Cuando los niños mencionaron a Sasori frente a su padre, Sakura se congeló, pues si bien ya estaba nerviosa con la idea, el que los niños lo mencionaran de esa forma sin que ella tuviese la oportunidad de presentarlos, la inquietaba más.
—Sasuke-kun, quiero presentarte a Akasuna Sasori, él fue mi maestro cuando era interna —Sakura habló tan rápido como su primer shock se lo permitió— Sasori-san, él es Uchiha Sasuke, el padre de Haru y Haruo.
—Mucho gusto —Sasori extendió su mano hacia el azabache y este, respondió el saludo con un asentimiento de cabeza.
Si Sakura ya se sentía tensa con aquella presentación, se sintió aún más estresada cuando los varones se saludaron de mano.
—¡Vamos a jugar todos juntos ahora que papá está aquí! —exclamó Haru— ¡No! ¡Alto! ¡Papá tiene que traer a su esposa también!
—Ella no subirá. Tampoco me quedaré mucho tiempo —Sasuke se apresuró a recordarles.
—Pero papá, no siempre…
—Teníamos un trato. Yo vendría hoy, pero sería por unos minutos.
—Es verdad, anoche su padre les dijo que esta sería una visita breve —intervino Sakura— Recuerden que ya tiene planes para hoy y se hizo un espacio para venir.
—Pero…
—También quisiera hablar contigo un momento —Sasuke miró a Sakura.
—Sí, papá, habla con mami primero y después juegas con nosotros —sugirió Haruo tomando las manos de sus padres y haciendo que se las tomaran entre ellos— Mientras tanto Haru y yo iremos a nuestro cuarto a jugar con tío Sasori.
Haruo le hizo una señal a su hermano y ambos tomaron las manos de Sasori para tirar de él y llevarlo hasta su cuarto.
Sakura no pudo evitar sonrojarse cuando su hijo hizo que ella y Sasuke se tomaran de las manos, pero el toque apenas duró, ya que él la soltó tan pronto como Haruo soltó las manos de ellos.
—Seré breve —Sasuke llamó su atención cuando los niños cerraron la puerta de su habitación. Los adultos seguían cerca de la entrada— ¿Has tomado una decisión sobre la disciplina?
—No, pero…
—Cuando encontré a los niños hurgando las cosas de mi esposa, sólo los sorprendí revisando los cajones de su tocador, pero al parecer, aún después de haberlos regañado, ellos siguieron revisando las cosas.
—Eso no puede ser, ellos suelen ser muy obedientes —respondió Sakura sorprendida.
—Hay huellas de manos pequeñas en los vestidos de mi esposa y no pudieron haber revisado el clóset y el tocador en el tiempo que los dejé solos. Sin mencionar que cuando los encontré en el tocador, fue la primera vez en el día en que los dejé solos —Sakura iba a hacer una pregunta pensada en defender a sus hijos, pero el azabache se le adelantó— Los gemelos son los únicos niños que han entrado a nuestra casa desde que mi esposa y yo nos mudamos allí, sin duda son manitas de niños, y no nos dimos cuenta antes porque los vestidos ensuciados son vestidos de noche.
—Lo siento mucho, Sasuke-kun —Sakura se disculpó tartamudeando. Siempre le había intimidado ver al azabache enojado, y si bien no había mucha diferencia en su expresión y tono de siempre, ella podía notar su ánimo en su mirada — Pagaré el daño a los vestidos y…
—A mi esposa y a mi, no nos preocupan los vestidos ni el dinero de la tintorería, pero lo que me preocupa a mí, es la falta de disciplina para los niños —respondió el azabache— Necesitamos llegar a un acuerdo pronto, y espero que en una próxima charla sobre los niños, ya tengas una respuesta sobre cómo conseguirlo.
