Despues del encuentro, la escena en la escuela era desoladora. UA, la institución número uno en Japón estaba irreconocible: Muros derrumbados, campos destrozados, techos colapsados. El suelo estaba marcado con cráteres y surcos profundos; cicatrices del enfrentamiento que había dejado una huella en todos los presentes.
Los héroes profesionales que llegaron al lugar no podían creerlo. La élite de los futuros héroes, aquella prometedora generación, habían sido superados por tan solo diez individuos, ganándose por unos instantes el ser nombrados débiles por los héroes visitantes, hasta que la noticia de la derrota de All Might en su forma musculosa, les hizo callar.
Endeavor observaba con su expresión sombría una de las camillas donde al antiguo Símbolo de la Paz estaba conectado a un respirador, con su cuerpo delgado cubierto de vendajes, inmóvil e inconsciente por toda la estamina que consumió al ser sanado por Recovery Girl.
La imagen del héroe invencible había desaparecido desde hace tiempo... Y esa imagen era un recordatorio de haber tomado su lugar.
Chiyo estaba al límite. Había utilizado su don hasta el agotamiento absoluto, y aun así, no era suficiente para tratar a todos los heridos. Había tenido que recurrir a los métodos de Chopper, quien le había enseñado a preparar medicinas que, aunque efectivas, dejaban a los pacientes con un dolor insoportable mientras sus cuerpos sanaban, por lo que tuvieron que resguardarlos a todos en un mismo sitio para su supervisión en caso de necesitar analgésicos.
Fuera de las instalaciones, antes de acercarse a la escuela, los héroes profesionales apenas lograban contener a los reporteros que se agolpaban como buitres desesperados por sacar la historia. Si el reporte de aquella derrota salía a la luz, sería un golpe devastador... No solo empañaría la reputación de la U.A., sino que también enviaría un mensaje a los villanos: La próxima mejor defensa de Japón había sido vulnerada.
En medio de la tensión, Mirko caminó emocionada con una sonrisa en su rostro hacia la enfermería donde se encontraban los profesores mas dañados.
—¿Así que esos piratas son tan fuertes? —Su voz asertiva llegó a los oidos de los otros profesionales, que veian desde la ventana de cristal que dividía el pasillo a la habitación.
—Tenía que verlo con mis propios ojos. —Dijo cruzándose de brazos mientras observaba el cuerpo inconsciente de All Might. —Jeje~ Este viejo aún no estira la pata.
—Mirko, sé más consciente... —Reprendió Edgeshot. —Todos ellos estuvieron en verdadero peligro.
—¡Si tan solo hubiera sacado a esos malditos villanos de aquí antes! Sabía que eran una amenaza... Pero dejé a todos expuestos al peligro... —Lamentó Endeavor furioso, viendo como Shoto ayudaba en lo que podía a Recovery Girl, junto a algunos de sus compañeros.
—¿Ellos se ocultaban aquí? —Preguntó Edgeshot, dirigiendo su mirada hacia Eraserhead, quien estaba sentado en una silla, vendado casi por completo.
—Si nos lo hubieran comunicado antes, podríamos haberlos detenido.
—No, no podrían. —Respondió Aizawa.
—¡TRAIDOR! ¡TÚ LOS DEJASTE ESCAPAR! —Endeavor exclamó tomándolo por su camisa en son de amenaza; Pero Eraserhead ni siquiera parpadeó ante la acusación.
—Sí... Lo hice porque no podía permitir que dañaran más a los estudiantes... Si All Might no pudo contra su capitán, ¿Qué nos hace pensar que nosotros sí?
—¡Dejaste que se fueran cuando teníamos una oportunidad! ¡Los pudimos haber interceptado si tan solo los contenían unos minutos mas!
Aizawa entrecerró los ojos, juzgando con la ligereza con la que los tomaban.
—¿Una oportunidad? —Dijo con un tono cortante, raspando su voz.
—Escuchen bien: Su capitán derrotó a más de la mitad de los héroes que ahora están inconscientes... Y cuando regresó de su enfrentamiento con All Might, tenía la misma energía... No lo cansó o debilitó en lo absoluto.
El silencio cayó sobre la habitación y algunos héroes cambiaron su expresión ante su confesión.
—Si aún creen que podríamos detenerlos... Pueden llamarme traidor si quieren. Pero yo solo me aseguré del bienestar de todos.
—¡Pero pudiste borrar sus dones! —Gritó Endeavor, aferrándose desesperadamente a esa idea.
Eraserhead esbozó una amarga sonrisa; como si se mofara de su ignorancia, o disfrutara de ella.
—La mayoría no tienen dones.
—Pude contener a Robin durante un rato...—Explicó, logrando que el cuerpo de Endeavor se calentara en interés... Su intuición le gritaba que esa mujer era peligrosa; y que Eraserhead se enfocara en ella lo confirmaba.
—Pero de igual manera, la verdadera amenaza se encargó de la mayoría sin siquiera usar su Don. No importa si su capitán posee o no un Don... Su sola presencia es capaz de destruir aquellos de voluntades debiles.
La habitación entera quedó en silencio. Por primera vez, sintieron lo que realmente habían enfrentado... y lo insignificantes que parecían ante ese enemigo.
—¿Cuantos poseen Dones?
—Cuatro...
—Entonces acabemos con ellos primero y luego nos ocupamos de esos cuatro. —Propuso Mirko con una chispa de emoción, golpeando sus puños entre sí.
El director negó lentamente con la cabeza acercándose al grupo de héroes.
—No lo recomiendo. Si por alguna razón logran atrapar a uno de ellos, no tienen idea del infierno que se desatará con el resto. Lo más prudente es seguir las instrucciones de la Comisión de Seguridad al pie de la letra.
—¿Siempre fuiste tan aburrido? —Espetó la coneja alzando una ceja, profundamente irritada.
Nezu no respondió a la provocación, sino que se dirigió al resto de los héroes.
—Por el momento, nuestra prioridad es resguardar a los estudiantes, y asegurarnos de que no regresen.
—Vendrán a acabar con lo que empezaron... —Advirtió amenazante Edgeshot.
—No... Aun tenemos algo importante para ellos... Acompañenme; les explicaré.
Los héroes lo miraron expectantes y siguieron sus conjeturas e instrucciones.
El grupo conformado por Mt. Lady, Mirko, Endeavor y Edgeshot que cargaba a Nezu, veian el gran bergantín que descansaba a salvo en el lago del campo de entrenamiento para desastres.
—Mientras su barco permanezca dentro de las instalaciones, tendrán una razón para volver. —Dijo señalando hacia donde se encontraba anclado el imponente Thousand Sunny.
—Entonces lo confiscaremos y los guiaremos a una trampa. —Declaró Mt. Lady con una sonrisa confiada a punto de cambiar su tamaño.
El director suspiró profundamente y ajustó su postura sobre el hombro de Edgeshot.
—Debo advertirles... Que al hacer eso, prácticamente estarán declarándoles la guerra.
—Si mantienen el barco intacto y a salvo, es posible que no pase nada. Pero si le sucede al menos un rasguño, entonces estarán en problemas.
—No entiendo por qué no nos dejan enfrentarlos de una vez. —Murmuró Mirko de mala gana.
Sin decir una palabra, Endeavor se adentró en el terreno, caminando directamente hacia el barco con su aura ardiente iluminando el ambiente.
—Creo que Endeavor está a punto de encontrar la respuesta a esa pregunta. —Murmuró Nezu guiando al Edgeshot hacia la biblioteca, mientras el resto del grupo inspeccionaba el Thousand Sunny.
—Estos sujetos sí que son excéntricos. —Comentó Mirko, admirando el acuario con peces tropicales.
—Encontré algo interesante. —Anunció Edgeshot bajando de la sala de navegación con un montón de periódicos en sus manos.
Antes de que pudiera explicar más, la voz furiosa de Endeavor resonó desde otra habitación del barco.
—¡NEZU! ¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESTO?!
El héroe salió al deck, con su expresión más seria y furiosa de lo habitual, cargando un montón de pósters de "Se Busca" que arrancó de los muros.
Los cinco héroes se reunieron en el área de césped, donde Endeavor dejó caer los posters al suelo, dejando que las hojas se dispersaran, mostrando las caras de los Sombrero de Paja.
—¿Qué es esto? —Preguntó Mirko mientras los examinaba con curiosidad.
—"Sombrero de Paja Luffy, recompensa: 3 mil millones. Cazador de Piratas Zoro, recompensa: 1.1 mil millones. ¿Amante del algodón Tony Tony Chopper...? ¿Qué mierda?"
Mientras tanto, Mt. Lady observaba el póster de Franky algo confundida. —Asi que el barco tiene nombre...
El vapor comenzó a salir de la nariz de Endeavor, claramente perdiendo la paciencia.
—¿Dónde está el del cocinero? Necesito una referencia para evaluar su nivel. —Gruñó, manoseando desesperado los 9 carteles sin encontrar el de aquella persona que le marcó el pecho con una patada.
—Tres de ellos tienen recompensas de más de mil millones. ¿Como puede ser? Nunca había escuchado de esta banda... Una recompensa tan grande, debería haber sido noticia a nivel mundial. —Comentó Mt. Lady
Nezu, quien había estado examinando los periódicos, tomó uno en particular y lo dejó frente a todos.
—Tal vez deberían leerlo para comprender. —Sugirió, señalando el titular en la portada: "Los Nuevos Emperadores del Mar: Monkey D. Luffy, Buggy, Teach y Shanks declaran su dominio."
Los héroes observaron con atención las páginas del periódico, llenas de titulares alarmantes que delineaban un panorama caótico en los mares.
La primera plana estaba dedicada a Sombrero de Paja Luffy como uno de los nombres más temidos despues de detallar como había sido participe y responsable de la caída de Kaido y Big Mom, dos figuras legendarias consideradas invencibles, y cómo esta derrota había trastocado el equilibrio global.
En otra página, se exponía la formación de Cross Guild, una organización liderada por Buggy el Payaso, Crocodile y Dracule Mihawk, que había dado un giro impactante al ofrecer recompensas por las cabezas de los marinos.
Las palabras impresas narraban un mundo que se hundía cada vez más en el caos desenfrenado, con las acciones de los piratas redefiniendo las reglas del enfrentamiento entre justicia y anarquía.
Con rostros perplejos, los héroes hojeaban las páginas del periódico, incapaces de reconocer nombres, eventos o figuras mencionadas, pero claramente impresionados por la magnitud de los hechos narrados.
Nezu, con calma y seriedad, intervino para aclarar la situación. Explicó que estos individuos no pertenecían a su tiempo, sino que provenían del pasado. Su eliminación no era una opción viable, ya que las consecuencias podrían ser catastróficas. El único objetivo debía ser controlarlos y buscar la forma de regresarlos a su propia línea temporal.
Además de hacer hincapié de, al no haber detectado cambios significativos en el presente, parecía probable que el contacto con ellos estuviera creando una línea temporal alternativa, lo que minimizaba el riesgo para su realidad inmediata. Sin embargo eso tan solo era una teoría, por lo que advirtió que cualquier acción imprudente podría alterar ese frágil equilibrio, intensificando la necesidad de manejar la situación con extremo cuidado.
—Sombrero de paja Luffy no es un pirata cualquiera... Aun no llega a cumplirlo... Pero el se coronará como Rey y gobernará los mares... Pero, por ahora, es uno de los cuatro Emperadores que dominaban el mundo hace milenios...
—En la antigüedad, los combates contra los emperadores solo eran permitidos por orden directa del gobierno mundial, pues esos tiranos tenían poder de destruir países enteros... Aunque en este caso no tiene a su flota; eso no resta que es una amenaza junto con sus nueve comandantes.
—Es por eso que el gobierno está tomando la misma directivas que en ese tiempo... Tenemos que seguir las ordenes de nuestros superiores para evitar una catastrofe a nivel mundial.
—¿Es esto algun tipo de mala broma? —Rezongó la ceniza.
—Nada tiene sentido. —Murmuró Mirko, frunciendo el ceño. —Jamás habíamos escuchado de ellos.
—¿No será una realidad alterna? —Cuestionó Edgeshot, sin encontrar ninguna otra explicación lógica.
—Esa historia se perdió hace milenios... —Aclaró Nezu. —A la fecha no existe registro de lo que sucedió durante el Milenio Vacío... Solo personas selectas de la Elite, tienen esa información, pues puede ser peligroso su mal uso.
Endeavor, con los ojos entrecerrados, comprendió las palabras de Hawks. "Detesto ser el único que sabe esto, pero si quiero proteger lo que considero justicia, es mejor mantenerme en silencio. Solo actuaré como crea necesario."
Hawks, siempre se mostraba tan seguro de sí mismo, pero cuando se refería a algo relacionado con el capitán, parecía vacilante, temeroso incluso; pero sobre todo... Cauteloso "Te recomendaría crear lazos con el joven Luffy... ".
El departamento de All Might era un espacio amplio, casi vacío, con un aire frío, como si su propietario solo lo utilizara como un refugio temporal, justo como las residencias Cebo de los héroes para evitar que los fanáticos y paparazis llegaran a sus verdaderas moradas.
Se encontraba en lo alto de un edificio, alejado de la atención pública, con pocas ventanas y sin vigilancia, un lugar que reflejaba más la necesidad de anonimato que el gusto por la estética.
Al entrar, se desvelaba una gran sala de doble altura cuya amplitud acentuaba la sensación de desolación. Las paredes blancas se extendían hasta el techo, sin detalles ni adornos, con espacios desaprovechados. Los muebles, de tonos oscuros, se distribuían de manera funcional pero desinteresada. Las maderas claras de abeto se utilizaban en el suelo y algunas superficies, pero su diseño simple y lineal solo sumaba al aire monótono del lugar.
Contaba solo con dos amplias habitaciones, cada una con su baño, y una cocina algo austera a comparación del resto de los espacios; dando a entender lo poco que llegó a usar esa área.
—Mmmm... Solo son dos camas tamaño King... —Usopp expresó desilusionado
—¿Tamaño Rey? ¡Esa es mía! —Declaró Luffy corriendo a la habitación para saltar en ella.
—¡Espera Luffy! ¡Tenemos que compartir! —Usopp y Chopper se avalanzaron al capitán antes que se adueñara o la rompiera, terminando los 3 por jugar en ella como niños pequeños en guerra de almohadas, provocando una tormenta de plumas en la habitación.
—¡Estos idiotas ya nos dejaron sin almohadas! —Sanji reclamó molesto entrando al cuarto para golpear al trio, y arrastrarlos de regreso con chichones humeantes en sus cabezas.
—Wo wiiiento~~ —Respondió el capitán de cara hinchada.
—Robin... ¿Segura que esta era la mas grande de sus propiedades? —Preguntó Nami afligida, recargando su cabeza sobre la mano.
—Lo desconozco... Los otros recibos de propiedades en su apartamento tenían menores gastos de servicios... Supuse que eran por pequeños.
—¿Y el departamento donde conseguiste la información no era más grande? —Preguntó Jinbei
—No... Solo tenía una habitación y un baño.
—Yo no quiero dormir con el cocinero pervertido...
—No lo harás... ¡YO DORMIRÉ CON MIS BELLAS...! —Se lanzó en un abrazo contra Nami, que evitó haciendolo chocar contra la pared, dejando pintado el rastro de sangre de su nariz en una perfecta linea vertical.
—Está bien... Dormiré en el suelo. —Dijo Jinbei, viendo que solo su cuerpo se adueñaría de la cama, y no cabía en los sillones.
