HOLA A TODOS! PERDÓN POR LA DEMORA. PERDO DEBIDO AL TRABAJO ME FUE IMPOSIBLE TENER EL CAPÍTULO ANTES. QUIERO TOMAR UN MOMENTO PARA AGRADECERLES, DE CORAZÓN, POR ESTAR AQUÍ, POR LEER MIS HISTORIAS, Y POR ACOMPAÑARME EN CADA CAPÍTULO, CADA GIRO INESPERADO Y CADA EMOCIÓN COMPARTIDA. YA SEA QUE ME SIGAN DESDE HACE AÑOS O QUE ACABEN DE LLEGAR, SU PRESENCIA SIGNIFICA MUCHÍSIMO PARA MÍ. GRACIAS POR SUS LECTURAS, SUS COMENTARIOS, SUS MENSAJES Y POR FORMAR PARTE DE ESTE VIAJE ¡USTEDES HACEN QUE TODO VALGA LA PENA!

ALT F4 A: SÍ, ULTIMAMENTE ESTÁ FALLANDO LA PÁGINA DE , TAMBIÉN A MÍ ME PASA QUE APARECE QUE EL CAPÍTULO NO EXISTE, ESPERO QUE ARREGLEN ESA FALLA PRONTO. MUCHÍSIMAS GRACIAS POR TOMARTE EL TIEMPO DE LEER MI HISTORIA Y DEJAR UN COMENTARIO. ES UN HONOR PODER COMPARTIR ESTA VERSIÓN DEL UNIVERSO FROZEN CON PERSONAS COMO TÚ. RESPECTO AL CAPÍTULO YA VEREMOS SI LA RELACIÓN DE ELSA Y EL CAPITÁN SE FORTALECE JEJE. ESPERO QUE ESTE CAPÍTULO TE GUSTE, ES MÁS DE LA VERSIÓN DE FROZEN 2 PERO AJUSTADA A ESTA HISTORIA Y CON ALGUNAS COSAS QUE LE AGREGUÉ JEJE. ME GUSTARIA QUE SIGUIERAS COMENTANDO!

JOAN: QUE GUSTO QUE HAYAS PODIDO COMENTAR, DE VERDAD NO TENGO PALABRAS SUFICIENTES PARA AGRADECERTE POR ACOMPAÑARME DURANTE TANTO TIEMPO EN ESTA AVENTURA. SABER QUE HAS ESTADO LEYENDO MIS HISTORIAS POR AÑOS ME LLENA EL CORAZÓN. TU CONSTANCIA Y TUS COMENTARIOS HAN SIDO UNA FUENTE INMENSA DE MOTIVACIÓN PARA SEGUIR CREANDO

ANTES DE COMENZAR ESTE CAPÍTULO… QUIERO ADVERTIRLES QUE LO QUE ESTÁN A PUNTO DE LEER ES UNO DE LOS CAPITULOS MÁS INTENSOS Y EMOTIVOS DE LA HISTORIA. GRACIAS POR SEGUIR ACOMPAÑÁNDOME. ABRÓCHENSE LOS CINTURONES… PORQUE SE VIENE UN TORBELLINO DE EMOCIONES.

De vuelta en Arendelle, A pesar de sus dudas, tía Ylva entendía la importancia del momento. Elsa confiaba en ella y en Hans para mantener el reino en pie mientras estaba ausente, y Ylva no tenía intención de defraudar esa confianza, por más recelos que tuviera hacia Hans.

Ambos supervisaban la organización en las colinas, donde los habitantes de Arendelle se habían refugiado. Mientras Hans daba instrucciones a un grupo de voluntarios para reforzar las defensas, Ylva atendía a las familias que buscaban abrigo y consuelo.

"Las provisiones están aseguradas por ahora, pero si esta situación se extiende, tendremos que racionar mejor" Dijo Hans acercándose a Ylva con un mapa en mano

"Podemos usar las granjas cercanas a las colinas. Los cultivos aún están a salvo por el momento. Pero necesitamos turnos para protegerlos. No quiero que nadie pase hambre"

"De acuerdo. Hablaré con los soldados ¿Qué tal la situación con los refugiados?"

"Están asustados, pero mantienen la esperanza. Les he dicho que confíen en Elsa y que nosotros haremos nuestra parte aquí."

Hans guardó silencio por un momento, observando a Ylva. Sabía que ella no confiaba del todo en él, y no la culpaba. Su pasado estaba lleno de errores, especialmente con Elsa, y aunque había intentado enmendarlos, algunas heridas tardaban en sanar.

"Sé que no confías en mí, Ylva, pero te prometo que haré todo lo que esté en mi poder para proteger a esta gente"

Ylva lo miró fijamente, estudiando cada palabra, cada gesto. Finalmente, asintió con una leve sonrisa.

"Eso espero, Hans. Porque esta gente necesita líderes que trabajen juntos, no disputas. Por el bien de Arendelle, dejemos nuestras diferencias de lado"

Hans asintió, comprendiendo el peso de las palabras de Ylva. Ambos continuaron trabajando codo a codo, dejando atrás, al menos por el momento, las tensiones del pasado para asegurar que el reino estuviera protegido y su gente, a salvo.

