amorosa.
Me pregunto cómo se habrá sentido tener una comedia romántica. Yo nunca pude llegar a experimentar algo de eso. Ni tampoco una adolescencia propiamente dicha. No es que crea que es bueno sentir apego u odio fuerte hacia nuestras enemigas, pero es verdad que, al igual que el Hachiman que estamos pilotando, me perdí de mucho.
Somos los raros aquí, él y yo.
—Y como somos los raros, tengo que dirigirlos ya que el otro está haciendo el trabajo en el frente— Hablé más para mí mismo que para convencerlos. —No me apasiona ser el líder, pero no maté a ninguna de ellas, ni me hicieron daño o las llegue a amar. A varias ni las llegué a conocer. Y si, tengo a Komachi, pero es algo universal.
Avanzando hasta agarrarle el hombro a un Totsuka Saika desorientado, sonreí con confianza, dispuesto a comerme este mundo cruel a puro delirio si hace falta.
—Y como líder de facto de este grupo, decreto que tú, Totsuka Saika, nos ayudarás a que Zaimokuza Yoshiteru se convierta en un auténtico héroe legendario. Tú, lo segundo más cercano que puede llegar a tener como amigo, es la clave.
—... Eto... No lo entiendo muy bien.
Sonreí, de forma un tanto más irónica.
—Esa es la clave: no lo haces.
—...
—Hehehe... ¿Cómo está?
... Yuigahama Yui es sin duda una mujer aterradora. Como madre de dos hijos y una mujer que estuvo casada, tiene un encanto aterrador que la vuelve capaz de tocarme el corazón y rellenarmelo de azucar. De verdad las comidas, los postres que me hace, son tan deliciosos como nada de lo que he probado, pero a este punto estoy empezando a temer que me dé un paro cardiaco de aquí a unos años.
Escuché una vez decir que cuando una mujer elige a su 'hombre', está suele querer 'rellenarlo de amor' para volverlo incapaz de atraer a mujeres que puedan suponer una amenaza. No sé qué tanto es eso y que tanto son solo los delirios borrachos de ese pobre escritor fracasado en un matrimonio sin amor, pero estoy seguro de que hay una explicación. La tiene que haber, porque la comida que me da no es normal.
Si busca conquistarme a través de mi estómago, tengo miedo de que antes acabe por explotar como en una caricatura. Pero, aun así, no quita que este pastel de chocolate fue hecho con mucho amor y que comerlo en un placer, asi que, tras darle un par de bocados generosos, le levanté el pulgar, cosa que la alegró hasta el punto de abrir su boca en un circulo mientras sonaba como si estuviera a nada de alcanzar la iluminación.
—¡Me alegro! A mis hijos les encantaba mucho mis pasteles: no tienes idea de la cantidad de veces que me rogaban porque les diera el gusto. ¡Hasta me sorbonaron! Eso definitivamente lo sacaron de su papá— Sin nadie presente en mi casa porque Komachi fue, aparentemente, a charlar con una senpai de todas las cosas, decidí que este era un buen momento para intentar preguntar algo que me da curiosidad.
—... De verdad quieres a tu esposo, ¿eh?— Sentí como el ambiente bajaba un poco la temperatura, pero seguía siendo cálido. La sonrisa de Yuigahama bajó un poco, pero no lo suficiente para ser un problema. Dejando la cuchara en en plato tan cuidadosamente colocado, seguí. —Sé que es una pregunta personal, pero... ¿me puedes contar cómo era él?... Ah, no tienes que decirme nada si no quieres.
Hasta ahora la amistad que fui construyendo a la fuerza con ella ha ido sin complicaciones o desagrado. No diré que las considero amigas en sí, pero me han llegado a agradar como nadie lo consiguió y que no se llamara Komachi. Son diversas y desentonan demasiado conmigo, pero es imposible no encariñarte cuando son tan amables de una manera genuina. Sé que el afecto que me muestran no es falso.
... Eso trae problemas de otra índole a la ecuación, pero no estoy para traer eso a mi cabeza ahora.
—... Él era increíble— De repente escuché palabras suaves, casi un susurro que se podía perder en la nada de no ser porque no había nada de ruido más allá de mi respiración. —Él era... Bueno, no era taaaan increíble como debería ser un hombre ideal; era gruñón, le costaba decir palabras de amor o ser sincero en general, tendía a ser muy pesimista y su adicción al café terminó costándonos un dinero que pudimos invertir mejor en nuestros hijos.