—Lo siento Jinbei... Te haremos un tendido.
—¿Qué fue lo que sucedió? ¿Por qué terminamos en esta situación? —Preguntó Brook que junto con Jinbei, Usopp, Chopper y Franky, solo acataron instrucciones sin saber que los había guiado a eso.
—No entiendo por que tuvieron que hacer eso... —Chopper reclamó entre lágrimas aun escupiendo plumas, quejándose de la actitud de sus nakamas. —Somos amigos. ¡No debieron pelear con ellos!
—Estoy de acuerdo con Chopper... Si Bakanee se metió en problemas con ellos, nosotros simplemente debimos mantener distancia... No estamos involucrados en sus asuntos.
—Esto no es sobre ella. —Aclaró Zoro. —Es sobre las medidas que su gobierno está dispuesto a tomar por capturarnos.
—Pues expliquen mejor que es lo que está pasando. —Demandó Franky
—Cuando estábamos en el campamento... Ellos no dudaron en enfrentarse a su propio gobierno con tal de cumplir sus ideales y rescatar a quienes les necesitaban... Aquellos que nadie quería escuchar. —Explicó Zoro.
—Hoy dieron el primer paso para decidir su camino... Solo que permanecieron firmes y defendieron su estatus como héroes.
—¿Atraparnos era ese primer paso? —Chopper preguntó con ojos vidriosos.
—No... Fue por el incidente del Palacio. —Aclaró Robin
—¿Incidente del Palacio? —Preguntaron Franky y Chopper, ladeando la cabeza.
—Aún no sabemos la razón. Pero Yue-chwan atacó el Palacio de Akasaka.
—Buscaba a alguien en el último nivel... —Respondió Robin a sus dudas. —Debieron acorralarla hasta un punto en el que no vio otra salida más que destruir las instalaciones para escapar y retrasar cualquier tipo de contraataque.
—¿A quién buscaba? —Preguntó Nami
—Todo apunta al ultimo de su especie... o algún rastro de el.
—Fue por eso se despidió... Estaba consciente de que pasara lo que pasara, no podría regresar. Ya fuera su muerte... o su destino como villano.
—Esa idiota... ¿Por qué no simplemente pidió nuestra suuuper ayuda para investigar?
—Franky... ¿Desde cuándo el sigilo es nuestra fortaleza? —Intervino Usopp de un modo irónico. —Solo recuerden cómo terminan nuestras misiones de ese tipo.
—En el barco del tesoro, siempre nos tuvieron vigilados... —Murmuró Usopp.
—Era parte del plan —Interrumpió Nami.
—Sí, pero igual nos hubieran atrapado si algo salía mal.
—Apenas logramos salir de Whole Cake... —Comentó Jinbei
—Gracias por eso Jinbei. —Chopper, Brook y Nami, agredecieron tomandose de las manos.
—Brook se enfrentó a Big Mom. —Chopper señaló orgulloso.
—¡Yohohoho! Y conseguí la copia del Road Poneglyph.
—¡Grande, Brook! —Gritó Franky levantando ambos brazos.
—Por favor, no hablemos del fiasco del G-8... —Agregó Sanji, llevándose una mano al rostro como si recordara un evento particularmente vergonzoso.
—Si no fuera que Luffy guardó un pedo en el dial, no salíamos.
Jinbei, Brook y Franky escucharon confundidos su escape.
—Creo que debería mencionar que también supieron de Luffy desde el segundo nivel de Impel Down... —Recordó Jinbei.
—Toda la operación de Doflamingo... —Añadió Nami cansada.
—Ya, ya... Tienen un punto. —Franky los detuvo, dejando a todos en silencio, siendo Robin quien de nuevo tomara la palabra.
—En realidad, no fue por eso que no pidió nuestra ayuda.
El grupo se quedó en silencio en espera de su explicación.
—Todo ocurrió después de que Nezu nos mandó al psicólogo... La especialista fue suplantada por una agente del gobierno.
—¡¿Cómo que una agente del gobierno?! —Preguntó Chopper con sus pezuñas temblorosas.
—Y no solo eso... Aquella mujer posee un don problemático...
Robin explicó con detalle cómo fue el día en que descubrieron la verdad al infiltrarse en la casa de la doctora Knorr... [Antalogía]
Dentro de un cajón secreto, encontraron algo que no podían explicar fácilmente: Una pequeña esfera que contenía a un gato congelado en el tiempo; uno idéntico al que Knorr tenía exhibido en una foto a lado de una urna en su sala.
La escena fue suficiente para despertar sospechas, pero fue al revisar los documentos cuidadosamente escondidos que comprendieron el alcance de su don y carrera como perito. El poder de Knorr no solo era peculiar, sino terriblemente estratégico.
Examinaron aquella esfera para intentar comprender su activación; pero tras no encontrar una respuesta, la dejaron sobre la mesa, donde rodó y cayó al suelo, estallando y liberando de su interior cintas de película, desenrollándose como una cascada de recuerdos fugaces. Cada fotograma relataba la vida del minino desde la mirada de su dueña... Fragmentos de memorias cobrando forma en un torbellino de imágenes.
Las cintas se entrelazaron, moldeando cada rasgo del viejo gato, desde la curvatura de su lomo hasta la profundidad de su mirada. Cuando su silueta terminó de materializarse, el felino comenzó a curiosear los alrededores, buscando sus pertenencias... El verlo actuar como con aquella naturalidad y vividez, les generó un escalofrío que recorrió a ambas.
Si el gobierno había enviado a esa "especialista" para trabajar con los Sombrero de Paja, no era para ayudar. Su misión era asegurarse de obtener las memorias para armar una defensa contra la tripulación... Y lo más peligroso era que, gracias a Luffy y su experiencia en la guerra, poseían una gran variedad de candidatos poderosos.
Antes de descubrir el Don de Ivanka; Bakanee parecía entusiasmada y cooperativa de trabajar con Robin, Nami y Brook para infiltrarse a los niveles inferiores... Sin embargo, su descubrimiento lo había cambiado todo; llevándolas a una conclusión: Si cualquiera de los sombrero de paja intentaba actuar, el gobierno podría desencadenar el plan que involucraba a Ivanka, poniendo en peligro no solo a ellos, sino también a todos los demás.
Fue entonces cuando entre las dos, decidieron algo que marcaría el rumbo de sus acciones: La assitente trabajaría sola y rehusaría aceptar ayuda sin importar lo peligrosa que se volviera la situación. Si el peor de los casos llegaba a suceder, al menos el peso de las consecuencias recaería únicamente sobre ella, salvaguardando al resto del grupo.
Los demás escucharon la explicación de Robin con expresiones sombrías...
Eso explicaba el distanciamento de su parte desde hace meses y porqué desaparecía de la escuela por semanas, dando explicaciones absurdas de su paradero.
Y, aunque parecía que entendían la lógica detrás de su decisión, sus reacciones dejaban claro que no estaban de acuerdo con ella.
—Si hizo todo eso para evitar que nos metiéramos en problemas y no usaran su don... ¡¿ENTONCES POR QUÉ SE METIERON USTEDES EN PROBLEMAS?! —Acusó Usopp, señalando acusatoriamente con su dedo a Luffy y Zoro mientras su voz subía varios decibeles.
—Porque ya usaron la habilidad de esa mujer. —Respondió Zoro
—¿Y a quién trajeron? —Preguntó Jinbei.
—Mingo. —Respondió Luffy
—¿DOFLAMINGO?! —Gritó Usopp, alcanzando un tono agudo que hizo que Chopper saltara del susto, clavandose sus cuernos en el techo, y que Nami retrocediera espantada.
—Eso es una broma, ¿Verdad? —Intervino Sanji
—No lo es.
—¡¿Qué diablos estaban pensando?! —Exclamó Nami agitando sus brazos. —¡Doflamingo no es alguien con quien se puede confiar... Mucho menos se pueda hacer un trato!
—Parece que el mismo gobierno desconoce de las artimañas de Joker... —Comentó el espadachín.
—Doflamingo... Que terrible elección. —Murmuró Jinbei que lo conocía mejor por su título.
—Es por eso que debemos cortar todo tipo de lazos con los estudiantes... Hicieron su mejor esfuerzo en ocultarnos, pero el gobierno sabe de nuestra presencia en la escuela... —Comentó Robin.
—Por eso los enfrentaron... —Dedujo Chopper que desde un inicio se había negado a ser participe.
—Si solo nos íbamos; los usarían como carnada para atraernos... Solo volviéndonos unos villanos para ellos es como realmente podemos protegerlos...
—Pero fue muy difícil. —Nami se lamentó cubriéndose la boca de pesar. —¿Que pasaría sin Denki no lograba detener a Zeus?...
—¡PARA QUE USAS A ZEUS!
—Son fuertes... No me preocuparon en lo mas mínimo. —Dijo Zoro con una sonrisa.
—Yo solo quería patear a Hizashi... —Confesó Sanji levantando la palma satisfecho, para después caer al suelo con un aura depresiva, totalmente desconsolado. —PERO YA NO PODRÉ VER A MI NEMURI CHWAAAAN~~~
—Entonces... Planeaban enemistarse con ellos. —Comentó Brook.
—Apenas nos enteramos, lo llevamos a cabo... Usar a Bakanee como excusa solo se acomodó. —Comentó Zoro.
—¿Y qué sucedió con ella? —Preguntó Jinbei
—Está mal herida, debemos rescatarla y tratarla. —Renació Sanji ardiendo en su apasionado fuego.
—Debemos dejarla por su cuenta.
—¡Robin! Pero nos necesita. —Quejó Luffy agitado.
—Ruffy-kun, está en la misma situación... Si ven algún tipo de lazo amistoso con ella, también será víctima de Doflamingo...
—Pero nosotros la protegeriamos... Se lo prometí a Shaggy~~ —Quejó con un puchero, como niño pequeño.
—Luuuffy —Llamó Zoro con su usual tono grave, golpeandolo con la funda de su katana. —¿Tu no crees que tenga algo planeado con ellos? No es alguien que actue sin un objetivo...
—Parece que por ahora estará mas segura con los villanos. —Señaló Brook
—Hasta que se enteren que deseaba asesinar a su líder. —Continuó Robin, helándoles la sangre como siempre lo hacía con sus comentarios sin tacto.
—Debemos ir por ella... —Pensaron simultaneamente, con sudor recorriendo sus cabezas.
—Oigan... Hablando de rescates... Tenemos que regresar por el Sunny
—Tranquilo Franky. Se que Shaggy se encargará de cuidar bien de él.
—Si es que despierta... Casi lo matas. —Comentó Sanji, dirigiéndose a la cocina sin encontrar nada.
—No moriría tan facilmente.
—Sería una decepción si lo hiciera. —Agregó Zoro, apoyando a su capitán.
—¡Oigan! Necesitamos comida...
—Cuando regresemos la conseguimos. —Dijo Luffy con una sonrisa.
—¿Irás a buscarla? —Preguntó Chopper, uniendose a la iniciativa, pero Luffy negó con la cabeza.
—¡¿A dónde piensas ir?! —Nami reprendió pellizcando de su mejilla.
—Shishishi... Lo que siempre trató de investigar... ¡Quiero saber que hay en ese sótano! —Celebró con una amplia sonrisa, renovando su deseo de aventura que había sido suprimido por meses.
Despues de un dia caotico, finalmente llegó la noche cerrandolo con broche de oro con una intensa lluvia que no permitía el paso de luz, dejando una profunda oscuridad que solo se veia interrumpida por los destellos erráticos de los relámpagos que iluminaban brevemente el desastre que había quedado tras el enfrentamiento.
El agua caía con furia golpeando las superficies, filtrándose por las ventanas rotas y los huecos que aún quedaban expuestos. El sonido de los truenos retumbaba como si el cielo estuviera desmoronándose, amplificado por los pasillos vacíos y llenos de escombros del edificio principal.
Los estudiantes estaban dispersos en diferentes estados de agotamiento. Algunos aún sufrían las secuelas de la recuperación milagrosa pero agotadora por parte de Recovery Girl. Otros habían conservado su salud, pero no podían evitar los efectos secundarios del intenso dolor que les recorría cada músculo y articulación provocados por la medicina Mink.
La electricidad había sido cortada en los edificios principales, incluidos los dormitorios de los maestros y el edificio de Primero A, los cuales debido a los daños estructurales, Cementoss solo había reparado parcialmente... Pero, gracias a su trabajo apresurado había evitado que las habitaciones se inundaran por la intensa lluvia, más no era suficiente para devolverles la seguridad total.
A pesar de ello, muchos decidieron quedarse a descansar en sus dormitorios, ya que el gimnasio Gamma estaba lleno de estudiantes demasiado agotados para moverse y en recuperación; convirtiéndose en el refugio principal con su capacidad al límite.
Pasadas las 2 de la madrugada, el ambiente era lúgubre. Vlad King había concluido su ronda en el gimnasio Gamma, supervisando a los estudiantes heridos y agotados. Se dirigió de regreso hacia los dormitorios, donde esperaba un respiro de la agitada noche para cambiar su posición con Ectoplasm, pero se detuvo cuando escuchó un ruido inusual... Un tropiezo acompañado de lo que parecía una voz murmurando maldiciones.
Vlad King giró hacia el origen del sonido esperando tener un vistazo de que era. Un relámpago iluminó brevemente el corredor, revelando una figura que se incorporaba lentamente. La imagen era confusa; parecía femenina, pero no coincidía con la figura de Midnight ni con ningún colega que él pudiera reconocer.
Conciente de que los estudiantes no deambularían en dormitorios ajenos y los maestros estaban exhasutos para rondar sin razón; Decidió actuar... No podía permitirse riesgos.
De su palma brotó una ola de sangre que se lanzó como un torrente hacia la silueta. Pero antes de que el ataque pudiera atraparla, la figura reaccionó saltando hacia atrás, evitando por poco el impacto, desplazándose entre las sombras hasta salir del dormitorio, quedando inerte de pie en la lluvia.
La tormenta caía con fuerza pero no pareció inmutarse, como si estuviera acostumbrada a moverse bajo condiciones adversas. Su silueta ahora era más visible al ser iluminada por los destellos de los relámpagos: Una complexion atlética y esbelta, con ropa ajustada que no pertenecían ni a un héroe ni a un estudiante de U.A... Esos rasgos correspondían a aquellos visitantes de otra era.
Vlad King no tardó en seguirla, saltando desde la ventana del tercer piso. El agua salpicó a su alrededor tras su aterrizaje.
Un relámpago iluminó la escena y por un instante fugaz pudo distinguir con claridad los rasgos de la intrusa; la antigua asistente, un rostro que reconoció de inmediato aunque profundamente cambiado.
Todo su vestuario era negro como si planeara moverse entre las sombras... El mismo que llevó en su ataque del museo, siendo la unica diferencía la ausencia de su capa, que fue reemplazada por un par de telas negras que simulaban una falda media con apertura, colgando de un cinto metalico.
Sus ojos estaban sellados por suturas gruesas y desiguales; obra de autoimposición que ella misma decidió al privarse de la visión del mundo que la rodeaba.
A pesar de las recientes marcas inquietantes, su expresión no mostraba dolor. En su lugar, mantenía un gesto relajado que parecía fuera de lugar en las circunstancias. Era como si estuviera completamente desconectada al momento, ignorante de lo que había sucedido antes de este encuentro.
El héroe apretó los puños con fuerza, liberando una gran cantidad de sangre que emergió de sus muñecas como cuchillas líquidas y afiladas que giraban a su alrededor. Estaba listo para atacar con todo.