Bajo el cielo estrellado, las fogatas del campamento northuldra crepitaban suavemente, la noche era tranquila, pero las mentes de todos estaban agitadas tras las revelaciones del día.

Helena y Kristy estaban sentadas sobre una gran piel dentro de una choza. Ambas todavía intentaban asimilar la impactante verdad: Iduna, la abuela de Kristy, era Northuldra.

"Es extraño…" Susurró Kristy después de un rato "Crecí escuchando historias sobre el bosque encantado, sobre cómo nadie que entraba podía salir… y ahora estamos aquí"

"Sí… y lo más extraño es que este lugar no parece maldito. Es hermoso, y la gente northuldra… son amables. Es como si hubiéramos estado equivocados todo este tiempo"

"Nunca imaginé esto…" suspiró Kristy abrazándose las rodillas "Siempre pensé que mi familia venía solo de Arendelle. Pero ahora resulta que parte de mis raíces están aquí, en este bosque"

"Es increíble. Tu abuela era una princesa northuldra… Entonces… eso significa que tú tienes sangre Northuldra"

"Sí… supongo que sí"

"¿Cómo te hace sentir eso?"

"No lo sé exactamente… pero me gusta la idea. Es parte de quién soy, aunque apenas lo esté descubriendo"

"No pareces incómoda con todo esto"

"No lo estoy. Es inesperado, sí, pero… no me molesta. De hecho, creo que es hermoso"

"Andy en cambio no parecía tan entusiasmado con la noticia"

"Andy siempre ha sido más obstinado…" Rio Kristy "Yo lo quiero mucho, pero a veces le cuesta aceptar lo que no encaja en su visión del mundo"

"Tú, en cambio, siempre has sido más comprensiva"

"Supongo que siempre he preferido ver lo bueno en todo. Si mi abuela Iduna era Northuldra, eso significa que parte de mi historia también lo es… y quiero conocerla, no rechazarla"

"Y pensar que, a pesar de ser una princesa, tu abuela vivió como una niña pobre y huérfana en Arendelle"

"Lo sé... es tan extraño… Mi mamá siempre ha hablado con tanto amor de mi abuela Iduna, pero ¿Cómo es posible que ella nunca les hubiera dicho la verdad a sus propias hijas?"

"Tal vez tu abuela tenía razones para mantenerlo en secreto. O tal vez nunca tuvo la oportunidad de contarlo…"

"Eso es lo que me inquieta. Si el origen de mi abuela se mantuvo oculto por tanto tiempo... Si los poderes de mi tía se mantuvieron ocultos por trece años... Si la identidad del papá de Andy fue un secreto durante doce años... ¿Qué otros secretos habrá en la historia de mi familia?"

Hubo un silencio momentáneo en el que ambas niñas se sumieron en sus propias reflexiones. Helena abrazó sus rodillas y escondió el rostro en ellas.

"¿Y si nunca podemos salir de aquí?" Susurró la sabionda con la voz temblorosa.

"No digas eso, Helena…"

"Quiero volver a ver a mis papás…" Sollozó la iluminada "No quiero quedarme atrapada aquí para siempre…"

"No vamos a quedarnos aquí para siempre" Le dijo Kristy llorando también conmovida por las lágrimas de su amiga "Encontraremos la manera de salir, ya verás. Andy, mi mamá, tía Elsa... Tú también eres parte indispensable del equipo, con tus poderes y rus hechizos no hay de que preocuparse… todos vamos a lograrlo juntos"

"¿De verdad lo crees?"

Kristy le tomó las manos y le sonrió con ternura.

"Claro que sí. Confía en mí. Sé que liberar este bosque depende de mi familia. Y te juro que haré todo lo que esté a mi alcance para que podamos salir de aquí. No dejaré que te quedes atrapada. Volverás a ver a tus papás. No importa lo que tenga que hacer, y no importa lo que pase, yo siempre estaré contigo"

La sabionda asintió, limpiándose las lágrimas con la manga.

"Gracias, Kristy… Eres la mejor"

Kristy le dio otro apretón cariñoso.

"Para eso están las mejores amigas"

"Siempre juntas ¿Sí?"

"Siempre juntas"

La sabionda poco a poco se fue adormilando, hasta quedarse profundamente dormida. Mientras Kristy se sumía en sus propios pensamientos. Helena, con su magia y conjuros, Andy, con su poder sobre el hielo, y Elli, con su increíble inteligencia… todos tenían algo que los hacía destacar.

Y ella… solo era Kristy.

No dijo nada, pero un nudo empezó a formarse en su pecho. Atrapada en el bosque encantado, no podía evitar preguntarse si realmente aportaba algo a su familia.

Sus dedos juguetearon con el borde de su capa mientras la inseguridad se instalaba en su corazón. Siempre había sido optimista y generosa, siempre había encontrado consuelo en su amor por los demás. Pero… ¿era suficiente?

No dijo nada. No quería preocupar a nadie. Pero, en el fondo, la sensación de no ser lo suficientemente especial comenzó a echar raíces en su interior. Buscando consuelo, Kristy se aferró al dije que le obsequió Ken antes de partir y lo estrechó contra su corazón. Finalmente, Kristy se quedó dormida.