—...
—Pero él también era un hombre amoroso que se preocupaba por todos nosotros. Era un hombre que amaba a los animales, que siempre hizo todo para que nuestros hijos tuvieran una infancia increíble. Dormía poco y mal, pero nunca se desquitó con nosotros ni dijo cosas crueles en un arranque de ira. Culpaba a sus compañeros, a sus jefes, al sistema capitalista y a la sociedad asiatica, pero NUNCA a nosotros.
—... Ya veo.
—Y si bien casi nunca podíamos escucharlo decir cosas amorosas, sobre todo conmigo, cuando lo hacía él se avergonzaba tanto. ¡Estaba tan colorado que parecía un tomate! Era... supongo que era un hombre inseguro de sus emociones: sus papás no era malos, pero no le dieron la mejor crianza. Se sintió solo y él... ¿supongo que era un poco feo? Yo creo que él tenía su encanto, pero tal vez solo sea porque lo amo mucho.
... En resumen, era un hombre japonés típico nacido en un entorno que es cruel con los sentimientos. No era atractivo y eso es decir poco, a su vez que vivió una infancia que no le dio muchas herramientas para su desarrollo emocional saludable. Suena a aquel tipo de hombre que puede ser amigo de un montón de mujeres si se esfuerza lo suficiente, pero que le costaría ir más allá de la amistad. Sería, a riesgo de sonar sexista, como el típico hombre que se junta con un grupo de chicas porque se entienden más que la media.
No quiero tampoco sonar objetivante con una mujer que apenas conozco, pero no se puede negar que ella tiene todo para convertirse en una mujer increíblemente bella, fuera de la liga de cualquier hombre promedio. No solo tiene la belleza esperada y unos atributos que sin duda crecerán con el tiempo, sino que además es gentil, buena habladora, empática y maternal más allá de sus hijos. No me extrañaría que varios se preguntaran cómo le hizo su esposo para ganarsela a ella. Los más osados dirían que no la merece y no les faltaría razón.
... Pero, aun así, por muy fantasioso que suene, a veces una mujer no piensa en esas cosas. Son raras a niveles galacticos y eso tampoco quiere decir que irían con el hombre más feo de la historia, pero si logras ganarte su corazón y ese logro se mantiene, no hay duda de que de nada sirve cuestionarse la belleza de cada uno. Una relación así, salida de una fantasía masculina, es algo increíblemente bello incluso para un cínico como yo.
... Y aun así ella intenta acercarse a mí. Y los motivos pueden ir desde los más terrenales y desagradables hasta... Bueno, cosas que me harían cuestionarme un montón de cosas sobre quién es Yuigahama Yui.
—Ya veo... Suena como algo bonito que tener.
Y estoy siendo genuino.
Yo soy una buena esposa... o eso es lo que me dijeron siempre que me veían darle amor a Hikki. El que lo llamara siempre 'Hikki', un apodo tan infantil, incluso cuando ya estábamos viviendo una vida adulta, de alguna manera siempre enternecía a la que gente que nos rodeaba. Nos llamaban un matrimonio ejemplar y puro, de esos que ya no existen o que nunca existieron.
Nunca pensé que fuera la gran cosa, porque solo lo amaba, como siempre lo hice. Y él me amaba. No era el mejor esposo que pude tener, pero era el perfecto para mí. Nos queríamos y los dos lo dabamos todo por nuestros hijos. Nuestros hijos, que heredaron muchísimo más de él que de mí, solo me bastaba con verles a los ojos para darme cuenta de que también eran míos.
Los ojos de Hikki no son tan feos como dicen, pero si que son un poco aterradores si no lo conoces bien. Recuerdo esa vez que Eguchi creyó que entró un monstruo a su habitación cuando en realidad solo era Hikki con los ojos rojos. Claro que él se disculpó y todo se arregló, pero ver como él de vez en cuando mostraba su amargura cuando estábamos solos me encendía el corazón. Se nota que le importaba.
