¡Saludos, queridos lectores!

La semana pasada no pude subir las actualizaciones, pues fanfiction no cargaba bien, pero espero que en esta ocasión, ya no tenga impedimentos.

No haré muy larga la introducción, así que los dejo con los capítulos que no pude subir la semana pasada n,n


Al despertar, Sasuke procuró que aquel día se sintiera como un fin de semana cualquiera antes de la aparición de los niños, pues si bien tratar de llevarle el desayuno a la cama a su esposa o darle atenciones particulares podría ser una forma de intentar compensarla, lo cierto es que él sabía que más que complacerla, la haría sentir mal o enojar.

Karin no disfrutaba recibir regalos sin motivo aparente, pues le recordaban la infidelidad de un exnovio. Tampoco le gustaban como compensación tras una discusión, ya que se preguntaba por qué esos gestos no ocurrían cuando todo estaba bien. Lo que realmente valoraba eran las muestras de cariño que reflejaran sinceridad y no una pantalla para encubrir errores. Sasuke lo entendía bien, por eso elegía detalles que reafirmaran sus palabras, no que las reemplazaran.

Por lo anterior era que Sasuke le había regalado el collar de rubíes, porque él mismo le había explicado que se había equivocado, pero no como una confesión, si no compartiendo su propia introspección. Lo mismo había ocurrido cuando aceptó ver la película cursi aún si al final ella había decidido ver algo más, ya que en ese momento hablaron a fondo del duro pasado de ella, y aunque ver una película no podría borrar el dolor del pasado, el mostrarle que su vida ya no era esa, era su forma de consolarla.

Después de la intervención de los niños, Sasuke quería que el fin de semana se sintiera como antes. Sabía que tendría que dividir su tiempo, pero quería demostrarle a Karin que eso no significaba perder todo lo que ya compartían.

—¿Confirmaste la reservación del restaurante para la cena? —Karin le preguntó a Sasuke cuando salió de bañarse.

—Sí —le respondió mientras el azabache miraba algo en su celular.

—¿Qué haces? —preguntó Karin con curiosidad, para luego verse reticente— No me digas que…

—No, le dije a Juugo que a menos que fuese una crisis, que él se hiciera cargo si había algún problema —respondió haciendo a un lado su celular— Sólo estaba revisando las tareas que tenemos agendadas esta semana. No quiero que quede ningún pendiente cuando nos vayamos a las Aguas termales —explicó— Voy a asegurarme de terminar todo esta semana para así no tener interrupciones…

—¡Oh, cariño! Se supone que las vacaciones son para relajarnos y tú estás multiplicando tu estrés antes de ir —comentó Karin mientras se subía a la cama y se ponía detrás de él para masajearle los hombros— Sé que lo haces por mí, pero recuerda que yo también actualizo la lista de pendientes, y prometo revisarla toda la semana por la noche. Así no se nos puede pasar nada a los dos —le dijo suavemente cerca del oído y cambió su tono a uno más seductor— Además, si te estresas hoy, ¿cómo vamos a disfrutar este fin de semana? Te necesito animado en el hotel.

Karin salió del baño aún envuelta en la toalla. Sasuke, distraído con el celular, no le prestó demasiada atención, pero cuando ella cambió el masaje por caricias y su tono se tornó seductor, él finalmente se percató de la situación.

Interesado, se giró para tomarla, sentarla en sus piernas y besarla mientras le acariciaba el trasero. La situación subía de tono, pero esta vez, para sorpresa de Sasuke, fue Karin quien lo detuvo. No era común; normalmente, ella era la que insistía en continuar.

—Basta, Sasuke —le decía entre besos mientras trataba de acomodarse la toalla que estaba por caérsele.

—¿Qué pasa? —preguntó el azabache confundido, aún que no dejaba de tocarle el trasero.

—No es que no quiera hacerlo, mi amor. Sabes que me encanta, pero se supone que por eso no entramos a bañarnos juntos —decía con la respiración entrecortada— Si queremos llegar a la inauguración de la exposición, debemos irnos más temprano para que puedas ir a ver a los niños.