Lejos de ahí, en Arendelle, en la colinas, bajo la fría luz de la luna, Ken continuaba trabajando sin descanso. Sus manos estaban llenas de astillas y cortes, pero él apenas lo notaba. Había demasiada gente sin refugio, demasiados niños y ancianos que no podían pasar la noche temblando por el frío. No podía permitirse descansar.

Mientras aseguraba las vigas de un improvisado techo, sus pensamientos volaron hacia Kristy. Recordaba su sonrisa cálida, la manera en que siempre lo trataba con ternura, sin importar que él fuera solo un carpintero. Desde niños, ella había sido su amiga, como una hermanita.

"¡Ken!" Llamó uno de los aldeanos "¡Este techo está listo!"

"Bien, pasemos al siguiente"

Mientras trabajaba, su corazón anhelaba una cosa: que Kristy regresara sana y salva del Bosque Encantado. Y quizás, solo quizás, cuando volviera, se sintiera orgullosa de lo que él había hecho por su gente.

Por su parte, Hans, alejado del grupo, suspiró pesadamente, observando la fogata. No podía dormir. Desde que Elsa le había confiado parte del gobierno de Arendelle en su ausencia y sus dos hijos partieron hacia lo desconocido, el peso de la responsabilidad y la preocupación de perder a Andy o Helena lo mantenía en vela.

El pelirrojo estaba sentado sobre una roca con los brazos cruzados pensativos. Al otro extremo, sentada sobre un tronco, tía Ylva hojeaba un libro sin verdadero interés.

A pesar de la calma aparente, Hans podía sentir la tensión en el aire. Sabía que a ella no le agradaba ¿Cómo podría hacerlo? Él mismo admitía que, en su juventud, había sido un hombre cruel y sin escrúpulos. Después de todo ¿Cómo podría perdonarlo? Él mismo no estaba seguro de poder hacerlo.

Hans decidió romper el silencio.

"El bosque encantado" Dijo el pelirrojo de manera casual "Es un lugar misterioso. Debe haber sido una decisión difícil para Elsa aventurarse allá"

Ylva alzó la vista del libro y lo miró fijamente. Hans notó cómo sus dedos se tensaban sobre las páginas, como si le incomodara siquiera entablar una conversación con él.

"Elsa siempre ha hecho lo que debe hacer" Respondió ella, con un tono cortante "No huye de sus responsabilidades"

Hans soltó una leve risa irónica.

"A diferencia de mí, quieres decir"

No esperaba que ella respondiera.

"Después de todos estos años, esperaría que pudieras ver más allá del pasado" Dijo Hans con melancolía "No espero tu perdón" Agregó con voz más seria "Solo quiero que sepas que no soy el mismo hombre que era hace quince años... Y ellos… mis hijos... Ellos no tienen la culpa de nada. Son inocentes. Y ahora están allá afuera, en el bosque encantado, lejos de mí... en un lugar del que otros ya no salieron jamás… No soporto la idea de que algo les pase"

El pelirrojo se pasó una mano por el rostro, tratando de contener las lágrimas, pero no pudo evitar que algunas rueden por sus mejillas.

Ylva apretó los labios. No quería sentir simpatía por él, pero en ese momento vio algo distinto en su expresión. Algo sincero.

"Hans… sé lo que es amar a un hijo con todo el corazón. Y sé lo que es temer por ellos"

"No quiero que sufran por mi pasado. No quiero que su historia esté marcada por los pecados de su padre"

"No sé qué pasará con Andy y Helena allá afuera" Dijo ella con un tono más suave, casi maternal "Pero sí sé esto: si ellos regresan sanos y salvos, no será por el hombre que fuiste… sino por el padre que eres ahora"

"No hay un solo día en que no piense en lo que hice, Ylva" Dijo Hans en voz baja "Mis acciones del pasado me persiguen siempre, en cada momento de silencio, en cada reflejo en el espejo. Sé que no puedo cambiarlo, pero desearía poder hacerlo...Yo... en verdad amo a Andy con todo mi ser. A veces lo miro y me pregunto cómo alguien como yo pudo haber sido parte de su existencia"

Ylva lo observa en silencio. Es la primera vez que lo ve así: vulnerable, sincero, roto. Suspira profundamente y, con suavidad, extiende su mano, posándola sobre la de él.

Hans levanta la mirada con los ojos enrojecidos.

"Porque él no es el reflejo de tu pasado, Hans. Es el reflejo de su madre, de su familia, de sí mismo... y del hombre que eres ahora. No hay forma de borrar el pasado, Hans, pero me alegra que hayas decidido hace tiempo empezar a hacer las cosas bien.

No eres el mismo hombre que llegó a Arendelle con planes de traición. No eres el mismo que le hizo tanto daño a mi sobrina. Lo he visto en la forma en que miras a Andy y a Helena.

Pero debes entenderme, como familiar de Elsa, me es difícil olvidar aquella época cuando llegué a Arendelle hace 16 años, Elsa no me dio muchas explicaciones sobre su embarazo. No dijo quién era el padre ni cómo había sucedido. Cuando llegué… la encontré sufriendo. No solo físicamente, sino emocionalmente. La gente murmuraba, juzgándola por esperar un hijo fuera del matrimonio.

Una noche, Elsa no pudo más. Estábamos sentadas en la biblioteca, y, por fin, me confesó lo que había estado ocultando todo este tiempo. Me dijo que no era ella quien había tomado la decisión. No fue una falta de juicio. Ella no era culpable. Y entonces, me contó todo. Aquel embarazo, toda esa situación… no era algo que Elsa pudiera controlar. Fue víctima de un hombre perverso.