Él amaba a nuestra familia. Por eso decidió meterse de lleno en el mundo corporativo y escalar posiciones. Mintió, ocultó e hizo cosas que no le gustaron mucho... y también tomó más alcohol del recomendado, ¡pero aun así nunca lo dejó! Yo quería quedarme cuidando la casa y él lo aceptó a pesar de que ese era en realidad su sueño. Me dejó vivir su sueño y aún encontraba ganas para disfrutar con nosotros.
Iba a las obras de teatros de Eguchi y Yuuji, nos invitaba a pasar un fin de semana en parques de diversiones (aunque los odiara) o comprarles juegos de mesa con los que jugaramos todos, controlaba lo que veían en la televisión pero aun así les dejaba disfrutar de algunas cosas un poco fuertes con él vigilando y cuando le compró una consola de videojuegos, no pude evitar enternecerme cuando se alegró casi tanto con Eguchi de comprar 'el juego correcto'.
Hikki no tuvo la mejor infancia. Sus papás no eran malos, pero no los que él necesitaba. Por eso me alegra y me enamora aun más que, en lugar de desquitarse, decidiera ser el mejor padre que él habría deseado tener. Es una prueba más de que elegí bien y que Hikki es mucho mejor hombre de lo que todos creen, incluido él.
Y conmigo él... él nunca perdió la pasión. E-Era un poco pervertido, haciéndome poner esos trajes raros, pero no solo nunca dejó de desearme, sino que siempre fue amoroso, preocupándose más por mi satisfacción que por la de él casi siempre. A veces, claro, él perdía un poco el control y admito que eso era l-lindo en cierto m-... No, DEFINITIVAMENTE eso no era lindo. Lo que Hikki me hacía no era lindo, sino algo... algo que me pone roja solo de pensarlo.
D-De verdad él e-era el peor en esos momentos...
...
...
Pero... entonces llegó Yukinoshita. Esa perra vino y lo arruinó todo.
Esa maldita bastarda que despreció A MI Hikki porque no tenía la confianza en corresponder sus sentimientos por miedo a comprometerse se fue. Se largó de nuestras vidas y claro que yo lloré un poco al verla partir. Porque incluso si quería a Hikki para mí, nada quitaba que era una amiga preciosa que me entendió de una forma que nunca había sido entendida. De una forma que no estaba acostumbrada.
...
Si... Me entendió tan bien que se ACOSTÓ CON MI MARIDO. Todo iba tan bien en nuestras vidas hasta que ella vino a visitarnos en MI CUMPLEAÑOS, tímida y con lágrimas, queriendo volver a conectar con nosotros porque 'se sentía muy sola y mal por habernos dejado de esa forma'. Esa maldita incluso tuvo el descaro de llorar mientras me abrazaba, diciéndome lo feliz que estaba que yo, en ese tiempo, quisiera ser su amiga de nuevo.
Siempre fue una oportunista, como toda su familia. Ella tenía una gran vida en Estados Unidos, aparentemente un novio deportista de varios años incluso y con grandes aspiraciones de 'cambiar el mundo'. Era una mujer perfecta viviendo la vida perfecta, pero nooooo: la estúpida tuvo que ir y encapricharse con el hombre que siguió adelante después de que le partiera el corazón.
Soy consciente de que mi Hikki no fue un santo ni que nuestro matrimonio se formó con las mejores intenciones de fondo. Sé que yo fui su segunda opción, que 'se conformó conmigo' como me dijo una vez Yumiko hace tantos años y que él nunca dejó de sentir algo especial por su primer amor. Sé que Hikki ve en YukinoSHITa lo que yo veo en él y es... es una mierda, la verdad, pero aprendí a aceptarlo.
No apruebo los trios y ni hablar de los harénes, pero siempre y cuando me fuera fiel, no me molestaba que tuviera a otra en su corazón. Puedes amar a más de una persona a la vez y no por eso mereces lo peor. Incluso yo, si bien nunca busqué nada serio con nadie ni me permití acercarme demasiado a otros, he pecado un poco de mirar un segundo de más a un vecino joven y con ganas de comerse al mundo. Y sé que aunque él disfrutaba de mis miradas, estaba fielmente casado con una mujer a su altura.