—Por favor, mantenga la calma. —La mujer levantó su mano y muñón en un gesto que aparentaba rendición. —¿Podríamos resolver esto de manera civilizada? No tengo intención de causar problemas.
—No negocio con terroristas. —Vlad refunfuñó, lanzando una oleada de sangre hacia ella.
Pero su ataque no alcanzó. La mujer retrocedió rapido fuera de su rango.
—¡SHHH-T! ¡Estate quieto perro! Respeta la sana distancia... —Chilló mientras hacía un ademán de medir la distancia con sus dedos.
El sarcasmo en su tono encendió aún más la furia de Vlad, quien no dudó en cortar la distancia, pero ella parecía leer cada uno de sus movimientos. Por cada paso que Vlad avanzaba, ella retrocedía dos, manteniéndose siempre al borde de su rango de ataque.
—Tus cinco litros de sangre no llegan hasta acá... Así que harlemos, ¿De acuerdo? —Insistió, mientras el peliblanco continuaba reclamando al sentirse ofendido.
La tormenta rugía a su alrededor, pero los gritos del héroe lograron atravesar el estruendo, llegando a los oídos de quienes aún se encontraban en el edificio cercano.
Ectoplasm, que estabapor iniciar su ronda nocturna, se asomó por una ventana rota, apenas logrando distinguir entre las sombras lo que sucedía. La silueta de Vlad era inconfundible, pero la otra figura a la que se enfrentaba, sabía que no debía estar ahí.
—¿Qué demonios está pasando...? —Murmuró mientras sus clones comenzaban a materializarse a su alrededor, listos para intervenir si lo veía necesario.
—Basta~... —Exudó un cansancio similar al de una madre que repite un "no" por milésima vez a sus hijos inquietos. —Déjame pasar... Por los viejos tiempos.
—¡¿VIEJOS TIEMPOS?! ¡NO HABLES COMO SI FUERAMOS AMIGOS!
—¿No lo somos? ¡Haberlo dicho antes! —Respondió con una sonrisa, arrancando la falda que colgaba de su cinto, lanzándola al aire, que gracias a su tonalidad negra desapareció en la penumbra, al igual que su portadora.
Solo quedaron las gotas de agua salpicando donde un instante antes había estado de pie, mientras un rastro de agua marcaba su desaparición.
Vlad King desconcertado, frenó en seco. No tuvo tiempo de procesar lo sucedido antes de sentir un golpe en la espalda que lo proyectó directamente al lugar donde la mujer se había encontrado de pie momentos antes.
Antes de que pudiera reaccionar, la misma falda cayó sobre él con un peso aplastante que lo inmovilizó por completo, apresandolo de cintura y muñecas, anclandolo al piso.
El enorme peso de la prenda lo mantuvo sometido contra el suelo, sus músculos se tensaron inútilmente contra la carga, sobre todo por la posición en la que había caído lo dejaba indefenso, incapaz de hacer más que girar la cabeza ligeramente y gritar con impotencia, exigiendo que lo liberaran.
—¡Suéltame! ¿Qué es lo que quieres?!
—¡Como pesa esta mierda! —Gritó activando su Don, haciendo que su sangre se cristalizara en forma de agujas afiladas, esperando que el filo pudiera perforarla. Sin embargo, para su sorpresa, la 'tela' permaneció intacta, mientra su sangre se rompía en astillas.
Los clones de Ectoplasm no tardaron en rodear a la mujer apenas inmovilizó a Vlad, pero ella no parecía intimidada.
—Señor Ectoplasm, usted es un caballero distinguido y civilizado; y sé que para nada me está amenazando con sus quince clones... ¿Será posible que podamos entablar una conversación para llegar a un acuerdo?
Ectoplasm, observando su actitud calmada, mantuvo su postura, sin descuidar su atención de cualquier acción sospechosa que mostrara.
—Estoy dispuesto a escuchar lo que tenga que decir, pero le advierto que no permitiré que dé un solo paso más.
La mujer sonrió ligeramente, relajando su postura como si la situación estuviera bajo control.
—Me sirve.
—¿Podrías comenzar liberando a mi compañero?
—De preferencia no... Está muy roñoso. —Respondió con repulsión, mientras los gritos de Vlad no cesaban, despertando al resto de maestros.
—¿Qué puede ser tan importante para que te escurras a esta hora, en ese estado y despues volverte un criminal buscado? —Señaló su cuerpo dañado que seguía sin sanar.
—Lo lamento. —Se inclinó a son de disculpa. —No pretendía despertar a nadie, pero tropecé... No recordaba tuvieran obstaculos en el pasillo.
—No sabe que los dormitorios están destruidos...
—No me importa tu antigua relación con la escuela... Esto es considerado invasión y debido a tus acciones recientes, estamos obligados a detenerte.
—Lo sé... Pero, ¿Podría ser después? Necesito que algunos de sus profesores me acompañen.
—Debe venir por Eraserhead, All Might, Present Mic y Midnight
—¿Por qué deberían acompañarte?
—Por que no falta mucho para partir y he recibido la orden de escoltarles a un lugar seguro.
—¡NO TE VAMOS A ACOMPAÑAR A NINGUN LADO! ¡CRIMINAL! —Exclamó Mic cargando a Nezu, mientras salía a la entrada de los dormitorios acompañado del resto de maestros.
—Pero a ti no te estoy invitando...
—Muy bien... Ahora me siento ofendido. —Masculló el rubio a sus compañeros.
—¿Por quienes vienes exactamente? —Demandó Powerloader.
Ella extendió su mano a son de invitación hacia el grupo.
—Nezu-san, Ryo-san y Eri-chan.
—¿Quién es Ryo? —Preguntó Mic
—Hound Dog...
—Dos Mestizos... Pero... —Cuestionó Aizawa en sus pensamientos.
—¿Por qué quieres llevarte a Eri?
—¿No es obvio? —Preguntó agitando su extremidad incompleta. —No puedo defenderme así... Seré carne de cañón y quedaré como estupida.
—Oh, esperen... —Dijo la mujer clavando algo en su muñón. —Me lo obsequió un nuevo camarada.
Los héroes tensos, se prepararon para lo que fuera que tuviera planeado, solo para ver cómo una pequeña manita pegajosa colgaba ridículamente del accesorio que cortaba circulación en su codo. La escena lejos de intimidarlos, provocó pena ajena. ¿Qué clase de amenaza era esa?
—Dijo que me darían el brazo prostetico del ilusionista si usaba este primero... Que para no sentirme incompleta. —Comentó con una sonrisa, pegandola sobre su otra palma para competar sus manos en plegaria.
—¿Me los puedo llevar? Por favor.
—...
—¡YA ME TIENE HARTO! ¡DEJENMELA! —Ladró Vlad King, mientras los clones de Ectoplasm retiraban en grupo, las pesadas telas que lo tenían apresado.
—Realmente te presentas ciega y manca... Nunca creí que fueras lo suficientemente imprudente e idiota para presentarte en ese estado, a una institución repleta de héroes. —Comentó Power Loader.
—Tienes razón... y hablando sobre eso. Dudo que sean un comité de bienvenida... ¿No creen que son demasiados para una lisiada? Aunque, debo admitir, sus auras se sienten bastante débiles. ¿Está todo bien?
—¡NO FINJAS QUE TE IMPORTA! —Acusó Mic
—No irán contigo... Y ya estás bastante lastimada como para agravar tus heridas. Entrégate ahora, y buscaremos que recibas un buen trato y atención en prisión.
—Cementoss... Ella quiere que la lleven a Tártaros... Las otras prisiones no son opción. —Aclaró Nemuri, no tachandola como un enemigo, si no, tratando de comprender sus acciones e intenciones.
—¿Tártaros? —Repitió con un tono sarcástico, dejando escapar un burlón resoplido. —No, eso ya no me sirve.
—Cambio de planes. Hace más de un mes opté por el camino difícil para conseguir los dones... Si tan solo hubieran cooperado desde el principio, todo esto se habría evitado.
Los héroes intercambiaron miradas confundidos y claramente a la defensiva, mientras Nezu analizaba su comportamiento con atención.
—¿De qué estás hablando exactamente? —Fue Ectoplasm quien rompió el silencio.
—Dicen que si no puedes con ellos... úneteles, ¿No es así? —Expresó con su sonrisa forzada apenas disimulando el dolor que la atravesaba. —Debí dejar de respetar sus ideales desde el inicio y simplemente robar la identidad de All Might para entrar y asesinar a All for One.
—Ahora solo quedan los otros metodos...
—¿Qué metodos? ¿De qué va todo esto? —Cuestionó Snipe a Nezu y Hound Dog.
Nemuri dio un paso hacia adelante un tanto nerviosa, sabía a qué se refería pues el día que tocaron el tema, habían descartado las otras opciones de primera instancia debido a su crueldad... Incluso Bakanee se negaba a ser participe de ello. Pero antes de siquiera decir una palabra; Nezu se adelantó.
—Un genocidio.
—Director...
—Su propósito siempre fue recolectar los dones... Al principio, todo giraba en torno a un único objetivo: Matar a All for One. Con un solo asesinato, habría conseguido todo lo que necesitaba. Pero al impedirle ese camino, solo le queda una alternativa... Asistirá a la guerra, no para luchar, sino para aprovechar todas las muertes posibles y tomar sus dones.
—¿Esa es su habilidad? —Cuestionó Powerloader a sus compañeros.
—¡¿Tomar Dones?!
—Solo los almacena.
—Ajá... Y la fecha se aproxima, así que debo proteger a los míos. —Respondió sin un atisbo de vergüenza. —Por eso estoy aquí... Vengo por ellos.
—Anda~... venga-venga. —Pronunció repetidamente abriendo y cerrando la mano como si llamara a un cachorro, para despues silvarle a Nezu y Hound dog.
No podían creerlo. Las sucias artimañas que había maquinado eran una bofetada a todo lo que representaban: Un héroe no tiene permitido el asesinar a un villano; En cambio los villanos... Parecía que los dones que deseaba recolectar eran de los mismos estudiantes y maestros.
Cómo podía, sin titubear, estar de acuerdo en que aquellos con quienes había convivido durante meses y había prometido proteger, fueran simplemente sumados al frío y despiadado conteo de víctimas. Sus palabras eran un acto de violencia en sí mismas, un recordatorio de lo lejos que estaba dispuesta a llegar, incluso si eso significaba sacrificar a quienes alguna vez confió en llamar aliados.
—Así que realmente eres un villano. —Acusó Mic.
—Eso es relativo... ¿A ojos de quien soy villano?... No seré participe... Tan solo un espectador más.
—Además, no se que me reclaman... Su objetivo es volverse héroes, y los héroes siempre tienen su vida al margen... Esté yo o no ahí... No cambiará que los que vayan a morir, lo hagan.
—¡PODRIAS SALVARLOS! —Gritó Mic alterado.
—Ya pedí por su salud y bienestar a sus Dioses y al mio... Espero sea suficiente. —Respondió alzandose de hombros, siendo juzgados por los profesores.
—Escuchen... Ya es bastante complicado; me encariñé con sus solecitos ¿De acuerdo?... Ustedes no quieren que lo haga... Yo no quiero hacerlo; pero podrían haberme permitido ir a Tártaros.
Los músculos de Ectoplasm se tensaron, preparado para avalanzarse a la peliblanca; pero la voz de Nezu logró calmarlo.
—Yue por favor, ahórranos el tiempo y esfuerzo. Solo entrégate...
La peliblanca frunció el ceño, mostrandose expectante a lo que estaba por decir... No era el resultado que esperaba.
—Ni siquiera tienes que estar aquí... Debiste haber sido capturada en Akasaka... —Confesó de forma directa.
—Desde que comenzaste a salir de la escuela sin avisar te volviste más impredecible... Pensé que finalmente te tenian... Acabemos con esto de una vez.
Su confesión pareció romper cualquier resquicio de confianza que pudiera haber quedado entre ellos.
—Director... ¿Usted...? —Midnight cuestionó. —¿Era el informante?
—El mundo debe permanecer tal y como está. Funciona de esta manera, y cualquier cambio de los que tiene en mente podría desequilibrarlo por completo, por lo que llevará a la destrucción de naciones... Aunque no nos guste, es lo mejor para todos.
Las palabras del director fueron un golpe para los maestros involucrados. Una revelación que alteraba la percepción que todos tenían del pequeño estratega que había guiado sus vidas... Sin embargo, no eran capaces de dudar de sus intenciones; no aun.
El cuerpo de Yue comenzó a temblar, y solo tensando sus músculos pudo controlarlo. Sus labios se torcieron en una mueca que oscilaba su dolor y el coraje.
—Por eso no te fuiste conmigo ayer... —Murmuró con su voz temblorosa al principio, pero cargada de veneno al final. —¡Estabas seguro que me atraparían!
—Rata traidora... —Dejó escapar una risa amarga, y una sonrisa torcida se dibujó en su rostro.
Su mano se deslizó discretamente hasta su cinto. Fue un gesto lo suficientemente sutil como para que la mayoría no lo notara, pero para Ectoplasm y los agudos ojos de Snipe fue la señal.
Sus clones se movilizaron rodeándola y reduciendo el espacio entre ellos, mientras una serie de disparos se dirigían hacia la intrusa. Sin embargo; quién sintió un escalofrío punzante que ascendió desde la base de su columna hasta instalarse en su nuca, fue Mic.
En cuestión de segundos; sin que Yue siquiera se moviera de su lugar, desvió cada bala en el momento exacto, tocándolas con el indice por las vainas y redirigiéndolas hacia los clones. Cada proyectil atravesó justo donde deberían estar los corazones, desintegrando a ocho de ellos en un parpadeo.
—Las balas solo sirven para civiles... Que desperdicio de Don...
Encorvó su cuerpo, dando indicios de arrancar carrera y sacó algo de su cinturón, lanzándolo sin fuerza a las alturas, donde reflejó la luz de los relámpagos antes de mezclarse de nuevo con la profunda oscuridad de la noche al igual que la atacante, que, tras su movimiento, solo dejó el sonido del agua cayendo; dejando al resto de los clones desorientados.
Mic, con el instinto ardiendo en su nuca, se dejó caer de golpe sin soltar a Nezu hasta que su espalda casi tocó el suelo. El sonido del viento cortado fue todo el aviso que tuvo antes de que una cuchilla reflejara sus ojos, apenas rozando su cabeza, cortando por la mitad su icónica cabellera dorada.
Sus mechones cayeron sobre su rostro como si el tiempo se ralentizara, mientras alzaba la vista hacia la figura femenina que aterrizó en el muro de la entrada con la gracia de un depredador, lista para conectar el siguiente ataque encontra del Mink que descansaba en sus brazos.
Mic no pensó, solo reaccionó. Con un impulso, se lanzó hacia adelante tratando de salir del rango de ataque. Pero su esperanza se desgarró cuando sintió cómo el cuerpo pequeño de Nezu se sacudía violentamente en sus brazos, seguido por un chillido agudo del roedor.
Su mirada descendió rápidamente, justo a tiempo para ver dos agujas gruesas como espinas atravesando peligrosamente el pecho del director, rosando los puntos vitales.
El ataque directo le hizo entender algo que le heló la sangre... El ataque inicial no era un señuelo... En realidad, había sido ejecutado meticulosamente para alcanzarlo en el momento exacto de su huida. La dirección de su segundo movimiento necesitaba guiarlos directamente hacia su trampa... Alguno de los dos ataques estaba destinado a aterrizar.