Ella estaba traumatizada. No podía ni escuchar tu nombre sin ponerse pálida. Temblaba, Hans. Se quedaba inmóvil como si el solo recuerdo de ti la paralizara. Algunas noches la encontraba despierta, abrazando su vientre, respirando con dificultad como si estuviera atrapada en una pesadilla de la que no podía escapar.

No solo por lo que le hiciste, sino por lo que venía después. No podía soportar la idea de que la gente hablara de ella, la juzgara sin saber la verdad. Y lo peor es que fue exactamente lo que pasó.

Tú saliste impune de tu crimen. Mientras tú seguías con tu vida, Elsa fue la que sufrió el juicio de todos. La gente murmuraba, se preguntaban quién era el padre, inventaban historias. Algunos la llamaban imprudente, otros decían que había deshonrado a la familia real. Nadie sabía la verdad, pero todos tenían algo que decir.

Pero lo peor de todo, era su miedo de no poder amar a su bebé. Elsa tenía miedo de que, cada vez que mirara a su hijo, viera en él al hombre que le había hecho daño. Temía que nunca pudiera amarlo como debía. Temía que el dolor fuera más fuerte que su amor de madre.

Recuerdo una noche en particular. Entré a su habitación y la encontré sentada en la cama, abrazándose a sí misma, llorando. Me acerqué, le tomé la mano, y ella me confesó su mayor temor: ¿Y si nunca puedo amarlo, tía? ¿Y si cada vez que lo vea recuerdo el dolor?

Pero el día que Andy nació, todo cambió. Elsa lo sostuvo en sus brazos y lloró, pero no de dolor, sino de amor. En ese momento, entendió que Andy no tenía la culpa de nada. Que él no era una sombra del pasado, sino una luz en su vida. Y desde ese día, Elsa lo amó con cada fibra de su ser"

"Aunque no pueda borrar lo que hice… sí puedo asegurar que jamás dejaré de arrepentirme. Me atormenta, Ylva, lo que le hice a Elsa… el daño que causé… Hay noches en las que no puedo dormir. Hay días en los que me miro al espejo y detesto al hombre que alguna vez fui... Y hay algo que en verdad me preocupa"

"¿Qué cosa?" Preguntó ella con cautela.

Hans vaciló un momento antes de continuar.

"Es Andy… He notado que, a veces, deja que su ira lo domine. Y eso… me inquieta"

"¿A qué te refieres?"

"He visto cómo reacciona cuando siente que alguien a quien ama está en peligro. Cuando se siente impotente. La ira lo consume, y pierde el control. Yo… sé cómo se siente. Yo mismo fui así en mi juventud"

"¿Tienes miedo de que se convierta en alguien como tú?"

"Sí. Me aterra que cometa los mismos errores que yo"

Ylva exhaló despacio.

"Tal vez Andy tiene un temperamento fuerte. Sí, puede ser impulsivo. Pero él tiene algo que tú no tuviste en tu juventud: amor y guía"

Hans desvió la mirada.

"Yo también tuve una familia" Dijo el pelirrojo con amargura "Y mira lo que hice..."

"No hablo de la familia que uno nace teniendo. Hablo de la familia que te sostiene. Andy tiene a Elsa. A su hermana, a sus amigos… y aunque me cueste admitirlo, también te tiene a ti... Eres su padre... Y a pesar de que no puedo olvidar el daño que le hiciste a Elsa. Veo que realmente te preocupa Andy, entonces demuéstrale que hay otro camino. Enséñale a controlar su ira antes de que la ira lo controle a él"

Hans guardó silencio y permaneció pensativo. Ylva lo observó con una mezcla de desconfianza y algo más… quizá, por primera vez, un atisbo de esperanza.

El pelirrojo la miró con sus lágrimas aún cayendo en silencio. Ylva lo observa con una expresión más comprensiva que antes.

Ylva se retiró a dormir y Hans se quedó solo junto a la fogata, la luz tenue de los leños proyectaban sombras temblorosas en los árboles. Sus pensamientos lo arrastraban al pasado, a un tiempo que él nunca había visto con sus propios ojos, pero que podía imaginar con dolorosa claridad.

Veía a Elsa, más joven, apenas una muchacha, angustiada y con sus ojos azules llenos de temor. Se la imaginó sentada en su habitación, abrazándose a sí misma, con la respiración entrecortada mientras trataba de comprender la verdad innegable que su cuerpo le revelaba: estaba embarazada.

¿A quién habría acudido en ese momento? ¿A alguien? ¿O había guardado silencio, aterrada de lo que dirían los demás? Él la conocía bien… o al menos, creía hacerlo. Elsa siempre había sido reservada, temerosa de sus propios sentimientos. Y en aquella situación, seguramente habría sentido que el mundo entero se cerraba sobre ella.

Sintió náuseas al imaginar su reacción cuando vio su vientre crecer. La vergüenza, la incertidumbre, el miedo al futuro. Él, en su egoísmo y ambición de aquel entonces, ni siquiera pensó en ella después de lo ocurrido. No se preocupó por lo que dejó atrás.