—Podemos perdernos la ceremonia —la besó dispuesto a seguir y aunque ella le correspondió al principio, volvió a detener las acciones.

—¿No te lo dije? La exposición es del hijo del señor Matsuda. Sería benéfico que nos viera en la ceremonia. Ya sabes, como no eres muy hablador, mostrar interés en el trabajo de su hijo podría hacernos ganar simpatía para que nos considere en los proyectos.

—Ya me extrañaba que estuvieses interesada en el arte contemporáneo —Sasuke rió suavemente, pues los dos seguían pensando en el trabajo aún en sus días de descanso— Pero no es necesario. Sabes que el señor Matsuda evaluará los beneficios de la propuesta.

—Me parece que hay algo que aún no tomas en cuenta cariño, y es que si alguien llegase a dar algo tan bueno como nosotros o al menos un poco menos mal, los clientes pueden preferir elegir a quien más les agrade —explicó Karin para después hablar más suave— Y no, no me gusta el arte contemporáneo. Ni siquiera creo que sea arte, pero no nos va a perjudicar ir a la ceremonia, fingir que nos interesa la exposición y saludar.

—¿Realmente crees que haría una diferencia? —preguntó Sasuke pensativo.

—Sí lo creo, pero si lo prefieres, ve a ver a tus hijos. Si no vamos a la exposición, puedes quedarte con ellos todo ese tiempo —se mantenía abrazada a él mirándolo— Mientras vas con ellos, yo puedo lavar la ropa y así nos despreocupamos de hacerlo mañana. ¿Qué te parece?

—No estaba pensando en ver a los niños en ese tiempo —apretó el trasero de Karin esbozando una sonrisa pícara antes de hundir la cara en su cuello para besarlo.

—Me gusta cuando te pones así —rió Karin contenta con la insinuación— Pero ¿estás seguro que…?

—Tienes una picadura de araña bastante irritada —señaló Sasuke y dio un beso en el área del cuello donde estaba.

—Sí, debió picarme cuando estabas en la llamada con tus hijos, aunque no entiendo cómo no me di cuenta. Estuve rascándome mucho, pero como estaba distraída practicando mi discurso, no me di cuenta sino hasta que fue demasiado molesto —Karin se resistía a la comezón para no rascarse más.

—Haré que te olvides de la picazón —la tomó del trasero y la tumbó en la cama para quitarse la camisa.

—¿Qué hay de…?

—Nada de trabajo y nada de niños con excepción de la visita —Sasuke la interrumpió mientras se desvestía, tiró de la toalla y se posicionó encima de ella para retomar lo de hacía unos minutos.

Karin siempre le daba buenos consejos sobre cómo llevar las relaciones públicas, por lo que sabía que su plan de ir a la exposición sería efectiva. Sin embargo, Sasuke estaba comprometido a que el tiempo que tuvieran de pareja sería de calidad, y para ello, lo mejor era evitar el trabajo y los niños, siempre y cuando no fuera una emergencia.

Aprovecharon parte de la mañana para desfogar su pasión, pero el hambre los hizo detenerse, ya que aún no habían desayunado y pasaba del medio día.

—Tendré que darme otro baño por tu culpa, ¿sabes? —Karin musitó fingiendo hacerle un reclamo mientras terminaban de desayunar.

—¿Quieres que te acompañe? —propuso Sasuke sonriendo.

—¡Dios! ¡Me encantaría! Pero si seguimos así no podré dar ni un paso en la expedición y de verdad quiero ir al campamento —respondió Karin haciendo que Sasuke le preguntara el motivo con los ojos. Era Sasuke el que solía disfrutar los campamentos, así que era extraño que ella se viera más entusiasmada que él— Hoy hay luna azul, y sería muy romántico mirar la luna juntos bajo las estrellas frente a una fogata.

Sasuke notó que ella parecía un poco avergonzada de decirlo.