Fue entonces cuando lo entendieron con escalofriante claridad: No estaban enfrentando a una oponente impulsiva ni desordenada. Estaban lidiando con la precisión fría y calculadora de alguien que había visto un fragmento del futuro y lo estaba utilizando como su principal ventaja.
En las manos de un asesino experimentado, el conocimiento del porvenir se convertía en algo mucho más útil que un don.
—¡DIRECTOR! —Llamó cementos, que en un momento de urgencia al ver cargar amenazantemente a la peliblanca a rematar al director; Usó su don, levantando un amplio pilar de cemento desde el suelo que emergió con fuerza descomunal y alcanzó a la intrusa, elevándola hasta las alturas, alejándola momentáneamente del grupo.
—Apenas evitó los puntos vitales. —Midnight revisó el cuerpo de Nezu que no paraba de expulsar sangre de su hocico.
—Es demasiado rápida —Agregó Ectoplasm, formando un círculo protector con sus clones a sus compañeros.
—¡Mic! ¡Llévalo con Recovery Girl! —Ordenó Cementoss sin detener el crecimiento del pilar, deformandolo en la punta, pues desconocía donde se encontraba el enemigo debido a la densa oscuridad.
—No. —Intervino Aizawa. —Lo necesitaremos aquí. Hound Dog, encárgate tú.
Hound Dog gruñó con aprobación, tomando al pequeño director con cuidado y retirándose rápidamente.
—Mi cabello... —Mic recogía desconsolado los mechones dorados cortados.
—¡No es momento para eso!
La lluvia caía densamente, y la negrura de la noche parecía aliarse con la intrusa, ocultándola de la vista.
Cada sonido quedaba sofocado por el golpeteo del agua, dejando a Aizawa como el único capaz de rastrearla, gracias a su capacidad para percibir auras.
—No la veo... —Snipe escaneó la zona con sus lentes especiales con visión nocturna, que se empañaban por la lluvia torrencial, obligándolo a quitarse la máscara. —¡Debió ir tras Nezu!
—No... sigue arriba. —Aclaró Eraserhead, seguro de su ubicación.
—¿Cuál es su don? —Preguntó Vlad, apenas poniéndose de pie mientras intentaba recuperar la compostura despues de quedar adolorido por el peso que lo había aprisionado.
—Puede entregar de su vida a voluntad... —Respondió Nemuri.
—Midnight, será mejor que te retires... Tu don no funciona en este ambiente. —Sugirió Ectoplasm, pero ella se negó.
—Estoy segura que no nos hará daño.
—¡ACABA DE INTENTAR ASESINAR A PRESENT MIC Y NEZU!
—Se lo que les digo... La conozco...
—Así que un Don curativo... —Señaló Snipe, recargando su pistola. —Entonces se enfoca en combate con armas...
—Nezu solicitó que me encargara de su equipo para que pasara desapercibido en sus prendas... Dos cuchillas en las suelas de sus botas, 2 espadas en los costados, y un carrete de fino hilo metálico en sus guantes. —Explicó Power Loader.
—Entonces armas de corto alcance... —Vlad oscureció su mirada, y dibujó una sonrisa. —Por eso mantenía su distancia...
—¡Cementos, Snipe y yo seremos suficiente! Igual no debe estar acostumbrada a maniobrar sin su vista y un solo brazo.
—Eso no es lo que me preocupa... —Mencionó Aizawa intranquilo, tomando su bufanda, listo para usarla. —En realidad, solo necesitamos inhabilitar su defensa; de esa manera verdaderamente estará vulnerable.
—¿Defensa?
Aizawa que fue el unico maestro en ver el metraje de Akasaka, se giró hacia Mic para darle instrucciones, pero un escalofrío helado recorrió su espina. Una advertencia visceral, como si su propio cuerpo le gritara que algo estaba a punto de suceder.
Un destello apareció en la cima del pilar de cemento, rebelando su ubicación... Pero, junto a el, apareció un segundo resplandor en las manos de los clones que retiraron las telas que aprisionabana Vlad.
Los 3 mantos negros cambiaron a un brillo intenso para despues desintegrarse, y filtrarse en los cascos de los clones.
La ceniza destellante se coló por sus gargantas, bloqueando sus vías respiratorias y colapsando sus pulmones. Uno a uno, los clones cayeron, retorciéndose y luchando por aire, hasta desvanecerse en humo.
Ese era el ser que Aizawa se refería, la verdadera amenaza que debían neutralizar.
El cabello de Eraserhead levitó con dificultad por el diluvio que se desataba, y con el, sus ojos brillaron en un rojo intenso, tratando de localizar aquella arena que se resguardaba en el vapor de los clones de su compañero.
Sin embargo, el resplandor que lo inició y habia advertido el despertar de aquel ser, se movilizó.
La luz blanca, antes perdida en las alturas como una estrella distante, se precipitó de golpe descendiendo como un rayo.
Los héroes apenas pudieron seguir su trayectoria antes de verla en su veloz carrera, desafiando la gravedad mientras corría verticalmente por el pilar, directo hacia el suelo.
Su cuerpo, aún envuelto en aquel fulgor, parecía cargar con aquella entidad resplandeciente que se arremolinó en el extremo de su muñón, solidificandose en un instante, moldeándose en un nuevo brazo oscuro que emergió con la forma de letales garras.
Con su nueva extremidad, su velocidad se vio disminuida y sus movimientos se volvieron más pesados, pero aun así no titubeó. Saltó directamente hacia Eraserhead, quien la vio acercarse a centímetros de su rostro con las garras listas para destazarlo.
Pero el héroe no flaqueó. Activó su don, desvaneciendo por completo la prótesis, que cayó al suelo como gotas brillantes, dispersándose como lluvia, y con un rápido movimiento, atrapó lo que quedaba de su brazo, bloqueando su ataque a centímetros de sus ojos, y derribándola en el suelo.
El silencio entre los presentes era incomodo; y entre los relámpagos y el golpeteo de la lluvia, solo se escuchaba el débil murmullo del agua salpicando bajo el cuerpo de la peliblanca.
Eraserhead estaba sentado sobre su espalda, forzándola contra el suelo, con medio rostro sumergido en el agua teñida de un rojo oscuro. La sangre que brotaba de sus heridas abiertas se mezclaba con la lluvia, expandiéndose en remolinos escarlata bajo cada destello de luz.
—Lamento el ataque, Aizawa san... Tengo que incapacitar al único que considero una amenaza. —Comentó calmadamente, provocando que el resto de los héroes se ofendieran.
Eraserhead apretó los dientes, intensificando la presión sobre el cuerpo de la peliblanca, igual que la primera vez que se conocieron.
Su cabello flotaba, sus ojos brillaban como faros, y la bufanda que lo rodeaba comenzaba a moverse, tensándose como serpientes listas para inmovilizar a su presa. Pero entonces, un destello rompió su agarre.
El cabello de la mujer volvió a resplandecer, un fulgor antinatural entre los relámpagos de la tormenta. Antes de que Aizawa pudiera procesarlo, un dolor insoportable lo atravesó.
Ambos brazos que la sostenían con fuerza, fueron perforados por espinas oscuras que lo atravesaron, rasgando carne y músculo, obligando que un grito ahogado escapara de su garganta, mientras la sangre brotaba en chorros, salpicando el agua y tiñéndola de un rojo vívido.
Había cometido un error fatal. Su concentración centrada en ella lo había cegado ante la verdadera amenaza que se reunió de entre el humo, tras acabar con los clones.
Las espinas se tensaron como si tuvieran vida propia, jalándolo hacia atrás, provocando que su cuerpo fue arrastrado y chocara contra el suelo encharcado, mientras su mirada era obligada a dirigirse hacia el cielo.
—¿Saben cuál es su problema? Se turnan para atacar... Son demasiado correctos cuando se trata de un combate... No importa que sean varios contra una sola persona... Cuando se trata de sobrevivir y proteger les ahorrará muchos problemas a futuro. —Pronunció, mientras el resto de la entidad volvía a solidificarse atrapando los pies de los héroes, incapacitando a todos de avanzar al anclarlos al suelo.
—¿Por que no solo matan y ya?... Es una buena tactica... Nos podría funcionar mas adelante. —Respondió con una sonrisa, invitandoles a ser participes de la masacre que se avecinaba.
—¡Mic! —Gritó Aizawa con sangre aun goteando de sus brazos perforados. —¡Usa tu don! Los sonidos agudos desestabilizan las frecuencias que permiten su solidificación. ¡Es nuestra única oportunidad!
—¡Entendido! —Respondió, reclinándose para tomar una gran bocanada de aire.
—¡YEAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! —Gritó con toda su fuerza.
Su voz reverberó por los pasillos y cortó a través de la lluvia como una explosión, rompiendo suelo, estructura y ahuyentando las gotas de lluvia de una zona.
Sin embargo, algo no estaba funcionando. La frecuencia no era lo suficientemente aguda para lograr desestabilizar la materia que los mantenía cautivos.
La peliblanca, pálida por la pérdida de sangre, escupió mas de ella, con su sabor metálico mezclándose en su boca mientras sus manos presionaban las heridas abiertas, marcas de su escape de Akasaka. Se tomó un momento para contemplar las auras inmóviles a su alrededor, atrapadas en su propia impotencia, antes de girarse dispuesta a seguir su camino tras Nezu.
El suelo de concreto comenzó a elevarse formando cuatro muros que la encerraron en un intento por detener su avance. Sin embargo, no resistieron más que unos segundos antes de ser cortados, liberándola una vez más.
Cementoss, sin descanso, seguía levantando nuevas barreras para frenarla, mientras Powerloader usaba su excavación para romper el suelo que apresaba a sus compañeros; pero aquella persistencia de ambos solo parecía exasperarla.
Su ser volvió a iluminarse, y de entre los escombros, regresó la ceniza, anclando a todos por los pies, con excepción del par, que; en cuestión de segundos, aquel resplandor trepó por sus cuerpos y se instaló dentro de sus tráqueas, cerrando el paso de aire, que, tras un minuto de insesante lucha, finalmente cayeron al suelo inconscientes.
—¡CEMENTOSS!
—¡POWERLOADER!
—Maldita asesina. —Gruñó Vlad King, endureciendo su sangre para romper el suelo alrededor de sus pies.
—¡Pudo ser un encuentro amistoso! Pero ustedes insistieron... —Advirtió siguiendo su camino, aun presionando su costado.
—Yue-san... Detente, esto no es lo que realmente eres. —La voz de Midnight la alcanzó, intentando llegarle con su tono conciliador. —Por favor, ven aquí... Sé que podemos encontrar una solución juntas.
La mujer detuvo su paso por un instante, girando el rostro con un amargo gesto que se dibujaba bajo los mechones mojados. —¿Crees que no sé lo que intentas? Lo que quieres es usar tu Don... No soy ingenua... Lo siento Nemuri-chan, pero no eres tu... Es tu jefe.
Mordió el plomo de su guante y alzó la mano para lanzarlo hacia el cielo como un proyectil. Mientras ese mismo brazo lo agitaba la gracia de un director de orquesta.
Con todos inmovilizados, una nueva oleada de clones avanzó hacia ella, quien evadía sin esfuerzo alguno aquellos ataques, hasta que detuvo su paso y extendió su mano como si la ofreciera para un vals nocturno.
Sus dedos giraron con delicadeza, jugando con la pieza metálica en los guantes de sus nudillos, y con un tenue movimiento de las yemas de sus dedos, acomodó el mecanismo en su dedo medio para tirarlo con el índice, seguido de un zumbido que realiza un carrete volviéndose a enrollar con velocidad.
Solo cuando los relámpagos rasgaron el cielo, la verdad se reveló: una red de hilos metalicos brillaba bajo la lluvia, envolviendo el campo como un abrazo ineludible.
Los clones no tuvieron tiempo para reaccionar; fueron desmembrados en decenas de fragmentos que cayeron con la suavidad de hojas de otoño. Los hilos, como si bailaran al compás de la tormenta, regresaron a su lugar, enrollándose en el carrete de su muñeca, dejando tras de sí los clones como piezas de rompecabezas, desapareciendo en humo.
Ectoplasm no se rindió; esta vez abrió su boca, conjurando una copia gigantesca de sí mismo que bloqueó el camino, pretendiendo deborar a la atacante. Pero ese acto de resistencia fue su perdición.
La peliblanca aprovechó que la boca del heroe original permanecía abierta invocando su clon, para tomar un anillo de priedra marina de uno de sus bolsillos y chutarlo dentro de la garganta; privándolo de sus poderes... Permitiéndole el paso libre para terminar su trabajo.
Sin embargo, una nueva voz familiar la detuvo.
—Midnight tiene razón... Tú no eres así. —Expresó con voz baja, aun agitado.
El jubilado permanecía de pie cubierto de vendajes, con un brazo enyesado y una grave fractura en el cráneo, que pudo terminar mucho peor.
La mujer se mostró sorprendida. Normalmente lo habría detectado fácilmente por sus ocho auras, pero ahora solo había una débil y temblorosa.
La curiosidad la venció, acercándose al retirado que bloqueaba el camino; ya que, de todos los presentes... Él era quien menos le preocupaba debido a su estado.
—¿Qué te sucedió? —Preguntó, ladeando la cabeza mientras alzaba su mano para inspeccionar, palpando suavemente el brazo enyesado. Sintiendo con sus dedos el camino recorriendo clavícula cuello, rostro y finalmente las vendas en su cabeza.
—Lo mismo debería preguntar. —Respondió, rozando con su pulgar las costuras de sus ojos, mientras su mirada se desviaba hacia donde debería estar su brazo izquierdo.
—¡ALL MIGHT! ¡NO TE ACERQUES, ES PELIGROSA! —Advirtió Snipe.
—Deberías hacerle caso.
Él, sin embargo, no se alejó ni tampoco intentó apartarla... En cambio, deslizó su mano detrás de su cabeza y la atrajo hacia él. Compartiendo un abrazo que parecía querer reconfortar, aun cuando ambos estaban rotos por dentro y por fuera.
—Sé que no me harías daño, porque no represento una amenaza para ti... Y también sé que debes estar molesta por lo que estás haciendo...
Su cuerpo reaccionó al instante en un escalofrío. No sabía si era por coraje, miedo o frío, pero la sensación la invadió con fuerza.
—Pero aún necesito tu versión... ¿Estás dispuesta a compartirla conmigo? —Preguntó con voz suave, casi suplicante, como si quisiera comprender el peso de sus decisiones.
Yagi sintió en su clavícula, cómo la mujer asintió su cabeza. Correspondiendole con unas palmadas en su espalda, en un intento de consuelo.
—¿Puedes liberar a mis compañeros?
El cabello de la mujer irradió luz, mientras los hilos que mantenían a los héroes apresados fueron liberados con un suave destello, dejando a todos observando confundidos cómo, sin chistar, obedecía al hombre que parecía aún le representaba la figura del símbolo de la paz.
Las miradas de los héroes siguieron el resplandor que se reflejaba en los charcos, reuniendose hasta llegar a la peliblanca, quién, con suavidad tomó la nuca del héroe para acercarse más a él, descansando ambos sus mentones en los hombros del otro. Sin embargo, Toshinori comenzó a ahogarse con la sangre que necesitó escupir para poder respirar, mientras con su mano temblorosa presionaba la espalda de Yue.
—Traté de advertírselo tantas veces, All Might... —El calor de su aliento acarició con cruel dureza el oído del héroe, arrancándole un escalofrío que no podía ocultar... Tenía desde su primer encuentro sin escuchar cómo se refería a él por su alias de héroe.