Y sin embargo, Elsa había seguido adelante. A pesar del miedo, de la angustia, del dolor.

Hans sintió un nudo en la garganta. Todo lo que ella había sufrido… y aún así, había criado a Andy con amor.

Hans cerró los ojos, atrapado en el recuerdo de aquella noche fatídica, hace dieciséis años.

Se veía a sí mismo, más joven, después de que Elsa trajo de vuelta el invierno, Hans yacía en una lujosa pero austera habitación de invitados dentro del castillo, con guardias apostados a cada lado de la puerta.

Aunque no estaba en un calabozo húmedo y oscuro, tampoco era libre. Se sentó en la cama con el ceño fruncido, tamborileando los dedos contra la madera del respaldo mientras repasaba mentalmente todo lo ocurrido.

Había estado tan cerca. Tan increíblemente cerca de convertirse en el rey de Arendelle. Todo había salido según su plan… hasta que Anna arruinó todo con ese maldito acto de amor verdadero. Ahora, en lugar de llevar una corona, estaba confinado, esperando a ser enviado de regreso a las Islas del Sur para enfrentarse a la vergüenza y el castigo de su familia.

Pero entonces, una pequeña sonrisa torcida se dibujó en su rostro. Tal vez no había conseguido el trono, pero aún así había logrado algo más… algo que ni Elsa ni nadie más sospechaba.

Él había tomado lo que nadie jamás podría devolverle a la reina de hielo. Le había arrebatado su virginidad en el momento en que ella era más vulnerable, sin que ella siquiera fuera consciente de lo ocurrido. No necesitaba que nadie más lo supiera. Solo él, en lo más profundo de su retorcida mente, disfrutaba de la satisfacción de saber que había dejado una marca en Elsa que jamás podría borrar.

Hans comprendía mejor que nadie el valor que la sociedad aristocrática otorgaba a la pureza de una princesa o una reina. La virginidad de una mujer noble no era solo un asunto personal, sino un símbolo de honor, prestigio y poder. En los círculos de la realeza, la castidad femenina era vista como un reflejo del linaje, una garantía de que el futuro heredero sería legítimo y que la sangre azul permanecería intacta.

Por supuesto, no tenía idea de que su semilla ya estaba obrando en su interior, que la naturaleza estaba siguiendo su curso y que, meses después, la mismísima Elsa daría a luz a su hijo.

Para él, todo se reducía a un triunfo silencioso, un acto de venganza perfecto que nunca podría ser rastreado hasta él. Mientras el mundo celebraba la victoria de Elsa al traer de vuelta el verano y ser acogida como la soberana legítima de Arendelle, él se deleitaba en su secreto más oscuro.

Con una sonrisa maliciosa, Hans cerró los ojos y se durmió con la certeza de que, aunque había perdido una batalla, había ganado algo mucho más profundo. Algo que ni siquiera Elsa podría borrar.

Hans mantuvo su expresión imperturbable más tarde mientras Elsa, con la dignidad de una reina, pronunciaba su sentencia.

"Príncipe Hans de las Islas del Sur, por atentar contra la corona de Arendelle y por tus crímenes contra mi familia, te destierro de este reino. No volverás a poner un pie en estas tierras"

Ella hablaba con firmeza, pero Hans no estaba prestando atención a sus palabras. No realmente. En lugar de eso, estudiaba cada rasgo de su rostro, cada inflexión de su tono, cada sutil cambio en su postura.

Buscaba un indicio. Un atisbo de duda, de sospecha, de conciencia de lo que había ocurrido entre ellos en aquella celda.

Pero no lo encontró.

Elsa lo miraba con desdén, con el desprecio digno de una reina hacia un traidor, pero no con la mirada de alguien que hubiera sido mancillada y lo supiera.

Eso lo llenó de satisfacción.

Recordaba con claridad el momento en que Elsa había estado vulnerable, desmayada en aquel calabozo. La imagen de su piel pálida y suave, su cabello esparcido sobre el frío suelo de piedra, su respiración tranquila e inconsciente… Todo eso volvía a su mente con una claridad perturbadora.

Pensó también en su primera interacción con Andy cuando su hijo era muy pequeño. Hans recordaba ese día con una claridad abrumadora. Antes de ese momento, no había pensado mucho en Andy como su hijo. Sabía de su existencia, pero nunca había sentido un vínculo real.

Andy tenía solo tres años, un niño pequeño y curioso con ojos verdes idénticos a los suyos.

El niño no sabía quién era él, solo lo miró con la inocencia de un niño, con una expresión de ligera curiosidad. No había miedo ni odio en su mirada, solo esa pureza infantil que lo desarmó por completo.

Hans había esperado ver resentimiento en Elsa, tal vez distancia con el niño. Esperaba encontrar frialdad en su trato hacia Andy, resentimiento por las circunstancias en que fue concebido. Pero no. Lo que vio mientras ella supervisaba su visita fue devoción. A pesar de las circunstancias que rodearon su nacimiento, Elsa amaba a su hijo con todo su ser.

"¡Mami! ¿Los osos duermen todo el invierno?"

Elsa sonrió y acarició el cabello de Andy.

"Sí, cariño. Eso se llama hibernación. Duermen mucho para guardar energía hasta la primavera"

Andy frunció el ceño y movió su otro juguete, un pequeño lobo.