—Sasuke-kun, por favor no te enojes con los gemelos. Aún si volvieron a revisar las cosas en tu casa, ya explicaron su motivo —contestó Sakura cuando vio su oportunidad para hablar— Como te dije, no es común que ellos reincidan, pero tenían mucha curiosidad por ustedes y su casa. Así son todos los niños: curiosos.
—Precisamente porque son niños hay que educarlos para que aprendan en qué momento pueden actuar con curiosidad y cuando no —respondió Sasuke e hizo un pausa antes de continuar— Si no te gusta mi propuesta, busca una alternativa, pero yo no permitiré que los niños se salgan con la suya todo el tiempo.
—Yo… seguiré pensando —espetó Sakura y notó que él dió un suspiro cansado.
—Deberías traer a los niños. Sólo hablaré un poco con ellos y me iré —dijo más calmado— No quiero hacer esperar demasiado a mi esposa y ustedes tienen una visita.
—¿Crees que pueda bajar contigo para saludarla? —preguntó Sakura.
—En otra ocasión. Tenemos reservaciones que no podemos perder.
—Entiendo… —respondió angustiada y le tomó unos momentos antes de volver a hablar— Iré por los niños.
Sakura se fue por el pequeño pasillo hasta la habitación de sus hijos y llamó a la puerta antes de entrar.
—Niños, su padre y yo terminamos de hablar. Vengan para que puedan…
—¡Vamos! —exclamaron los niños saltando del suelo dónde estaban jugando junto a Sasori y corrieron a buscar a su padre para tirar de nuevo de él y llevarlo a su habitación. Sin embargo, de nuevo, Sasuke no les permitió arrastrarlo.
—No puedo quedarme a jugar con ustedes —dijo Sasuke con seriedad— Pero hay algunas cosas que debemos hablar.
—Sasuke-kun, yo hablaré con ellos…
—Estando los dos es el mejor momento —el azabache la interrumpió.
—¿Qué nos tienen que decir? —preguntó Haruo curioso.
—¿Se van a casa…? —el hermano mayor cubrió la boca del hermano menor.
—¡Díganos la noticia! —exclamó Haruo.
—Descubrí que a pesar de haberles dicho que no deben revisar las cosas de otras personas, se metieron al clóset de mi casa después de que los encontré revisando los cajones del tocador —habló Sasuke con dureza, lo que cambió el ánimo de los niños que no esperaban esa respuesta— Esta cuenta como su segunda advertencia sobre el mismo tema, así que si su madre y yo nos volvemos a enterar de que hacen lo mismo, esto ameritará más que un regaño. ¿Quedó claro?
—Nosotros no…
—¿Cómo supiste eso papá? —preguntó Haruo interrumpiendo a su hermano.
—Eso no importa. No se trata de si son descubiertos o no, deben portarse bien y respetar las cosas de los demás. Están advertidos —respondió su padre.
—¿Y qué va a pasar si lo volvemos a hacer? —preguntó Haru con genuina curiosidad.
Los niños estaban acostumbrados a que cuando desobedecían, su madre se enojaba mucho, algo que les daba miedo, pero era la primera vez que les advertían que habría algo más que un regaño.
—Lo discutiré con su madre en otro momento, pero no será un premio —advirtió Sasuke.
—Estoy segura que ya lo han entendido y no será necesario. ¿Verdad, niños? —Sakura miró a sus hijos.
—Sí, mami —respondieron en coro.
—Discúlpense con su padre —indicó la pelirrosa.
—Perdón, papá —los niños agarraron una mano de su padre mirándolo con lástima— ¿Nos perdonas?
—Si realmente están arrepentidos, no vuelvan a hacerlo —respondió Sasuke que se tomó un tiempo antes de responder.
Los niños estaban confundidos por la actitud de su padre, pues si bien ya habían entendido que él no solía actuar con ellos como la gente que los conocía, seguía siendo extraño para ellos, lo que los hacía sentir perdidos sobre cómo actuar con él. Sin embargo, no dejaban de intentar lo que hacían con otras personas, esperando que en algún momento su padre actuara como lo esperaban.