—Tu exceso de confianza sería tu perdición... —Susurró en su oreja en un suspiro inexpresivo, mientras su cabello seguía levitando y resplandeciendo de energía, al igual que las marcas que cubrian todo su cuerpo.
La entidad había tomado forma en su muñón, transformandose en una cuchilla que atravesó el abdomen del rubio.
No podía comprender lo que estaba sucediendo; el dolor y confusión se reflejaban en su mirada, incapaz de procesar su comportamiento por sus reacciones.
—Tú... —Jadeó mientras una nueva bocanada de sangre tiñió su aliento; estrujando con fuerza la espalda de la mujer.
Más que el dolor físico, lo que realmente le desgarraba era lo lejos que estaba dispuesta a llegar.
—La verdad... No me siento culpable por no cumplir con mi palabra. —Respondió con una sonrisa, mientras escupía sangre de igual manera. Remoliendo la daga enterrándola aún más, como si el daño hecho no fuera suficiente.
—En realidad... Estoy justo donde debo estar... —Confesó desilusionada.
La luz de su cabello logró iluminar lo sucedido al resto de los héroes que miraban expectantes; revelando como el jubilado era empalado, dejando ver el rastro de sangre mezclándose con la lluvia.
Los héroes desearon intervenir, pero Eraserhead alzó una mano deteniéndolos en seco. Conocía las tácticas del enemigo, lo había visto todo en los videos. Sabía cómo la mujer manipulaba a quienes se acercaban demasiado; cómo los usaba sin piedad como escudos, reduciéndolos a meras herramientas en su letal juego.
Temiendo que el hacer algo, la impulsara a dañar mas el cuerpo del rubio y afectara una parte vital; prefirieron el mantenerse quietos y esperar que Aizawa lograra divisar al ser que lo perforaban para incapacitarlo... Sin embargo, los cuerpos de ambos estaban tan próximos, tan fundidos en una tensa cercanía, que distinguir a la entidad era casi imposible.
All Might imbuyó su mano en Haki, tomando el filo de la daga que atravesaba su abdomen y en un movimiento la arrancó de su carne viva, permitiendo a Eraserhead eliminar el Don con sus brillantes ojos rojos, lográndolo cambiar su modo sólido, a una ceniza que desapareció en el aire.
Con un desplazamiento de pies, Toshinori impidió el escape de su atacante, al usar su pierna como un obstáculo el cual tenía que maniobrar para alejarse; permitiendo con su separación, que Vlad usara su sangre para conectar un golpe contra el rostro de la peliblanca, cual crujió al lanzar violentamente el cuerpo hacía atrás, hasta que chocó contra el suelo.
La sangre brotó de la nariz rota y labio partido que se deslizaba por su rostro. Mientras, All Might jadeando y con expresión desconsolada, presionó con fuerza su abdomen, sobre la bata empapada tanto por la tormenta como por la sangre... Sin embargo, desconocía cual era la razón; si el coraje o la adrenalina, pero el dolor físico era inexistente...
La mujer se levantó tambaleándose, debilitada, con sangre brotando por varias partes de su cuerpo, limpiándo solo la de su rostro con la palma de la mano, peinando con ella su cabello como normalmente lo hacía. Mientras, los maestros comenzaron a reagruparse.
El guardián que solía protegerla ahora yacía inmovilizado, dejándola vulnerable, y ella lo sabía... Sin cargar el peso de aquel ser, su única ventaja era en velocidad, pero en ese momento no tenía fuerza. Retrocedió un paso, sacando una de las cuchillas ocultas en sus botas.
Un rayo rasgó el cielo, ocultando el estruendo de múltiples disparos a lo lejos. Las balas, certeras en su trayectoria, fueron desviadas con por el rápido giro de la cuchilla que danzaba ágilmente en su palma como una extensión de sí misma. Pero el ataque no era más que una distracción.
Desde el suelo, un rastro de sangre serpenteó con ferocidad, extendiéndose como un látigo para atraparla. Apenas logró esquivarlo.
Su cuerpo desgastado cedió bajo el esfuerzo, vomitando mas de aquel liquido carmesí, antes de desplomarse en el agua turbia.
Nemuri, no queriendo ser participe, optó por asistir a All Might, cargando su cuerpo herido hacia la habitación de Chiyo, junto con Mic que quiso llevar a Aizawa, pero el héroe se negó. Sabía que mientras la entidad quedara separada de ella, Yue no podría atacar o defenderse.
Conscientes de que los ataques de corto alcance los ponían en desventaja, solo Aizawa, Vlad King y Snipe permanecieron de pie, dispuestos a atraparla.
Ahora sin la entidad que le servía de protección y aliado; la peliblanca se mostró intimidada; siendo bastante evidente como trataba de ocultar su temor.
Con una cuchilla girando en su mano como única defensa y la falta del peso extra, usó su velocidad lanzandose hacia ellos con la precisión de un depredador.
El filo encontró su objetivo, cortando las armas de Snipe y penetrando la defensa de Vlad; siendo el único que logró ver más allá de su ataque Eraserhead, evitando la tajada antes de que con un impulso final, la mujer se dirigiera hacia un árbol, escondiendose en su fronda, preparando un plan de escape despues de conseguir un respiro.
—Seré sincera... Esperaba mucho más de ustedes... Son más débiles de lo que imaginaba. Incluso sus auras se han debilitado considerablemente.
—Heh... —Bufó Vlad con desdén. —Entonces vuelve a intentarlo cuando no estemos debilitados. Cobarde.
—¿Debilitados? —Preguntó, considerando que no solo Toshinori estaba mal herido, si no que también sus auras estaban al minimo. —¿Por qué lo están?
—No finjas preocupación. Maldita asesina.
—Los Sombrero de Paja atacaron la escuela y escaparon.
—¡ERASERHEAD!
—¡¿Ellos qué?! —La mujer gritó asustada, resbalando de la rama por la impresión, y cayendo golpeando con varias, al no poder sujetarlas por su falta fuerza y extremidades.
Tras caer al suelo, logró ser atrapada por la sangre de Vlad, inmovilizándola contra el tronco del árbol, mientras intentaba liberarse con sacudidas y lanzando la manita pegajosa que se enrredó en el cabello de Aizawa.
—Por... ¡¿Por qué?! —Exigió una respuesta, restandole importancia a su captura.
—Como si te fuéramos a decir... —Masculló Snipe.
—Bueno... No importa las razones. ¿Son buscados? —Su voz se escuchó intranquila. —¿Salieron en televisión?
—Las agencias ya lo saben, pero aun no es noticia publica.
—Eraserhead ¿Qué haces?
Aizawa sin activar su don, observaba con detenimiento, conciente que la mujer aunque completamente alterada, su aura no mostraba intención de atacarlos o defenderse. Su respiración era agitada, y su postura denotaba más cansancio que amenaza. Mostrando que algo en ella había cambiado.
Sus brillantes ojos rojos, vieron como de su abdomen no paraba de brotar sangre, lo que la mantenía al borde de perder la conciencia, por lo que desactivó su Don, permitiendo que aquel ser la protegiera como solía hacerlo.
Apenas tuvo la oportunidad, su cuerpo volvió a emitir ese brillo distintivo. El resplandor se solidificó alrededor de su cintura y abdomen, aplicando presión sobre las heridas causados por algun rival de Akasaka, y que se reabrieron por la presión de Vlad.
Los profesores intercambiaron miradas; no parecía que fuera a lanzar un ataque. Más bien, parecía que usaba esa energía para detener la hemorragia.
—¿Y Eri? —Susurró entre jadeos, levantando apenas la cabeza.
—No te la vas a llevar...
—Estará a salvo con nosotros... Más que con ustedes.
—Lo dudo. Ahora trabajas con villanos... No puedes exponerla. —Vlad dijo con desdén mientras aumentaba la presión de la sangre que la mantenía inmovilizada.
—¿Dónde está la guarida? —Interrogó Snipe.
La mujer dejó salir una risa seca y amarga, que rápidamente se convirtió en un gruñido de dolor al sentir cómo sus propios órganos eran aplastados contra su caja torácica.
—Pfff... ¿Para qué quieren saberlo? Sus superiores ya tienen las coordenadas...
—¿Lo sabe...? —Las palabras quedaron suspendidas en el aire. Los tres profesores se miraron consternados, conscientes del riesgo que implicaba que esa información llegara a oídos de los villanos.
—Eri... Desde que llegué no siento su presencia... ¿Donde se encuentra?¿Seguros que está a salvo?
Tenía razón... La preocupación invadió a Aizawa, quien rápidamente cambió sus prioridades... Permitiendo que su Modo Papá Oruga tomara el mando, y dejara en manos de sus compañeros la contención de la peliblanca, mientras se dirigía en busqueda de la pequeña niña.
Ese instante de distracción fue suficiente. El par de héroes, confiados en que la amenaza estaba bajo control, comenzaron a jadear, llevándose las manos a la garganta. La mujer, libre de la influencia del don de Aizawa, dejó escapar una sonrisa al ser liberada, para retirarse con calma entre las sombras, mientras los pulmones bloqueados de los héroes les hicieron perder el conocimiento.
Mientras tanto, Aizawa corría bajo la tormenta, con el agua mezclándose con la sangre que manchaba su uniforme. Pensaba que tal vez Eri, asustada, se había refugiado en el Sunny y por eso percibía su presencia en las instalaciones de la escuela.
La ultima vez que la había visto, fue en hace horas cuando seguía dormida en el gimnasio con otros compañeros; pero su delicada 'voz' ya no estaba ahí.
Recordando su estado. Se detuvo en el camino para tratar sus heridas antes de continuar.
Se despojó de la camiseta empapada en sangre, revelando su torso esculpido bajo la lluvia. Las gotas resbalaban por su piel, arrastrando los rastros de la batalla mientras sus músculos se contraían con cada movimiento. Deslizó una mano por sus bíceps, esperando sentir el ardor de las heridas abiertas... Pero no había nada.
En algún punto del combate, su cuerpo había sanado por completo... Comprendiendo el porqué al final del encuentro la peliblanca se encontraba tan debil y exhausta.
Se enfocó en su concentración, rastreando la vida de sus compañeros; percatándose que la mayoría se encontraba inconsciente; pero con sus auras mas presentes que antes de aquel fugaz combate; para despues analizar con mayor calma su enfrentamiento.
—Sus ataques erraron lo suficiente para no ser letales... —Murmuró para sí mismo. —Lo hizo a propósito... Nos necesita sanos para soportar la batalla que se aproxima...
Hizo una pausa, dejando que las gotas de lluvia se mezclaran con el sudor frío de su piel. —En cambio Nezu... Nezu sí es un objetivo desechable. Si está herido, debe ser grave.
La atmósfera en la habitación de Chiyo era sofocante. La destrucción en el edificio había dejado sin luz y sin conexión a los routers, aislando aún más a los presentes en la penumbra precaria.
Nezu permanecía inmóvil sobre una camilla improvisada iluminada solo por una lampara de baterías.
Recovery Girl retiró con cuidado cada una de las agujas que habían atravesado su pecho, mientras las manos expertas en suturar meticulosamente su pequeño cuerpo, se aseguraban de cerrar las heridas profundas que habían amenazado con poner fin a la vida del director.
Por otro lado, All Might estaba sentado a un lado, con el torso desnudo, simplemente parchado en el abdomen; sin darle suturas o alguna operación mayor.
—Chiyo-san, sé que no tiene estómago, pero... ¿No deberías suturarlo también? —Preguntó Midnight.
Chiyo alzó la vista, manteniendo la calma mientras colocaba los últimos vendajes en Nezu. —No será necesario. Son heridas superficiales.
—¿Superficiales? ¡Pero vimos cómo lo atravesó!
Sin inmutarse, la heroína se giró hacia una pequeña máquina de ultrasonido. Retiró la gasa de la herida de Toshinori y aplicó un poco de gel sobre su piel.
—Veámoslo entonces, si eso te tranquiliza. —Dijo mientras encendía el dispositivo y deslizaba el transductor sobre la zona afectada.
La pantalla parpadeó y reveló una imagen clara: El estómago del héroe regenerado por completo.
Toshinori quedó atónito, incapaz de procesar lo que veía. Mientras Midnight cambió su expresión por una más calmada, exhalando satisfecha.
—Ah~ Lo sabía...
El rubio desconcertado, palpó el abdomen, y luego su brazo, el mismo que tenía inutilizado hace tan solo minutos. Incluso pasó los dedos de ambas manos por el costado de su cabeza, donde no quedaba rastro de la fractura craneal que antes lo atormentaba.
—No... No me había dado cuenta...
—Con una regeneración de esa magnitud, esa anciana terca no podrá defenderse si sus nuevos compañeros la llegan a atacar. —Recovery Girl raspó dientes molesta por la imprudencia de la mujer.
—El único aquí que necesita verdadera atención es Nezu. Tu cuerpo fue sanado por dentro y herido por fuera... Estás más fuerte de lo que aparentas, Toshinori. —Chiyo declaró mientras apagaba la máquina.
Por un momento, su mirada se desvió hacia Nezu, que comenzaba a incorporarse con dificultad... El pequeño roedor fue el unico que no había sido sanado por la habilidad del vínculo.
El roedor, con movimientos lentos y dolorosos, extendió una de sus pequeñas patas hacia uno de las agujas que había atravesado su cuerpo. Giró los extremos de ella en direcciones opuestas, desmontándola con un leve crujido metálico y de su interior, tomó un par de notas.
—¿Qué es eso?
—Clasificado. —Respondió Nezu tras leer las anotaciones más largas, para despues abrir el otro mensaje. —Y un numero de contratista para ventanas... Me hubiera servido antes.
—¿Qué está pasando Director?
—Que oficialmente con su intrusión, los testigos, videos de vigilancia y estas heridas. —Explicó apuntándose a ambos. —Estamos exentos a ser partícipe de sus actividades delictivas...
La revelación cayó como un golpe. Toshinori, había estado sumido en su propia confusión que dejó pasar uno de sus típicos comportamientos que ocultaban un doble sentido.
—No hay un lugar seguro donde pueda compartir información... Todas las oficinas estan siendo intervenidas por la comisión, incluso mi habitación... Si en algun momento hacia algo por evitarlas: Como reuniones fuera de ellas o apagar cualquier dispositivo de comunicación, levantaría sospecha.
—¿No se meterá en problemas por decir eso?
—No se preocupen, es seguro hablar aquí... —Respondió Chiyo.
—Chiyo san se expone tanto a elementos electronicos y radiación, que usa su habitación como una limpia de todo eso...
—Además en este momento, los satelites estan intervenidos y no hay luz en todo el edificio... Si podemos compartirlo, es ahora o nunca. —Agregó la ancianita.
—Por favor... Sin mas mentiras Director... No creo que pueda soportar una más. Necesito la verdad... Por el momento, no puedo depositar mi confianza en nadie de ustedes...
—Ella siempre estuvo de nuestro lado. —Midnight respondió tomando su mano, dedicándole una sonrisa, mientras su expresión demostraba que también estuvo dudando durante un tiempo. —Y el Nezu... Supongo también.
—Puedes confiar en mí y en mis decisiones, All Might. —Respondió con la voz suave, recostándose en su asiento mientras cerraba las agujas. —Trato de llevar esto de la manera más discreta posible.