—No sabía que te interesaba ver el cielo —comentó el azabache. Karin a veces lo acompañaba de campamento, pero era la primera vez que expresaba ese interés. Usualmente se iba a acostar temprano.

—Sé que no te gustan las cosas cursis, así que no tenía el valor de decir que quería ver el cielo nocturno contigo —respondió la pelirroja— Pero me he dado cuenta que a tu manera puedes ser cursi, y no quiero perderme esa experiencia a tu lado.

—Podemos hacerlo cada vez que salgamos de campamento —Sasuke le sonrió limpiando una morona de pan de la comisura de su esposa.

—¡Me encantaría! —exclamó Karin emocionada.

Sasuke no podía evitar sentirse feliz al percibir la dicha de su esposa, por lo que se sintió motivado para apresurarse con los planes.

El itinerario original, era levantarse temprano, desayunar, hacer el viaje de tres horas hasta la ciudad donde se haría la exposición de arte, tomar su reservación en el hotel para cambiarse la ropa de cocktail por algo más deportivo, ir a comer a un buen restaurante, llegar a la zona ecológica donde irían de expedición hasta un punto alto donde acamparían para la observación del cielo, pasarían allí la noche, volverían temprano al hotel para descansar, y volverían a casa después de comer para llegar a lavar ropa, o al menos una parte para la semana.

Ahora que habían decidido no ir a la exposición y que todavía tenían algo de tiempo, Sasuke optó por buscar un sitio en las Aguas termales al que pudieran ir a ver las estrellas durante sus vacaciones. Por supuesto, lo buscaría sin que ella supiera, para prepararle la sorpresa.

—¿Sabes lo que lamento de no haber ido a la exposición de arte? —Karin le preguntó a Sasuke cuando una vez más había salido de bañarse y buscaba en el clóset la ropa que usaría. Ella no esperó respuesta— Que había elegido el vestido perfecto para usar el collar de rubíes.

—Creí que esperarías a tener el juego completo para usar el collar —comentó Sasuke tomando su toalla para meterse a bañar.

—Sí, sí, era mi idea original, pero quiero presumirle al mundo el obsequio que mi esposo me dio —dijo emocionada.

Sasuke sonrió contento al ver la emoción de su esposa, y se metió a bañar. Al salir, vio a Karin que tenía el clóset completamente abierto y miraba dentro detenidamente.

—¿Qué ocurre?

—Creo que tus hijos hurgaron más que sólo los cajones de mi tocador —comentó Karin sacando un vestido largo, y en la parte de abajo, además de estar arrugado, había manchas que delataban una manitas— Iba a ponerme el vestido que quería llevar a la exposición sólo para probármelo junto al collar, y noté algunas manchas de manitas en las faldas de dos vestidos —explicó en un tono que Sasuke no sabía interpretar— No noté las manchas cuando guardé el vestido nuevo.

—El tiempo en que se quedaron solos y los atrapé, no debió darles tiempo de revisar el tocador y el clóset —comentó Sasuke molesto— Debieron seguir hurgando en algún momento después de que les llamara la atención.

—No es extraño. A los niños les gusta explorar —comentó Karin que no despegaba la mirada de las manchas, lo que le hizo pensar a Sasuke que ella estaba enojada.

—No te enfades. Los llevaremos a la tintorería y los regañaré duramente para que…

—No, por favor. No vayas a ser tan duro —ella al fin lo volteó a ver.

—Pero…

—No estoy enojada… es sólo que…

Karin bajó la mirada y Sasuke no estaba entendiendo la reacción de su esposa.


¿Qué es lo que le provocó a Karin ver los restos de las travesuras de los gemelos? ¿Este será un punto de ruptura para que ella tome una decisión sobre los gemelos? ¿O es que habrá despertado algo más en ella? ¿Sasuke podrá ayudar a Karin con aquello por lo que está atravesando? ¿Qué otras preguntas les han surgido al leer el capítulo?

Me encantará leer sus teorías y preguntas en los comentarios n.n

Sin más por el momento, me despido n.n

¡Hasta la próxima actualización!