—No olviden volver a disculparse con la esposa de su padre cuando la vuelvan a ver —agregó Sakura.
—¡Sí! —exclamó Haru.
—¿Podemos ir al auto a disculparnos? —preguntó Haruo.
—No. Será en otra ocasión. Por ahora, debemos irnos —respondió Sasuke.
—Pero acabas de llegar, papá —alegó Haru.
—Les dije que sólo vendría unos minutos —Sasuke les recordó.
—Pero ni siquiera jugaste un poco con nosotros —agregó Haruo— ¿Sólo viniste para regañarnos, papá?
—Si no hubiesen desobedecido, no los habría regañado y habríamos tenido tiempo para jugar —respondió Sasuke— Deben aprender que sus acciones tienen consecuencias para que piensen mejor las cosas antes de actuar.
Los gemelos se mostraron confundidos por la dureza de su padre, al mismo tiempo que decepcionados por su negación de quedarse jugar, pues normalmente los adultos que conocían, se permitían algunos momentos para jugar con ellos si se los pedían, y cuando no podían hacerlo, solían prometerles jugar en otro momento o hacerles un regalo en el futuro.
—Su padre debe estar ocupado, pero ya habrá otras oportunidades para que juegue con ustedes —intervino Sasori que hasta el momento se había mantenido al margen— Quizá no sea lo que esperan, pero yo puedo quedarme más tiempo a jugar con ustedes.
—Pero…
—Cuando su padre vuelva de sus vacaciones, podrán jugar con él. ¿No es verdad, Sasuke-kun? —Sakura interrumpió a Haru.
—Sí. Incluso pueden llamarme algunas noches de esta semana y puedo leerles algún cuento, Pero mientras esté en mis vacaciones no podré atenderlos a menos que sea una emergencia —respondió el azabache y los niños insistieron en poner sus grandes ojos vidriosos para conseguir convencer a su padre. Por un instante, los niños creyeron que lo iban a conseguir, pues vieron que su padre reaccionó diferente. Sin embargo, sus palabras no eran lo esperado— Casi lo olvido. Les traje esto para que pueda ayudarlos a no asustarse cuando tengan pesadillas. Quizá ya tengan una, pero como no estaba seguro, decidí traérselas.
Los niños, que volvieron a confundirse al no conseguir la reacción deseada, miraron con curiosidad la cajita que su padre había sacado de su bolsillo mientras les explicaba el motivo de dárselos.
—¿Qué es esto? —preguntó Haruo con curiosidad, tomando la cajita de las manos de su padre.
—¿Y él mío? —preguntó Haru, que aunque no sabía lo que era, ambos niños estaban acostumbrados a recibir cada uno un obsequio.
—Es una lámpara que pueden poner en su cuarto para que no esté completamente oscuro —respondió Sasuke— Ya que comparten cuarto, no necesitan una para cada uno. Es suficiente para alumbrar la habitación.
—¡Es un gran regalo Sasuke-kun! —exclamó Sakura.
Los niños miraron el obsequio, y aunque la idea de tener una lámpara no les molestaba, tampoco les entusiasmaba, especialmente cuando el personaje que adornaba la lámpara no era de su agrado.
—¿Quién eligió la lámpara, papá? —preguntó Haru y no recibió respuesta de inmediato.
¿Cómo reaccionarán los niños cuando sepan quién eligió la lámpara? ¿Qué tanto les afectará a los niños el regaño que les ha hecho su padre? ¿Será que el regaño los haga retractarse de sus planes o los impulsará más a hacerlo? ¿Sakura finalmente cederá a la sugerencia de disciplina de Sasuke o encontrará otra solución? ¿Qué otra pregunta les ha nacido al leer el capítulo?
Me encantará leer su preguntas y teorías en los comentarios n.n
Sin más por el momento, me despido.
¡Hasta la próxima actualización!