Por eso acepté a esa perra en nuestras vidas: porque confié en que Hikki iba a respetar nuestros votos... ¿Y saben qué es lo peor? Que mi amado esposo DE HECHO LO HIZO. Fue la perra alfa de Haruno quien incentivó esa traición. No, no con comentarios subidos de tono o sugerencias extrañas, sino con, tal vez, DROGAR A MI MARIDO CON UN AFRODISIACO EXPERIMENTAL Y ENCERRARLO CON ESA PERRA PLANA DURANTE HORAS.
'De todas maneras te fue infiel', 'Solo mostró sus verdaderos deseos'... Yo, a eso, le digo mierda. Es una mierda. Mi Hikki podrá haber sido más mujeriego de lo que quería, pero él nunca me habría sido infiel de esa manera. Estoy segura de que, si no le hubieran drogado aquella, no habrían seguido ocurriendo las otras decenas de 'salidas' en las que, a pesar de lo mucho que hablaba esa perra sobre no tener hijos antes del matrimonio, bien que se esforzaba en recibir descargas de leche.
Dios, solo de pensar en eso me enoja. De más está decir que no me arrepiento lo que le hice a su cara ni a su intento de busto. Si me arrepiento de que, por mi culpa, Hikki tuviera que morir. Es una pena, de verdad... pero aunque duele mucho, creo que puedo reparar las cosas. Podemos volver a ser felices los dos, tener aún más hijos y brindarles aun más amor. Podemos ser felices, Hikki.
... Si, te hablo a ti, Hikki. No al Hikki con el que estoy hablando ahora, sino al que está escondido dentro de él.
¿Sabes? Mi poder es muy destructivo si lo aplico de cierta forma. El Poder de Yukinoshita se basa en [Perfección, el de Miura en [Comprender] y el mío en [Amar]. A simple vista puede parecer la peor manera de tener mis poderes... pero yo amo tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto, tanto que mi poder se vuelve muy increíble.
Todo lo puedo hacer siempre que sea por amor... y yo amo mucho. Te amor a ti, Hikki. Claro que amo a este Hikki y a todos los que están contigo, pero te amo a ti, Hikki.
Te amo tanto que, ¿sabes? Sé que estás ahí, buscando 'redimirte' o 'salvarme'. Todos ustedes lo hacen porque así son ustedes, ¿no? Los hombres que amo, mi hombre ideal siempre, SIEMPRE, será alguien llamado Hikigaya Hachiman.
Los amo. Aunque no sepan que conozco su existencia gracias a que ese ser me favorece a mí, los amo. Los quiero a todos para mí, asi que sigan con sus planes. Busquen la manera de detenerme o salvarme: mientras me amen, pueden hacerme lo que quieran.
Los amo. Amo a cada Hikki de cualquier universo. No me importa si es un escritor traumado, un empresario sin escrupulos, un vagabundo vengativo, un adolescente que nunca pudo crecer o solo un chico normal, yo los amo.
Los amo, asi que...
—No te esfuerces tanto, Hikki. No quiero que te estreses de más.
—¿Hm? Ah, supongo que me tomo muy en serio las matemáticas, pero es que de verdad no las entiendo. Solo fueron inventadas para meterse conmigo.
Eres taaaaan lindo~
—...
Aquel día yo... yo fui a llevar a Eguchi al dentista. El insensible ya llevaba un tiempo posponiéndomelo, pero al final decidí que ya no podíamos seguir con esto. Quise que de una vez por todas dejara de tenerle miedo al dentista por lo que escuchaba de otros niños y tuvieran agallas. Eguchi es un buen niño, pero temo el día en que sus miedos acaben por jugarle una mala pasada en la secundaria y preparatoria.
Los niños pueden ser crueles con los que son diferentes y tristemente heredó mis peores rasgos de la infancia. Quería llevarlo por buen camino, estar ahí con él. Incluso aunque tuviera que trabajar para mantenernos y la idea de enojar a mi jefe me aterraba, le pedí que me diera un día libre para llevarlo yo. Quise empezar a cumplir todo lo que mi padre no pudo o no quiso hacer.
Y mi jefe aceptó. Me vio en silencio y luego dijo que 'como nunca has pedido nada y te has portado ejemplar en la empresa'.