"¿Y los lobos duermen todo el invierno también?"

"No, los lobos no hibernan. Son fuertes y cazan incluso cuando hay nieve"

"¡Entonces los lobos son los más fuertes!"

"Tal vez…" Rio ella con ternura y le dio un beso en la mejilla al niño "Pero incluso los lobos necesitan una manada. Todos necesitamos a alguien, Andy"

Hans observa la escena sin intervenir con la mirada fija en Elsa. No podía entenderlo. Él pensaba que ella jamás podría amar a ese niño, que cada vez que lo mirara recordaría lo que él le hizo. Pero en su rostro no había amargura, ni rencor hacia Andy. Solo amor puro.

El niño se giró hacia su madre con una gran sonrisa y levantó su osito de peluche.

"Mami, si yo fuera un oso… ¿tú me cuidarías mientras duermo en invierno?"

La reina rodeó a Andy con sus brazos y lo acurrucó contra ella.

"Siempre, mi amor. No importa qué pase, siempre estaré aquí para cuidarte"

Hans no podía entenderlo. Si él estuviera en su lugar ¿Habría sido capaz de amar a un hijo nacido de la traición? Lo dudaba. Pero Elsa, con su mirada serena, su paciencia y su cariño hablándole al pequeño, demostraba que ella era mucho más fuerte de lo que él jamás había sido.

El pelirrojo no había planeado ser padre en ese momento de su vida, ni de esa manera. En aquel entonces, aún era un hombre cruel, egoísta y ambicioso. Su mente estaba llena de estrategias y manipulación, siempre en busca de su propio beneficio.

Pero cuando vio a Andy, cuando se encontró cara a cara con ese niñito que tenía sus mismos ojos, algo se rompió dentro de él. No había calculado ese sentimiento, no lo había planeado. Simplemente sucedió.

Por más despiadado que hubiera sido en el pasado, no pudo resistirse al hecho de tener un hijo. No pudo ignorar el vínculo que sentía en lo más profundo de su ser. Era su hijo. Y, aunque aún no entendía del todo lo que eso significaba, sabía que ya no podía simplemente dar la espalda y seguir adelante como si nada.

Ese fue el primer paso de su cambio, aunque en ese momento no lo reconociera.

En ese momento, por primera vez en su vida, Hans comprendió lo que significaba ser padre. Comprendió que ese pequeño ser humano era su hijo, que llevaba su sangre, que tenía su mirada. Y comprendió, con una punzada de algo que jamás había sentido antes, que no quería ser para Andy el villano que había sido para Elsa. Fue en ese instante cuando algo dentro de Hans comenzó a cambiar.

Pensando en aquellos días y agotado por los eventos recientes, el pelirrojo se quedó profundamente dormido acostado junto a la fogata.

De vuelta en Atohallan, el fuego crepitaba suavemente, iluminando los rostros de Elsa y Honeymaren con un brillo cálido en medio de la fría noche del bosque encantado. A lo lejos, el sonido del viento se mezclaba con los susurros de los árboles y el murmullo de los sonidos de la naturaleza.

Elsa, con la mirada fija en las llamas, exhaló un suspiro profundo. Su corazón estaba inquieto, y el nombre de Ahtohallan rondaba en su mente como un eco lejano.

"¿Has oído hablar de Ahtohallan?" Preguntó la reina en voz baja rompiendo el silencio entre ambas.

"Desde niños escuchamos las leyendas. Ahtohallan es el río de la memoria, el lugar donde habita la verdad. Pero también es un lugar peligroso. Solo aquellos que son dignos pueden hallar respuestas sin perderse en él"

"Perderse en él"… Repitió en un susurro "¿Eso significa que otros han logrado llegar hasta allí?"

Honeymaren tomó un leño del suelo y lo acomodó en la fogata antes de responder

"Algunos han ido en busca de respuestas, pero nunca volvieron. Ahtohallan no solo guarda la verdad, sino que la da a cambio de algo…"

"¿A cambio de qué?"

Honeymaren la miró con seriedad.

"De todo lo que eres" Respondió la joven northuldra

Las llamas de la fogata danzaban entre ellas, proyectando sombras que parecían susurrar secretos antiguos. Elsa apretó sus manos sobre su regazo. En su interior, ya sabía que no podía evitarlo. Ahtohallan la llamaba. Y ella debía ir.

"Su voz honda buscarás" Cantó Elsa y Honeaymaren se unió a su canto
"Si lejos vas, será el final"

"¿Por qué hay siempre una tenebrosa advertencia en las canciones de cuna?" Rio Honeymaren

"Tampoco yo lo entiendo" Rio la reina pero pronto su semblante cambió a serio y reflexivo

Mientras, dentro de su choza northuldra, Birgit se removía en su lecho, incapaz de dormir. Su mente volvía una y otra vez a aquel momento dentro del tornado, cuando todo giraba a su alrededor y, en un instante de confusión y destino, sus labios se encontraron con los de Andy.

Había sido un beso accidental, algo fugaz, pero para ella había significado mucho más. Era como un sueño hecho realidad… y al mismo tiempo, una cruel burla del destino.