—Tiempos difíciles... Llevan a decisiones difíciles. [Terrorista II]
~~~Flashback~~~
[Japón: Últimos párrafos]
Tras regresar a Japón despues de abandonar las lejanas e imposibles tierras del Triangulo del Dragón. Los maestros fueron solicitados con el director.
Sin embargo, momentos antes de la reunion, Yue; como de costumbre mostrando su lado mas paranoico... Había tomado medidas drásticas: arrancando todo equipo de grabación y arrebatando celulares, eliminando cualquier posibilidad de que los ojos y oidos del Gobierno pudieran estar al acecho. Por lo que Nezu aprovechó la oportunidad tras la salidade los profesores, para confesarle del infiltrado dentro de las instalaciones que posiblemente asistió al viaje.
En ese momento, las paredes de la oficina guardaban la conversación crucial que definiría el futuro de todos los involucrados. Nezu, tras su revelación se mantenía con su usual calma frente a Yue, quien, por primera vez desde su llegada, mostraba una expresión distante... Sin embargo, el saber que el infiltrado solo informaba a la Liga de Villanos y no al gobierno, logró apaciguarla un poco.
Pero... Aun así tenían un dilema mas grande entre manos, ambos se veian perturbados por su reciente llegada del mundo perdido... Sabían que la excusa de haberse perdido en el mar había funcionado para satisfacer a los medios, pero eran conscientes que la verdad era otra... Nezu confesó que la Comisión estaba al tanto de algo mucho más peligroso: La conexión con el mundo perdido y cualquier mentira que formulara ante ellos le haría un objetivo.
—Los mestizos en la rama del heroísmo trabajamos en ganar esa confianza, no puedo permitir que sospechen que soy uno de ellos. Esto podría desmoronar todo. —Mencionó mientras evaluaba la situación. La protección de su credibilidad era crucial para todos aquellos seres que se ocultaban bajo la mentira de un Don mutante.
Fue tras expresar su pensar que ambos sabían que solo había una salida para ello... Había que actuar con extrema precaución.
—Necesitamos a alguien que les brinde lo que tanto quieren... —Fue el director quien habló por los dos. Dejando a la mujer seria; atenta, entendiendo hacia donde se dirigía.
—Filtraré todo lo que me digan. Así que debes elegir bien lo que compartes... Si llegan a descubrir que les oculto hasta lo mas irrelevante, mi credibilidad será desechada y arremeteran con mas mestizos en heroísmo para evitar se repita.
—Es muy arriesgado ser participe de esto... Mientras menos me entere, será mejor para todos... Claro... Que que eres libre de retirarte cuando lo desees; solo considera que eso nos expondría a ser participes de traición...
—¿Por que siento que me estas amenazando? —Masculló la mujer, con un rastro de molestia.
—Serás mi asistente a partir de hoy. Tendrás acceso para investigar lo que desees. Si llegas a actuar con indiscreción, lo usaré en tu contra. Y si algún momento veo la oportunidad de ponerte en peligro, lo haré sin dudarlo...
—Habrá ocasiones que deberé acatar ordenes del gobierno... Así que se astuta ante mis solicitudes directas que involucren tareas fuera del territorio escolar.
—Se que tu salud apenas está mejorando... Por lo que te recomiendo, procures mantenerte cerca de los maestros y alumnos. Si te apartas, no podrán protegerte y entonces no podran hacer nada por ti.
Yue evaluaba la naturaleza de su propuesta. Percatándose que Nezu no estaba jugando; las piezas ya estaban en movimiento y le gustara o no... Estaba dentro.
—Deja puertas abiertas para segundas explicaciones. Que confíen en ti, pero que al mismo tiempo puedan deslindarse sin arrepentimientos cuando llegue el momento.
El calor se extendió por su pecho, pero no de la manera esperada. Era un ardor incómodo, como si todo lo que había estado reprimiendo comenzara a desbordarse. Sabía exactamente lo que Nezu había querido decir con esas palabras.
Por un momento, consideró simplemente huir como siempre lo había hecho, alejarse de las decisiones difíciles, pero las consecuencias de hacerlo eran claras... Nezu y la comunidad de 'mestizos' aliados a las fuerzas policiales como Tsugaramae, Hound Dog, Sansa y Gang Orca se verían afectados por traición. ¿Qué mejor manera de mostrar lealtad, que entregar lo que el gobierno tanto buscaba?
Su naturaleza cobarde la instaba a escapar más que nunca. Sin embargo, las palabras de Nezu le revelaron algo que había estado evitando: Esa regla que le imponía, estaban destinadas a evitar que la salvaran si se encontraba en peligro, lo que implicaba que, por primera vez, alguien estaba dispuesto a protegerla.
Con los ojos vidriosos, consideró la posibilidad de dejar de huir al sentir la seguridad por la protección de personas más fuertes, pero esa ilusión se desmoronó en el instante siguiente.
—No fraternices con los Sombrero de Paja... Solo lo suficiente para mantenerlos aquí. La lealtad a sus ideales es peligrosa. Si necesitas su ayuda, no dudarán en otorgártela, pero ten cuidado.
—Un error en tus acciones y afectará todo... Podriamos en su momento ser enemigos... Y espero no te contengas... Nosotros no lo haremos.
Nezu se recostó levemente en su silla. Las palabras que había compartido con Yue no solo eran advertencias, sino una declaración de lo que estaba dispuesto a hacer.
Sabía que su propio sacrificio podría ser la única forma de proteger a quienes aún no sabían en qué se habían involucrado y sonreian bajo la luz del sol, creyendo que su historia del naufragio había sido un exito.
—¿Estás dispuesta a hacer sacrificios por el bien de todos?
La asistente oscureció su mirada temerosa al acceder... Pero ver a la nueva generación de héroes dispuestos a generar un cambio, le hizo dar ese paso.
Se abrió sobre la verdadera naturaleza de su plan para acabar con All For One, confesando que en realidad era un acto de cobardía de su parte para no llevar a cabo lo que realmente debía hacer; y tras ello, detalló lo que dejaría disponible en su guarida, dejandolo al alcance de todos, para que usara esa información y artefactos como mas les beneficiara y hacerla ver como un criminal de ser necesario; Por lo que quedó implicito que sus cosas de valor estarían en otro lado.
—Trataré de llevarlos por el camino seguro... Si algo llega a fallar, tendré que salir por mi cuenta, ellos no se pueden involucrar en esto o terminaran como villanos o peor... En peligro de muerte.
—En cuanto su reputación se vea comprometida, me retiraré... No permitas que vayan tras mí. Haré lo que sea necesario para para ser el villano ante sus ojos, mientras ustedes serán vistos como mis víctimas. No me importa que mi nombre quede lo mas sucio posible, si sirve para limpiar el de ellos, que así sea...
El director sintió que pudo dar un respiro ante su resolución. Sin embargo, no podía evitar sentir culpa de cómo se desarrollaría todo.
—Ten cuidado. —Expresó, antes de que la mujer saliera de su oficina.
—Ahorrate tus palabras... Me sirven una mierda. —Respondió molesta, antes de retirarse a entrar en un frenesí de cacería de roedores para desquitar su frustración.
~~~Fin Flashback~~~
—Es mi culpa. —Confesó Nezu. —Yo se lo solicité.
—Me pidió que cuidara su secreto... Prefería quedar como villano antes de que fueran por ella al sentir culpabilidad de sus acciones. Pero creo que es más importante tu salud mental, All Might.
—"Ya me lo había advertido el joven Trafalgar... La tuvieron que abandonar despues de que se entregó por el bienestar de su tripulación." —Pensó, presionando sus puños involuntariamente mientras inhalaba con fuerza, conteniendo el coraje que le quemaba el pecho.
—¡¿CÓMO PUDO PERMITIRLO?! ¡ACORRALARLA A EXPONERSE DE ESA MANERA! ¡ESTÁ HACIENDO USO DE ELLA COMO SIEMPRE LO HAN HECHO!
—Es un adulto con siglos de experiencia, All Might... Sabe las consecuencias... Y lo hace por un bien mayor... Creo que podrías identificarte con eso.
—Cantidad no es lo mismo calidad... —Gruñó molesto. Sin embargo... Estaba hecho, y sus reclamos ya no tenían peso.
—¿Sabe que tiene planeado con Shigaraki? Eso es lo que aun no me hace sentido.
—La verdad es que lo desconozco del tema de Shigaraki; pero con sus acciones en el museo logró lo que deseabamos... Cortaron comunicación con el mundo...
—La ultima noticia que se filtró fue de su muerte en el Palacio de Akasaka... Así que las otras naciones creen que siguen resolviendo el problema antes de abrir nuevamente las comunicaciones... Lo que sea que suceda por el momento, quedará privado en el País... Así no estamos bajo amenaza de que atenten contra Japón... Temporalmente.
—En cambio... Su relación con el Frente de Liberación... —Dijo tomando una pausa, para despues tragar aquellas notas. —No se involucren... Tiene buena relación con los tenientes del antiguo ejercito de liberación, ellos se encargarán de protegerla.
—¿Pertenecía a esa facción enemiga? —Cuestionó sorprendido y confundido por las relaciones que tenía anteriormente.
—Antes de unirse a nosotros, se encargaba de usarlos para ocutlar a los mestizos en sus terrenos.
Midnight sonrió, mostrando una ligera tristeza en su expresión, entendiendo las complicaciones que enfrentaba y le pidió al jubilado que le siguiera.
—Si sigues dudando de ella, será mejor que me acompañes.
Sin obtener respuesta de la heroína, el rubio optó por primero cambiar su bata de hospital algo simple, dejando atrás a Nezu en recuperación, pues no podía siquiera dirigirsele sin sentir malestar ante sus palabras.
Siguió sin preguntar el camino hacia aquel misterioso hallazgo que la maestra quería mostrarle, hasta llegar al árbol abandonado que alguna vez sirvió de refugio a la asistente.
Mientras Nemuri rebuscaba entre sus pertenencias, All Might observaba el lugar con nostalgia y cierta melancolía, hasta que sus ojos se posaron en el Den Den Mushi, que deambulaba sin rumbo, ajeno a la ausencia de su dueña.
—¡Lo encontré! —Celebró la profesora, levantando en alto uno de sus libros de notas.
—¿Qué es eso?
—La razón por la que me costaba dudar que realmente se uniera a los villanos. —Respondió victoriosa, entregandolo al rubio.
—Es como un diario... Solo que más simple. Llamemosle... Su lista de vida; Nos contó sobre él cuando fuimos por café. Lleva un registro de todas sus primeras veces... —Su tono cambió a un tono mas suave, mostrando cariño. —Como es un ser longevo, ya no hay mucho que sea innovador...
—Tan solo reporta los siete años desde que llegó, marca el suceso, fecha y hora... Dedicó dos hojas de ambos lados cuando estuvo sola enfocándose mas en sus percances con la tecnología de esta Era... Las otras cuatro paginas relatan los últimos meses. —Explicó mientras el rubio hojeaba los primeros textos, encontrando como se expresaba rabiosamente de lo mucho que despreciaba lo importante que era la electricidad.
Aquellas notas de odio, parecían sacadas directamente de las ultimas hojas de los cuadernos de Bakugo, deseandole la muerte a sus compañeros y Sombrero de Paja... Parecía que sus primeros años habían sido todo un martirio.
—Extrañamente, lo que nosotros consideramos normalidad, ella comenzó a vivirlo solo después de nuestro regreso... —Añadió con una suave sonrisa dibujándose en su rostro.
—Hay cosas tan sencillas y comunes, pero con un significado tan profundo para ella.
Las notas eran un revoltijo de momentos simples y variados, como la primera vez que probó algo que no fuera un animal o verdura cruda, el descubrimiento de los postres y su nueva afición por la gastronomía. También mencionaban cómo, poco a poco, logró a abrirse en las conversaciones, ya fueran triviales o profundas.
Luego estaban los hitos más peculiares. Como su primer matrimonio, seguido de un veloz ascenso a la viudez en apenas dos minutos. O el descubrimiento de lo maravillosa que era una cama después de años de dormir en superficies cuestionables. El arte de organizar fiestas y más sorprendente aún, disfrutar de la compañía ajena sin sentir que debía escapar por la ventana.
Y, por supuesto, la satisfacción de haber encontrado amistades y lo divertido que era tener cómplices en un crimen.
La lista continuaba con una sucesión de momentos positivos, con solo un par de eventos recientes teñidos de negatividad.
Sin embargo, los primeros seis años... esos estaban marcados en su totalidad de manera negativa... Lo que significaba que no dejaba pasar aquellos momentos desagradables de ser escritos... Y al no encontrar todo aquello que le confesó al infiltrarse con tratantes, le hacia entender que no era algo nuevo.
—Solo sus primeras experiencias...
—Cosas que muchos de nosotros damos por sentadas; son nuevas para ella.
Una sonrisa suave se dibujó en el rostro de Toshinori mientras mas avanzaba en la lista encontrando lo mucho que realmente los valoraba a todos, a la par que un nudo se formaba en su garganta.
—Es miedosa y solitaria... Pero tomó mucho valor para perder todo lo que la hizo crecer por nuestro bienestar.
Yagi cerró el libro, usando dos dedos para secar sus lagrimales.
—Me siento un idiota por siquiera dudar de ella...
—Si de algo sirve... Eso es lo que quería... Eres terrible mintiendo. —Dijo con una sonrisa, arrancando una hoja para sostener al Den Den Mushi, que le repugnaba.
—Ni siquiera pudiste hacerlo esa vez que llegaron golpeados y hechos un desastre.
—Ella prefirió que permaneciera el malentendido... —Expresó avergonzado, dejando caer la cabeza hacia delante.
—La voz se corrió, y la escuela comenzó a cuchichear sobre ustedes hasta llegar a Nezu... Y esto es solo suposición mia pero... Creo que esa versión te ayudó a ser excusado de complicidad, y fue tomado por manipulación por una bella doncella en apuros. —Dijo con una voz exagerada como si narrara una novela.
—¿Que hacemos con este bichito? —Preguntó acercandose al molusco que le daba cierto asco.
—Creo que puede vivir por su cuenta.
—¿Y si se vuelve especie invasora?
—Nos lo podemos llevar.
—No entiendo estos caracoles... ¿Como se marca?—Preguntó examinando el dispositivo en un costado, para despues pedir indicaciones al rubio —¿Se gira como en los telefonos antiguos?
—¡NO ESTOY TAN VIEJO!
—Pero ¿Sabes usarlo? —Cuestionó entregandolo, sosteniendolo solo con las yemas de los dedos.
—Si, si se... ¡Pero porque vi a Nami hacerlo! —Rezongó ofendido, devolviendo el molusco al arbol.
—110011 —Dijo en voz baja, con una sonrisa.
—¿Le marco?
—¡NO! Es la linea hacia Malakat... Se pone de mal humor si le llamas. —Rascó su nuca apenado. —Lo aprendí a la mala...
El rubio fisgoneó entre las cosas de la mujer encontrando las multiples caracolas, la cual fue una en especifico la que buscaba; girandola en direcciones opuestas, para marcar una serie de numeros, para despues presionar la punta; dejando salir una burbuja de resina que mostraba en su interior una imagen: El Dr. Medd sonriendo rodeando al tritón con un brazo para la selfie. Aunque Malakat intentaba mantener su expresión seria, no podía ocultar del todo su sonrisa. Realmente había trabajado una buena amistad con el doctor.
—Heh~ Así que era cierto. —Dijo mas animado.
—¡Ah! ¡¿Doku y Malakat?! ¡Eso no me lo esperaba! Es demasiado amargado.