Lo que sentí ese día, en ese momento, fue una satisfacción de varias partes distintas. Sentí que no solo me estaban dando la oportunidad de estar ahí con mi hijo, sino que encima pude, de cierta forma, cerrar el ciclo que mantuvo atrapado a mi padre. Que los tiempos cambiaron y mi jefe, de una generación posterior al de mi padre, me entendió de una forma que ese pobre hombre solo podía soñar.
Asi que lo arreglé con él. Iríamos a la mañana el próximo viernes, arreglaríamos con una compañerita suya para que le pasara lo que hicieran hoy y, una vez pasara ese horrible suceso, compraríamos helado de postre para comer en los próximos días cuando sus dientes estuvieran mejor. Y, aprovechando que ya no podría entrar en la escuela y que llevaba un tiempo sin tener un tiempo de calidad con mi esposa, lo dejaría jugando en el parque con Nishimiya-san vigilándolo mientras yo iba a casa.
Confiaba en ella para cuidar a mi hijo. Supe que no le iba a pasar nada y que ella era tan empática que no lo dejaría a su suerte. Quizás... pudo haberlo apoyado cuando todo se vino abajo. Siempre quiso un hijo y se lamentó mucho de ser infertil. Al menos yo no me negaría a que lo cuidara.
Porque cuando entré a casa, lo que escuché fue el grito gutural de Yukinoshita. Y luego de un forcejeo que salió mal, yo...
...
...
—... ¿Sabes? Pese a que te llamamos el peor de todos, también eres el más normal. Y también el único que no quería morir.
Miré al Hachiman que eligió a Miura, quien se acercó a mí en tanto los otros se centraban en crear el plan junto con Totsuka. No es que no podamos aportar ideas, pero el Hachiman de Miura tuvo la desgracia de depender de ella para casi toda manipulación que hizo, mientras que mi vida fue la de un hombre normal de familia... con sus errores, pero al fin y al cabo normal.
No soy un desgraciado que tuvo que esquivar por años las manipulaciones de una Yukinoshita malvada ni tampoco vivir el secuestro en casa a manos de Komachi. Soy un cualquiera, un Hachiman que vivió toda su 'comedia romántica' de forma inocente y libre de cualquier problema serio. En ningún momento de mi vida todo se fue al caño y me transformó en alguien diferente.
—... Lo dices como si fuera normal no querer morir. Había cosas que no quería perder.
Eguchi... No me quiero ni imaginar cómo reaccionó cuando se enteró. Y Yuuji... Dios, solo pensar en Yuuji hace que quiera llorar: mi pobre niño que apenas iba a entrar en primer grado no merecía pasar por todo eso ni lo que debe vivir ahora. Estaba bien si solo yo me iba, pero perder también a su madre debió haberlo destrozado. Su infancia está destrozada y ni me imagino lo que se le vendrá a futuro.
Yo... yo perdí tanto ese día.
—... Hm, ¿te arrepientes de lo que hiciste?— El Hachiman empresario se recostó en la sucia pared mientras me miraba conflictuado. —No es que yo sea quien para hablar dado lo que hice, pero... no sé, imaginar que tú tirarías por la borda todo lo que construiste por amor. Pudiste ser un Hachiman normal y no vivir nada de esto, ¿sabes?
Me reí, pero sin encontrar nada de esto gracioso. —No espero que el 'líder' me entienda y ni se diga del otro desgraciado, pero si hay alguien aquí que me entiende, ese eres tú, ¿no? Todo lo malo que nos pasó ocurrió por amar demasiado a Yukinoshita. Si no, podrías haber crecido hasta convertirte en mí... De hecho, tú y yo pudimos ser iguales si elegíamos a la misma chica.
El Hachiman de Miura se me quedó mirando, analizando mis palabras, pero finalmente negó con la cabeza. Pese a que estábamos conectados a un nivel asqueroso, al final hay cosas que es mejor decirlas. Poniéndome más tenso, me preparé para recibir el golpe ya previsto, recordando de paso un montón de vivencias del pasado.
—Más allá de que entiendo que en ambos todo nació de Yukinoshita Yukino, tristemente terminé teniendo muchas más cosas de las que preocuparme— Riéndose un poco para bajarle tensión a la situación, de alguna forma logró hacerme sentiir peor porque sus vivencias me llegaban a la cabeza.