Andy era el novio de Rose. Lo había sido desde hace tiempo, y Birgit siempre supo que sus sentimientos por él eran un camino sin salida. Había intentado enterrarlos, fingir que no estaban ahí, concentrarse en la misión, en sus amigos, en cualquier cosa menos en lo que sentía por él. Pero ahora, después de ese beso, olvidar se sentía imposible.

Se cubrió el rostro con las manos, frustrada.

"No significó nada para él" Se dijo una y otra vez.

Pero en el fondo, una pequeña parte de ella se preguntaba… ¿y si sí? ¿Y si por un solo instante Andy también lo había sentido?

Sacudió la cabeza y se dio la vuelta, apretando los ojos con fuerza. No podía pensar en eso. No debía pensar en eso.

Pero la sensación de aquel beso seguía ardiendo en sus labios.

En otra choza, Andy dormía profundamente y en sus sueños se vio atrapado de nuevo en el tornado. El viento rugía a su alrededor, los colores y las luces giraban en un caos imparable… y entonces, allí estaba Birgit, tan cerca que apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que sus labios se rozaran accidentalmente.

El momento se repetía una y otra vez en su mente dormida. El roce fugaz, el calor inesperado, la sorpresa reflejada en los ojos de Birgit.

Andy despertó de golpe, su respiración entrecortada. Se pasó una mano por el rostro, tratando de despejar su mente.

Rose.

Él era el novio de Rose. La amaba, o al menos quería amarla. Pero las cosas entre ellos habían cambiado. Desde que ella decidió alejarse de él, desde que empezó a guardar secretos y poner distancia… Andy se sentía perdido.

Y ahora, ese beso accidental con Birgit lo confundía aún más.

Crecieron juntos. Birgit siempre había estado allí, con su espíritu amable y su lealtad inquebrantable. Y aunque nunca lo había admitido, en lo más profundo de su corazón, Andy sabía que había algo en ella que lo atraía. Algo que no podía ignorar.

A pesar de todos sus intentos por ignorarlo, Andy no podía evitar sentir una punzada de felicidad al recordar aquel beso accidental con Birgit.

Mientras yacía miraba el techo de la tienda, sintió una leve sonrisa escaparse de sus labios. Por un instante, en medio del torbellino, había sentido algo diferente, algo cálido y emocionante.

Birgit.

No era solo su amiga de la infancia. No era solo su compañera de batallas. Había algo en ella que siempre lo había hecho sentir cómodo, comprendido. Y en ese breve instante dentro del tornado, mientras giraban juntos, su corazón había latido de una manera que nunca antes había experimentado.

Sí, tenía novia. Sí, las cosas con Rose eran complicadas. Pero en ese momento, no había pensado en nada más. Solo en el roce de los labios de Birgit, en su mirada sorprendida y en lo bien que se sintió estar tan cerca de ella.

Andy suspiró, cubriéndose el rostro con una mano. No debía sentirse así. No debía estar feliz por algo que no debía haber ocurrido. Pero, en lo más profundo de su ser, no podía evitarlo.

Pero tenía que hacerlo. Debía olvidar ese beso.

Pero el problema era que no quería olvidarlo.

Se dio la vuelta en su lecho, cerrando los ojos con fuerza. Debía ser fiel a Rose. No quería ser como Hans que abandonó a Elsa luego de haberse acostado con ella y se casó con Liv. El hecho de que Rose le había entregado su virginidad era algo invaluable para él, algo que no debía tomar a la ligera como hacían otros jóvenes irresponsables como Ostein o Haldor el bravucón.

De vuelta junto a la fogata, Elsa dormía profundamente acostada sobre unas pieles junto a la fogata. Sus sueños pronto comenzaron a divagar haciéndola ver uno de sus mayores temores.

Elsa y Andy estaban sentados en un banco de piedra, iluminados por la luz de la luna. Elsa respiró hondo, preparándose para decirle la verdad a su hijo.

"Andy… hay algo que necesito decirte" Dijo ella con voz suave pero temblorosa "Algo que he guardado por mucho tiempo"

"¿Qué pasa, mamá?"

"Desde que supiste que Hans es tu padre, nunca me preguntaste cómo… cómo fue que llegaste a este mundo"

"Sé que de jóvenes papá y tú... hum.." Tartamudeó Andy rascándose la nuca claramente incómodo por el giro de aquella conversación "Pues... tuvieron... ya sabes... relaciones... sin estar casados... Sé que no planeaban tenerme"

"Pues en parte tienes razón... pero no fue… no fue fruto del amor... ni algo que yo haya consentido"

Andy levantó la vista de golpe, sus ojos verdes reflejan confusión y una sombra de temor.

"¿Qué quieres decir?"

"Hans… en su juventud fue un hombre perverso... intentó apoderarse de Arendelle... engañó a tu tía Anna... trató de matarnos a ambas... él me hizo mucho daño, Andy... porque también él... él... él me violó cuando estaba desmayada e indefensa... él me arrebató mi virginidad en un acto de maldad y degradación... Y de ese acto… naciste tú"

Silencio. Andy parpadeó varias veces, como si intentara procesar las palabras.

"No… No puede ser…" Exclamó Andy con voz quebrada

"Sé que duele, hijo mío. Y sé que no es justo que tú cargues con esta verdad. Pero mereces saberla"

"¿Por qué nunca me lo dijiste antes?" Le reclamó Andy enojado "¿Por qué me dejaste creer que habían estado enamorados?"