—Sus púas son venenosas, así que siempre debe mantener distancia con los demás. Pero el Dr. Doku es inmune.
—¿Como fue que te comunicaste con ellos? ¿No te habían destituido de representante?
—Si... No te lo compartí pero fui a la Comisión y me mostraron muchas imagenes de los crimenes de Yue-san... Entre ellas aparecía la familia del Dr. asesinada... Nezu debió ver mi desconfianza, así que me dio el numero para despejar mis dudas.
"El reino es bastante pacífico. Nuestro trabajo es proteger cuando los reyes salen a otras zonas, así que en mi tiempo libre suelo pasar por la universidad y aprender un poco de todo. Ahora que el insoportable de Terkchak ya no está, visito más seguido. Sobre todo por la habilidad de Doku-san." Recordó su conversación con el Ministro de la derecha.
—Llamé para saber que había sido del doctor, y terminé con un consejo de un colega... —Confesó, observando aquella foto con atención, mientras rememoraba la conversación.
—"¿Qué es lo que le preocupa?" —Preguntó Malakat. —"Su voz suena diferente."
—...
—"Escuche... Si es sobre que desconfia de nosotros le diré algo... No lo puedo culpar por hacerlo."
Sus palabras hicieron que parpadeara un par de veces, ¿Por qué diría algo así, que encendería mas la desconfianza?
—"Somos guardianes que velamos por el bien público. Pero a veces, pensar demasiado nubla nuestro juicio. Nuestros instintos están más entrenados que una mente fría. Si está confundido, siga su corazonada... Puede que vea lo que nadie más. Recuerda que en toda historia hay tres versiones: la suya, la de los demás y la verdad. Y cada una se ve desde una perspectiva distinta."
—"Si basamos nuestros conflictos desde una perspectiva basada en el pasado, usted y yo deberiamos ser enemigos... Pero ahora somos aliados por decisión propia."
—"No lo culpo de seguir su instinto... Aplaudo que investigue antes de hacerse un juicio."
—"No pienso decirle cómo manejar lo que está viviendo, pero sé el peso que lleva alguien como usted, alguien de quien dependen los demás. No es fácil, y las implicaciones son enormes... Mantenga los pies en la tierra antes de avanzar, o terminará a la deriva... Y consigo, todos los que siguen sus pasos."
La tormenta no daba tregua, rugiendo como si el cielo compartiera el dolor. Bakanee avanzaba débilmente cargando una pesada mochila de gimnasio, dejando un rastro de sangre que se diluía con la lluvia. Cada paso era más pesado que el anterior, y cuando finalmente se detuvo para recuperar el aliento, la soledad de su entorno la quebró. Pasó de sollozar en silencio a externalizarlo, permitiéndose por un instante mostrar la vulnerabilidad que mantuvo oculta por meses antes de llegar a su destino, donde se tendría que volver a reprimir.
La pelea con sus compañeros había sido un golpe más profundo de lo que imaginaba; el arrepentimiento y la tristeza parecían desgarrarla por dentro. Pero sabía que su sacrificio había servido para algo: Estarían a salvo ahora que la habían rechazado como aliada y marcado como enemiga.
Horas de caminata interminable la llevaron hacia el refugio de los villanos. Sin embargo, en algún momento perdió la conciencia, quedando a merced de los charcos, peligrosamente cerca de ahogarse hasta que el sol reemplazó la lluvia.
Su estado era deplorable para cuando finalmente llegó al escondite del Frente de Liberación. Las heridas abiertas, el cabello pegado al rostro enredado entre sus suturas, el cuerpo tambaleante y la fiebre pintaban una imagen que ninguno de los mestizos que la recibieron había visto antes. Aquella líder elegante y de respeto estaba irreconocible. Ahora era una figura frágil, que estaba al borde del colapso.
Takashi, el mas joven de los adultos y tutor a voluntad de los huérfanos, sentía vergüenza de verla en ese estado. Especialmente porque siempre se había esforzado en mantener la frente en alto, rechazando cualquier tipo de ayuda como si su orgullo se lo prohibiera.
El tutor de los pequeños era incapaz de apartar la mirada de aquella figura tambaleante que entraba en la guarida. La imagen de su debilidad momentánea no evocaba compasión en él, sino un torrente de recuerdos amargos que lo consumían por dentro.
Recordó con nitidez los últimos momentos junto a Voltaire, el combate en Deika, la sangre que escapaban sus heridas mortales, aquellas palabras que le dedicó que nunca se borraron de su mente, y cómo, en un acto de supuesto honor, ella había respetado el último deseo de su mejor amigo y enamorado, dejándolo morir en sus brazos en lugar de salvarlo.
Voltaire había sido su pilar, el único que lo ayudaba con el cuidado de los niños, mientras él cumplía con su papel de proveedor. Ahora, estaba solo, obligado a actuar como un perro amaestrado bajo las órdenes del los nuevos lideres del Frente a quienes veía como enemigos. Y cada día que pasaba en esa situación no hacía más que alimentar su resentimiento, convirtiendo su dolor en un odio profundo.
Sus ojos se clavaron en aquella vulnerable dama, como si el universo le estuviera ofreciendo una oportunidad única. La ira que lo dominaba se reflejaba en el filo de su cuchillo, el cual sacó con mano temblorosa.
Su respiración era irregular, su corazón latía con fuerza, y el coraje lo impulsaba a apuñalarla ahí mismo.
Las advertencias de los adultos tratando de que se detuviera, no llegaron a él. La sangre fría que corría por sus venas tomó el control. Pero antes de que declarara su ataque con un grito; ya tenía su objetivo frente a él.
Tan rápido como un parpadear: La mujer esquivó el tajo, y con el peso de su cuerpo, lo derribó al suelo, arrancándole el aliento en un solo golpe.
Antes de que él moreno pudiera reaccionar, ya estaba sentada aplastándole el pecho con fuerza suficiente para hacer crujir las costillas. Ella tomó el cuchillo que sostenían ambas manos, y con un grio, le rompió los huesos para torcerle las muñecas.
Al quedar sus manos inutilizables, el arma ahora apuntaba directamente a su torso. Él gritaba, luchando con desesperación animal, pero ella apenas se inmutó. Con un simple empujón hundió la hoja entre sus pulmones. La carne cedió, dejando solo el sonido húmedo y grotesco mezclándose con el jadeo desgarrador del chico.
—Ya te he dicho que no cargues un arma si no sabes usarla... Todo es un juego hasta que encuentras a alguien que no quiere jugar. —Expresó exhausta, haciendo brillar su cuerpo para sanar rápidamente las heridas del chico que se veía avergonzado, dejando fluir sus lagrimas por la impotencia y no por el dolor.
—Si sigues usándola para intimidar personas; solo será cuestión de tiempo para que te maten por tu imprudencia y estupidez.
Tras sus palabras, la sanación completó, dañando aún más su cuerpo, obligándola a vomitar sangre que bloqueaba su garganta, para poder tener mejor respiración.
—Estás triste por la muerte de Voltaire. No te culpo por lo que sientes... Pero sí te culpo por tu debilidad. Así no podrás proteger a nadie. —Reprendió agitando el cuchillo mientras se ponía de pie para dejarle respirar.
—Confiscado hasta que aprendas a usarlo. —Declaró lanzandolo al techo donde quedó clavado. —Te pertenecerá, cuando seas capaz de bajarlo.
Takashi rompió en el llanto que intentaba reprimir. No respondió. No podía. Apretó los puños contra el suelo, sollozando con la certeza de que ella tenía razón. Su debilidad era innegable, y, lo peor de todo es que era conciente de ello.
—Okasan... Ya deja al pobre niño en paz. —Reprendió un mutante con rasgos de tritón.
—Eso te pasa por rascarle los huevos al tigre. —Refunfuñó uno de los mas ancianos.
—Es solo un joven sin Don... No esperes mucho de él.
Bakanee mostró desprecio ante como se refirió al joven, y en respuesta, metió la mano en la maleta que trajo consigo, palpando formas y texturas hasta dar con su objetivo: Una enorme manzana roja de piel marcada con espirales, y un tallo espinoso morado.
—Escucha Takashi... Tienes el corazón, pero no la fuerza... Tanto temes perder a alguien más, que expones tu vida sin pensarlo. —Expresó poniéndose a su nivel, colocando la fruta en sus manos.
—Él ya no está... No en cuerpo. Pero cada vez que uses su don, lo llevarás contigo. —Dijo en voz baja, tomando con gentileza la nuca del joven, acercándola hacia ella para juntar sus frentes en una muestra de genuino afecto.
—Porque lo que él vio como una maldición... Será tu mayor regalo para proteger a tu familia...
—Así que... Considera aceptarla esta vez... No hay mejor lugar para su Don, que contigo...
Takashi temblaba. Sentía el peso de la fruta en sus manos como si cargara algo sagrado o prohibido.
El poder de Voltaire estaba ahí, esperándolo. Un poder que su amigo rechazó hasta el final, que nunca quiso usar. ¿Era justo manchar su memoria al aceptar aquello que él tanto temió?
Pero... si lo hacía, si tomaba ese don, entonces nunca estaría solo. Voltaire seguiría con él, en cada batalla, en cada niño al que protegiera.
Con lágrimas resbalando por su rostro, hundió los dientes en la fruta, encontrando ese sabor desagradable a excremento que le recorrió la garganta. Aunque su cuerpo no mostró ningún cambio significativo o mutación, sus ojos brillaron con un tono amarillo sobrenatural.
—¿Estás seguro de que no los querrás acompañar? —Preguntó la peliblanca con cierta preocupación.
—Creeme que eso es lo que más deseo... Pero también quiero que más como ellos tengan la oportunidad de ser libres y vivir sin temor.
Ella exhaló con una sonrisa cansada y apoyó su frente contra la de él.
—Eso es muy noble... Por algo te eligieron como cuidador... —Murmuró, antes de soltar un suspiro burlón. —Aunque sigas sin poder cocinar ni una mierda.
Takashi resopló entre lágrimas.
—¡Al menos lo intento, y no les doy animales vivos para comer! —Gritó molesto con sus dientes afilados.
—Tiene un punto. —El resto de los adultos estuvieron de acuerdo.
—Ya no les vuelvo a traer nada... Mal agradecidos. —Bufó la peliblanca con una risa nasal mostrándose como uno de ellos, hasta que el reclamo de Takashi, provocó que la estampida de niños saliera de una de las puertas.
El tiempo pareció congelarse. Los corazones de los adultos dieron un vuelco. Esos niños, normalmente un torbellino de travesuras, se convirtieron en estatuas vivientes, patinando al frenar y dejando atrás una nube de humo al notar la presencia de "Okasan".
Sabían que tenían que tratarla con respeto, pues no era afectuosa, nunca lo había sido, y su seriedad bastaba para sofocar cualquier intento de locura.
Takashi actuó justo a tiempo, lanzando su sudadera sobre su la cara de la mujer como si estuviera ocultando a una celebridad de los paparazzi para que los pequeños no fueran testigos de lo mutilado de su rostro y desastroso aspecto.
En un parpadeo, una sombra veloz surcó el aire e impactó contra su cara con fuerza suficiente para hacerle inclinarse hacia atrás.
El más pequeño del grupo, el Mink Petauro, se había lanzado en picada como un proyectil mal dirigido y ahora estaba enganchado a la cabeza de la mujer, enredando sus pequeñas garras en sus orejas mientras se aferraba como si su vida dependiera de ello.
—¡Volviste! ¡Te extrañamos un montón! ¡Takashi no me deja volar por las salas! ¡Y hoy casi incendiamos la cocina, pero fue un accidente! ¡Bueno, en realidad no, pero fue divertido! ¡Ah! ¡Y descubrimos que podemos deslizar mantequilla por el pasillo y ~AAAAAH! ¡Ah si... El Chef dijo que me quiere desollar!... Pero yo no tengo ollas...
Takashi tironeó a Bari para despegarlo, pero el mocoso tenía la fuerza de diez demonios aferrados a la vida. Por lo que otros dos adultos tuvieron que asistirlo solo para despegarlo.
La mujer exhaló despacio, peinando su flequillo para cubrir sus ojos, mientras el chiquillo parloteaba sin pausa. Quizás haberse dejado morir en el camino no hubiera sido una mala opción después de todo.
Desde el pasillo del nivel más alto que tenía vista a todo el area libre, Toga, Spinner y Twice observaron la llegada de la nueva adquisición, evaluando cada detalle con desconfianza.
—Está hecha un desastre...
—Tardó en regresar... ¿Qué creen que haya hecho? —Spinner entrecerró los ojos, intentando encontrar pistas en su comportamiento.
—¿Siguen creyendo que fue buena idea permitirle estar con nosotros? —Preguntó Toga, viendo cómo el niño que cargaba en su brazo gesticulaba frenéticamente, contando lo que parecía una historia de acción digna de una película de bajo presupuesto, para despues rebuscar en el bolsillo de su short.
—Tenía mis dudas, pero después de verla en acción, creo que merece una pequeñísima oportunidad... Se burló de la policía, hizo que Endeavor causara un accidente y está usando la mano pegajosa que le di. ¡Veo potencial!
Twice dio su visto bueno, observando cómo, el pequeño Mink sacó un ratón de su bolsillo con la misma naturalidad con la que otros sacarían un caramelo... y sin pensarlo dos veces, lo metió en la boca a la canosa.
—Eeeew... —Los 3 villanos se asquearon al unisón.
—Esos niños son increíblemente maleducados y desagradables —Quejó Twice quien estaba harto de que lo molestaran cuando pasaba cerca.
Pero entonces vieron cómo la mujer masticaba la rata viva sin siquiera inmutarse, dandole palmadas con la manita de goma al pequeño, que se la arrebató y comenzó a abofetear a quien se le cruzara.
—Olvídenlo... Ya vi de dónde lo sacaron.
—Esa mujer... —Spinner arrastró las palabras, cruzándose de brazos. —Se rodea de mutantes. ¿A qué se deberá?
—Solo mirala... No debe encajar bien con las personas. —Opinó Toga.
—Así como nosotros. —Twice levantó el pulgar.
—Debió caer al cielo... Llegar aquí con todos los mutantes a los que inspiré —Declaró Spinner orgulloso, hinchando el pecho.
—O más bien tú te aprovechaste de su influencia —Intervino una voz repentina.
Los tres se voltearon y vieron a Skeptic con una expresión de hastío, paseando por el pasillo para bajar las escaleras.
—¿De qué hablas?
—Tienes el ego tan inflado que ni te diste cuenta de que esos "mutantes" como tú les llamas... No están aquí por tu presencia.
—¿Insinúas que están aquí por ella?
—No exactamente... —Declaró tomando una pausa. —Todos ellos tienen algo en común... Pertenecen a una secta. Son seguidores del Dios del Sol.
—¿Dios del Sol?
—Lo llaman Nika... El Guerrero de la Liberación.
El silencio se instaló entre ellos.
—¡¿De qué mierda estás hablando?!
—...Y dime, Skeptic —Twice dijo serio con su voz distorsionada. —¿Ese Dios del Sol por casualidad también mastica ratas vivas? Porque si es así, no cuenten conmigo.
—Twice... No lo interrumpas. ¿Por qué aceptaron a unos locos sectistas?
Skeptic continuó, con su tono analítico y una sonrisa apenas perceptible.
—Encajaban bien en nuestros ideales. Por eso se refugiaron entre nosotros. Y como la mayoría de los seguidores son mutantes... Eso aumentó exponencialmente nuestros nuevos ingresos.