Todo lo que vivió este tipo es una auténtica mierda, desde su elección de pareja hasta el final que encontró tras arrepentirse de haberla matado. La culpa, el odio hacia uno mismo y una pizca de tenue amor hacia esa mujer fueron que le orillaron a acabar con todo. Según él, a que su historia tuviera un final donde todos quienes sufrieron sean vengados.
Comparado con él, yo...
—...
—No diría que seguí adelante del todo ni tampoco descarto que, de tener la oportunidad, no habría engañado a Miura con ella, pero incluso si lo hiciera, mi mujer estaba loca. Era un monstruo. Se convirtió en un monstruo por sus propias acciones y me obligó a jugar su juego por despecho...— Sus ojos bajaron, mostrándose mucho más incómodo. —Y lo peor es que... al final todo terminó volviéndose más personal. De la peor forma posible.
—... Amor, ¿eh?
No dijo nada, pero no hizo falta.
El amor es un sentimiento poderoso, incomprensible y muchas veces con una desgracia subyacente que acaba por destruir de no controlarse bien. Esa Miura Yumiko y este Hikigaya Hachiman se pueden definir de muchas formas: jefa y empleado, villana y secuaz, victimaria y víctima, asi como torturadora y torturado. El amor no debería florecer en un entorno que solo puede dar lugar a una pesadilla con un final trágico.
Y así fue como sucedió. Ese fue el final, predecible por cualquiera que tuviera el deshonor de mirar desde la distancia... pero aun así hubo amor. Un intento retorcido de este que fue compartido por ambos y que incluso la casi muerte de nuestra jodida hermana no fue suficiente para borrarlo del todo.
Tal vez ambos eran-
—... Pero, más allá de que todo saliera mal con Miura y que sea un peligro que debe ser detenido, tú... En cambio, tú convertiste en monstruo a la tuya— Sus palabras golpearon menos de lo esperado, pero no fue un impacto cero. El enojo que creí iba a estar fue un chispazo que enseguida se acabó. —O al menos fuiste el que terminó de quitarle el seguro a la granada.
—...
De repente pareció sentirse más cohibido y sus ojos perdieron fuerza, asi como su voz. —Como dije antes cuando pudimos hablar entre nosotros, te considero el peor de todos. No porque seas el más malvado, ni porque hicieras las peores acciones... sino porque tenías todo para ser el mejor de todos, pero lo tiraste a la basura. No eres el peor por ser malo, sino porque fuiste un tonto.
—Eso es...
Quise replicar, decirle que se equivocaba, que las cosas no eran tan sencillas. Que si bien Yui a simple vista era un amor de esposa, no todo era tan perfecto con nosotros. Y no hablo de cosas tan simples y banales como 'no había pasión'. La encontraba, la encuentro jodidamente atractiva. Más que Yukinoshita si tengo que sincerarme. Era amable, amorosa, maternal, buena madre, hermosa y buena en la cama.
Pero...
—... Supongo que no te equivocas en que no es tan sencillo con ella...— Comentando casualmente mientras me transmitía el hecho de que la conversación ya estaba llegando a su final, agregó una cosa más a pesar de que sus sentimientos me llegaban a la cabeza. —Pero, incluso si no todo fue tan bueno con los años, debiste divorciarte de ella o no tener sexo de conejo con Yukinoshita hasta que tus hijos crecieran. Al menos eso pienso.
Mientras se iba, aun así necesité que quedara una cosa clara, algo que yo tendría que decir.
—Todavía quería a Yui... y no quise destruir la infancia de esos niños. Yui habría llorado, pero aceptaría que siguiera viendo a nuestros hijos tras un tiempo... pero si era Yukinoshita, eso...
Aunque nunca esperé que todo terminara tan mal, ya sabíamos ambos, Yukinoshita y yo, que Yui tenía unos celos preocupantes con ella, una inseguridad que, tristemente, no carecía de justificación. Fue en parte la razón por la que no quise acercarme hasta ese maldito día en que Haruno rompió la paz para, según ella, 'hacer feliz a mi hermanita'. Hacerlo la primera fue como si rompiera algo en nosotros y el miedo desapareció.
Nos entregamos al completo. Fue hermoso, horrible, increíble y asqueroso: todo a la vez. Planeaba ocultar este hecho hasta que Yuuji entrara en la secundaria y juntarme con Yukinoshita públicamente tras que ambos ya estuvieran en la universidad, todo tras asegurarnos que Yui estuviera bien, recibiera nuestro apoyo y le consiguieramos un hombre que si la merezca.
Pero al final mis temores se confirmaron y Yui tomó todo de la peor forma. Quizás, si le decíamos en lugar de que se enterara por su cuenta, se pudo haber evitado el peor resultado... pero no hay duda de que se lo habría tomado mal, no importa cuando fuera. Y quizás, incluso ya todos con más de cincuenta años y con nuestras vidas re-hechas, algo habría salido mal.
Este Hachiman me dice que yo convertí a mi esposa en un monstruo... pero yo pienso distinto. Para mí, yo le di razones para ser uno, pero el potencial siempre estuvo ahí. Después de todo, Yui es una chica egoista.
—... Tienes un punto, supongo.
Y con solo eso dicho, ese Hachiman se fue, dejándome sentir, más allá de su acuerdo, un cierto desprecio hacia mí. La infidelidad es una mierda de hacer y las personas que la cometen no son mejores que mierda: en ese sentido, lo entiendo totalmente a ese otro yo. Además de que su Yui, su Yuigahama más bien, es una persona muy especial para él.
Tanto en lo poco bueno como en mucho de lo malo.
—¡Dejen de agobiarme con sus pensamientos sobre la moralidad de las relaciones y vengan aquí! ¡Vamos a movernos!— Gritando a todo pulmón, el Hachiman más peculiar de todos palmeó la espalda de un cohibido Totsuka. —Este niño lindo va a hacer magia.
—Y-Ya dije que no entiendo.
—Y ya te dije que entender no hace falta. De hecho lo volverá todo peor.
Suspiré al presenciar este centro de castigo hacia mi existencia. Tras equivocarme tanto, supongo que es natural que tenga que sufrir este calvario y después vaya a saber qué tortura eterna una vez terminemos nuestro trabajo. No sueño con un final feliz y dudo que pueda cerrar mis errores de la mejor forma.
Pero incluso si fui un mal esposo y un padre que lastimó a sus hijos, incluso yo tengo deseos de que mi vida no termine en pura tragi-comedia. Si un final feliz es imposible y rechazo uno triste, es mi deber luchar por uno agridulce.
[FIN DEL CAPÍTULO... Supongo que es necesaria esta aclaración dada el uso de fuentes idénticas]
Bueno, aquí he vuelto tras más tiempo del que me siento cómodo y, como dije, no de la forma tan rinbombante que me gustaría. Me apena que esperaran tanto para esto, pero tampoco puedo apresurar las cosas. Últimamente la vida ha estado jodida y los examenes me están quitando la poca paz que había logrado mantener. Además, no todo ha sido perfecto en mi casa.
En fin, este capítulo es de preparación, esta vez con Yui. Como dije, planeo darle un capítulo a cada chica principal en el que muestren sus mejores facetas a la par que vemos lo que esconden detrás, asi como la trama que se está moviendo de fondo. El próximo capítulo es el de Miura como ya pueden imaginarse y luego de él tendremos uno centrado en Hachiman, uno que busque explicar muchas cosas de él que han estado al aire. Planeo, también, que ese capítulo sea el más largo hasta ahora, lo suficiente para que se sienta como un buen punto para dar una pausa.
Y la pausa... Miren, la historia está llegando a las partes que quiero, pero me prometí cerrar un ciclo con RWBY y también necesito subir esa otra cosa que tengo pendiente en este fandom, por lo que la pausa se hará. También es probable que lance un capítulo especial que responda otra clase de preguntas y ahí ya solo nos queda ir de a poco hasta el precipicio. Todos los elementos ya están ahí.
Lamento de nuevo hacerlos esperar tanto por tan poco. Trataré de que el capítulo de Miura salga más rápido al menos. Al comentario.
babylus13:
Me alegra que te gustara el capítulo 13. Fue el más largo y, creo, el segundo mejor como mínimo. Sigo prefiriendo al 11, pero es cosa mía nomás.
...
En fin, me animaré a soltar una fecha. Disculpenme por todo, pero la vida me ha llenado de muchas cosas y muy poco tiempo libre.
Próximo Capítulo: 25 de Mayo.