Spinner resopló, cruzando los brazos indignado de que no fue el la inspiración. —Así que esa mujer... ¿La siguen a ella?
Skeptic negó con la cabeza.
—No... "Okasan" como ellos le llaman. Debió mantener una imagen impecable para dictar la palabra de la liberación y ser seguida, pero ella no es un líder. No tiene la fuerza, ni el don, ni ese carisma para desempeñar ese papel. Lo único que puede hacer es esforzarse por dar seguridad con sus pocas palabras y acciones.
—Sus seguidores... o "Hijos" no la siguen porque fueron convencidos, sino porque nació en ellos un compromiso después de ser salvados o apoyados por ella. Pero el resto... Esos miles de nuevos integrantes...
Skeptic sonrió con malicia. —Ellos no la siguen... Fueron inspirados por la acción de un mutante.
Toga alzó una ceja. —¿Quién?
—¿Yo? —Spinner, se alzó con entusiasmo.
Skeptic apoyó los codos sobre la baranda, mirando hacia abajo.
—A diferencia de Okasan que promulgaba la idea de que el Dios de la Liberación no vendrá, por lo que sus creyentes se encargarían de cumplir sus ideales en su debido tiempo... Este otro sujeto aseguró que Nika había regresado y que pronto se presentaría por cuarta ocasión.
Los ojos de Spinner se abrieron de par en par. —No jodas...
—¿Qué puedo decir? Prendió una llama cuando lo atraparon —Continuó Skeptic —Se despidió con un mensaje para los mutantes.
—¿Qué mensaje?
—No lo sé... Pregunten a ellos.
—¿Qué pasó con él? —Preguntó Toga ladeando la cabeza.
—¿Prisión?
—Posiblemente muerto. —Skeptic se encogió de hombros mientras se dirigía a las escaleras que llevaban al nivel inferior. —Nika es un tema tabú a nivel mundial.
Los villanos parpadearon repetidamente atando cabos.
—¡Espera!... Eso quiere decir...
—¡¿Existe?! —Se unió Toga
Skeptic detuvo su paso solo un instante antes de esbozar una sonrisa.
—No se me ocurre otra razón por la cual lo oculten... —Confesó retirándose hacia la peliblanca que tenía su frente apoyada contra la pequeña Mink caracal, quien sollozaba entre su brazo y muñón.
—Tranquila... Ellos no volverán a hacerles daño.
Los dos tritones de sangre pura las rodearon en un abrazo, rompiendo en llanto al sentir, por primera vez en mucho tiempo, que podían respirar sin miedo.
Una de las ajolotas estuvo a punto de lanzar un grito para iniciar un abrazo grupal como de costumbre, pero su hermana la detuvo, comprendiendo que no era el momento.
—Ella no es así... Debe ser la niña que copia. —Dijo la ajolote rosa, provocando que su hermana inhalara fuertemente ante la impresión.
—¡Masiosare! —Gritó susurrando.
—Siii... Un extraño enemigo... —Se unió confabulando para interrogarla y segun sus respuestas, atacarla.
—¿Somos libres? —Preguntó Camille en voz baja a la peliblanca.
—Aún no... Es un camino largo, pero por ahora están a salvo. —Respondió, acariciándole la mejilla, provocando que la pequeña ronroneara al contacto.
—Lamento haber tardado tanto. —Susurró separando su frente de la pequeña para entregarle una tablilla de madera con la frase: "Vivir sin miedo."
—Esto fue lo que pediste hace casi un año. Se que no lo deseaste por escrito, pero de esta manera siempre podrás recordar cuando se cumplió... Te la devolveré cuando tu deseo se haga realidad. ¿De acuerdo?
La niña sostuvo la Ema con delicadeza antes de negar con la cabeza. —No... Yo te la daré cuando me sienta de verdad segura... Para que nunca me olvides... Sé que yo no lo haré.
Aplanó sus orejas y frotó ronroneando su frente contra la de la peliblanca, sellando el momento con un gesto que para ella significaba más que mil palabras.
Pero la calma se rompió de golpe cuando un aluvión de niños comenzó a rodear a Okasan con reclamos, quejas y miradas acusadoras.
—¡¿Dónde está Sanji?!
—¡La comida aquí es horrible!
—¡Takashi empaniza todo en SAL!
Antes de que pudiera responder, un mordisco inesperado en la pantorrilla la sacó de su tristeza. —¡QUEREMOS A SANJI ANIKI!
—¡Oye!
La escena se volvió un caos de preguntas y pequeñas dentaduras aferradas a sus piernas como pirañas.
Skeptic, que había permanecido al margen, aprovechó la oportunidad para sacarla de ese ataque.
—Disculpen la interrupción. —Quejó pidiendo a los niños más tranquilos que retiraran a los pequeños. —Okasan, encontré algo que te va a interesar.
Ella suspiró, con un niño aún colgado de cada pierna.
—Dime que es una oferta de adopción para estos gremlins.
—No... Es lo que buscabas.
Sintió un mareo repentino, como si la sangre le abandonara el cuerpo de golpe. Su corazón dio un latido errático, luego otro, y otro más, cada uno más irregular que el anterior.
Fue escoltada por Skeptic a un lugar más privado, donde tras escuchar lo que tenía que decir y que el teniente se retirara, pasó media hora sumida en un estado que oscilaba parálisis.
Cuando salió, su respiración era agitada, expresión desencajada. Se sentía ajena a sí misma, como si en ese lapso, algo fundamental dentro de ella se hubiera desajustado.
Caminó sin rumbo hasta Takashi y sin siquiera explicarse, le pidió unos minutos a solas. Él joven la observó con cautela antes de asentir.
—Pirañas, molesten a otros adultos.
Los niños no dudaron ni un segundo en obedecer. En cuestión de instantes, se desató el caos. Se veían pequeñas figuras corriendo de un lado a otro, levantando desprevenidos miembros del Frente de Liberación y cargándolos como si fueran botines de guerra; Mientras el par se encerraba en uno de los baños.
—Listo, tenemos privacidad. ¿Qué pasa?
—Necesito tu ayuda... Preséntame a los aliados.
Takashi alzó una ceja, cruzándose de brazos con una expresión que dejaba claro lo absurdo que le sonaba la petición.
—¿De verdad me crees extrovertido como para pensar que conozco a esos tipos?
—Tienes razón, mi error... Pensé que, por ser humano, conectarías mejor con ellos.
—Eso me ofende...
El silencio entre ambos se alargó. Takashi apretó los dientes, debatiéndose entre responder o dejar que el tema muriera por sí solo.
—¿De verdad lo piensas hacer?
—Ya me resigné... Llegué bastante lejos para arrepentirme ahora.
El moreno solo desvió la mirada.
—No sé con quién eres más cruel... Con los demás o contigo misma.
Ella esbozó una sonrisa forzada, totalmente vacía.
—Debo odiarme bastante para voluntariarme en algo que ni siquiera quiero hacer.
La noche se acercaba, y Twice ya había perdido la cuenta de cuántos clones había creado en su desesperación por encontrar a la nueva recluta. ¿Se había escapado y estaba delatándolos con algún héroe?
Uno de sus duplicados dio la alarma, guiándolos hasta un rastro que guió a un ciervo destazado siendo carroñeado por lobos.
Aunque pensaban que era algo normal... Un camino de sangre continuaba manchando las plantas y roca hacia un punto desconocido. Todos se miraron entre sí antes de que Twice desactivara su don y siguiera las gotas de sangre que llevaban hasta un árbol alto y robusto.
El árbol no tenía ramas bajas, así que escalarlo fue más un ejercicio de humillación personal que otra cosa. Pero tras mucho esfuerzo y resbalones, llegó hasta una especie de tela colgante, parecida a un nido de ave tejedora, y justo frente a él, más restos del ciervo.
—...Con que a esto te referías con "compañera de cacería" —Dijo con repulsión.
—Privacidad... Aprende a respetarla. —Desde dentro del capullo de tela, una voz respondió irritada, recien levantada despues de dormir mas de 12 horas.
—Esto de comer animales crudos... Se que no me estás viendo... ¡PERO TE ESTOY JUZGANDO CON LA MIRADA!
La mano de la peliblanca salió de entre las telas, agitandola indicando que se acercara.
—¿Qué?
—No puedo ver... Déjame corroborar tu mirada juzgona.
Hubo una pausa. Twice no era estúpido, sabía que esa mano podía esconder algún arma. Pero también era Twice, así que la curiosidad le ganó.
Dubitativo, acercó su rostro, dejando que sus dedos rozaran su máscara, dejando un silencio absoluto.
—...
—...
—¡Imbécil! ¡Traes máscara! Aunque tuviera los ojos abiertos, no podría ver tu expresión. —Gruñó, ocultandose de nuevo en su tela y empujandolo, ocasionando que casi cayera, teniendo que balancearse con sus brazos como cirquero hasta que se abrazó a la rama.
—Lárgate. —Respondió la voz desde dentro, sin ganas de ser interrumpida; pero en respuesta, Jin bajó en cuclillas, acercandose con saltitos al bulto de tela.
—Hablo en serio...
*Saltitos
—...
*Suspiro
—¿Qué te trae por acá?...
*Saltitos mas animados.
—Quería corroborar que estuvieras de nuestro lado... —Dijo, jugando con sus dedos como una colegiala tímida. —Y que me contaras sobre el Sombrero de Paja...
*Silencio incómodo.
—¿Qué?
—Sabes, el de "Sombrero de paja"... Ese chico, que molesta a los héroes por diversión.
—¿En serio me estás preguntando eso?
—¿Siiiii?~ —Preguntó con una voz chillona, inclinándose aún más hacia la tela colgante. —Porfiiiii~
Desde dentro, la respuesta llegó con total indiferencia.
—Es un idiota...
—¡SÍIIII! ¡Eso mismo dijo Toga! —Exclamó Twice con la emoción de un niño.
Sin perder el tiempo, se acomodó boca abajo, con los codos apoyados y la cara entre las manos, listo para absorber todo dato jugoso sobre el pirata.
—¿Qué más? —Preguntó, con los ojos brillando de curiosidad tras su máscara.
—¿Para qué quieres saber?
—¡Soy su fan!
*Silencio
—...
—¡JAJAJAJAJA! ¡¿Estás hablando en serio?! —La peliblanca se asomó de nuevo, incrédula, quedando frente a las auras: Jin y sus dos clones que lo acompañaban listos para unirse al chismecito.
—¿Y eso?
—Es mejor escucharlo en grupo —Respondieron los tres al unísono, completamente convencidos de que la mejor forma de disfrutar un buen chisme era con público.
Twice escuchaba con la emoción de un niño en su primera pijamada, balanceando las piernas mientras la peliblanca narraba con una sonrisa casi nostálgica.
De todos los villanos con los que le había tocado lidiar, ese irreverente enmascarado era el único que se tomaba todo a la ligera, y tal vez, justo eso necesitaba.
Así que comenzó a relatar las historias que las noticias jamás contarían:
Cómo Luffy se escabullía por las noches para robar comida de la cafetería al punto que tuvieron que ponerle candado al refrigerador... Solo para encontrarlo al día siguiente sin puertas...Cómo su visita al taller de Powerloader terminó en explosiones cada vez que tocaba algo tecnológico, porque no tenía la menor idea de cómo medir su fuerza.
Cómo rompía incontables cosas en la escuela con sus travesuras, dejando un rastro de destrucción tan natural como respirar... Cómo usaba a Endeavor como fogata con patas para calentar su comida, sin el más mínimo respeto al heroe número 1. ...
Y en pequeños detalles sin ahondar demasiado, mencionó el puro caos que causaron la gran linea: El puñetazo a un noble que movilizó a todo un ejército, o cómo destruyó un reino entero por un simple bento.
Twice, con los ojos brillando tras la máscara, se agarraba la panza de la risa.
—¡JAJAJAJAJA! ¡¿EN SERIO?! ¡ESE TIPO ES MI ÍDOLO! ¡QUIERO SER COMO ÉL CUANDO SEA GRANDE!
—Pero... Es menor que tú.
—No importa... Entiendes mi punto. —Los otros clones asintieron frenéticamente, completamente de acuerdo, chocando todos las palmas.
El villano estaba cada vez más emocionado, y con cada historia su forma de referirse al capitán evolucionaba como si estuviera ascendiendo de rango en su propio top personal. Primero era "Luffy", luego "Luffy-san", después "Luffy-kun"... hasta llegar a su punto máximo de fanatismo: "Luffy-senpai."
Para cuando Bakanee se dio cuenta, el villano estaba extasiado, prácticamente flotando en un nirvana de caos y estupidez. Y ella... ella no podía borrar su sonrisa.
Horas pasaron sin que se dieran cuenta. Estaban tan entretenidos que el sueño simplemente decidió rendirse, Mientras, por pura ridiculez, Twice incluso le hacía la manicura para que no dejara de contar el chismecito.
Pero eventualmente les entró sed de tanto charlar.
—Voy por agua a la guarida. —Se ofreció, estirándose satisfecho.
Bakanee, sin embargo, negó con la cabeza.
—No como ni bebo nada producido por humanos.
—¿Eh? —El villano ladeó la cabeza como un perrito confundido. —¿Ni siquiera agua embotellada?
Sin mas remedio, el villano aceptó su invitación, terminando por acompañarla a beber de un rio, donde ella solo quedaba flotando boca abajo como cadaver para entumir el cuerpo.
—Así que... ¿Prefieres beber meados de pez? —Preguntó, ocasionando que la mujer levantara la cabeza.
—Jin, como animales crudos. Mi saliva probablemente tiene más microorganismos y bacterias que cualquier cosa que viva en esta agua.
—Qué asco... Me sorprende más que hayas sobrevivido a la salmonela que a tus ataques suicidas. —Mofó con desagrado, a lo que la mujer solo río.
Un momento de silencio se hizo presente. Despues de horas de charla; sabía todo lo que quería de su nuevo ídolo, pero no conocía a esa extraña mujer que prefería aislarse de todos.
—Entonceeees~ Nemo no es tu nombre...
—Correcto.
—¿Como te llamas?
Ella solo guardó silencio ante la pregunta, no deseando responder.
—Mis amigos me llaman Bakanee... Por idiota... Hermana idiota, al no saber como me llamo...
—¡QUE NOMBRE TAN HORROSO! —No pudo evitar expresarlo en voz alta, viendola afligida, más lo confundió por su reacción, y no por recordar a quienes le llamaban de esa manera.
—¡PERO TE QUEDA! —Trató de remediar, arruinandolo mas. —No es que seas horrorosa... Una manita de gato talvez te ayude... Talvez si...No se...
—Mejor ya no digas nada...
—Y dime ¿Qué haces para divertirte? —Ladeó la cabeza con curiosidad.
—Los sombrero de paja y yo, solíamos molestar a All Might hasta el punto de afectar su salud... —Bakanee exhaló largo y pesado, como si estuviera a punto de contar un recuerdo especialmente preciado.
—Tuvieron que darle transfusiones en dos ocasiones por su anemia.
—Subarashii~ —El enmascarado sintió algo de envidia al poder hacer travesuras a lado de su idolo.
—¿Y qué más?
Ella quedó en silencio, como si realmente nunca se lo hubiera preguntado.
—No lo sé... Nunca lo había pensado... —Murmuró, pero luego expresión brilló con una idea. —¿Te apetece torturar extraños?
—...
—Hija de perra, ¡Estoy dentro!
N/A
El proximo capitulo es el ultimo. Solo quería cerrar unas cosas aquí para ya darle de lleno a lo que viene.