Con lágrimas en los ojos, ella se puso de pie y trató de acercarse a él.

"Porque no quería que crecieras con odio en tu corazón. Lo que me hizo… lo que nos hizo… fue cruel. Yo no elegí concebirte de la forma en que ocurrió"

"Entonces… yo no debería estar aquí" Sollozó Andy sintiéndose miserable

"¡No digas eso!" Sollozó ella tomando las manos de él

"¡Pero es la verdad!" Replicó él con los ojos llenos de lágrimas, apartándose "¡Yo no debí nacer! Soy… soy el producto de algo horrible"

Elsa siente su corazón romperse al ver el dolor en los ojos de su hijo.

"Andy, por favor, escúchame. No eres responsable de nada de lo que ocurrió"

"¿Cómo puedes decir eso? ¡Si yo no hubiera nacido, tu vida habría sido diferente! Habrías sido libre"

"¡No! Andy, tú no me arruinaste la vida. Tú me la diste"

"Si yo no estuviera aquí, tú nunca habrías tenido que cargar con esto. No tendrías que verme y recordar lo que él te hizo... No merezco ser tu hijo…"

"Andy, escúchame…" Le dijo ella con desesperación "Tú no eres el pecado de tu padre. No eres mi dolor. Eres mi hijo. No permitas que el pasado te defina. No eres una sombra, Andy. Eres la luz que nació de mi amor. Y siempre, siempre serás mi hijo"

"No. No lo soy"

"Andy, no digas eso… tú siempre serás mi hijo"

"No quiero que me sigas llamando así… no quiero que tengas que verme y recordar todo lo que te pasó"

Los puños de Andy se cerraron con fuerza, y en su mirada había algo peligroso, algo oscuro.

"No puedo quedarme de brazos cruzados. No puedo permitir que Hans siga viviendo después de lo que te hizo"

"¡Andy, detente!" Gritó Elsa desesperada "¡Yo lo perdoné! ¡Hace tiempo que lo perdoné!"

"¡Pues yo no! Él no merece tu perdón" dijo el chico con voz firme "Y no merece vivir"

"¡Andy, no hagas esto!" Dijo Elsa intentando aprisionarlo con sus poderes pero éstos no funcionaban

"Voy a limpiar tu honor. Voy a hacer que pague... Y después me iré muy lejos... No tienes que cargar con el hijo de tu violador nunca más. Adiós… Elsa"

El sonido de su nombre en boca de su hijo la atraviesa como una espada. Ya no la llama "mamá".

Elsa intenta correr tras él, pero de repente, la escena se quiebra como un espejo roto. La oscuridad la envuelve y el sonido del viento se desvanece…

Hasta que ella abre los ojos, jadeando, despertando del sueño junto a la fogata en el bosque encantado. Llevó una mano a su rostro y se dio cuenta de que tenía los ojos húmedos.

"¿Podría suceder realmente…?"

El miedo se apoderó de su pecho. Si Andy llegaba a saber la verdad de la peor manera posible ¿Sería capaz de dejarse llevar por la ira?

Hans mismo temía que Andy siguiera su mismo camino ¿Y si era cierto?

Elsa aún siente el temblor en su cuerpo mientras camina descalza sobre la hierba húmeda. Se detiene frente a la choza donde su hijo duerme.

Andy duerme profundamente, su respiración es tranquila y constante. Su cabello rubio platino está revuelto sobre la almohada y su expresión es relajada.

Elsa siente un nudo en la garganta. Se lleva una mano al pecho, como intentando calmar el dolor que aún la oprime. Su hijo… su precioso hijo… Si supiera la verdad.

Con manos temblorosas, se arrodilla junto a la entrada de la choza, observándolo. Se atreve a alzar una mano y apartar un mechón de su frente con un roce tan ligero como el viento. Luego, susurra con voz casi imperceptible.

"Siempre serás mi hijo… siempre"

Andy sonríe sin despertar sintiendo la cercanía de su mamá.

Elsa camina lentamente de regreso a la fogata, pero su mente sigue enredada en el pasado. El dolor, la incertidumbre, el miedo… Todo lo que sintió durante su embarazo sigue ahí, aunque ahora es un eco lejano.

Recuerda las noches en vela, preguntándose si sería capaz de amar a su hijo como cualquier otra madre. Se temía a sí misma, temía su propio corazón roto… ¿Podría abrirse a ese pequeño ser que crecía dentro de ella? ¿O siempre lo vería como un recordatorio de su dolor?

Pero cuando lo tuvo en brazos por primera vez, cuando sintió su calor, cuando escuchó su primer llanto… Todas sus dudas se desvanecieron. En ese instante, no importó cómo había llegado a existir. No importó el sufrimiento que la trajo hasta allí. Lo único que importó fue que él era suyo. Su bebé. Su hijo.

Desde entonces, no ha habido un solo día en que no lo haya amado con todo su ser. Sí, las sombras del pasado aún la persiguen, pero nunca han tenido el poder de cambiar lo que ella siente por Andy. Él es su hijo. Siempre lo ha sido, y siempre lo será.

"No importa cómo comenzó su historia… lo único que importa es que es mi hijo. Y siempre lo amaré"

La reina vuelve a sentarse junto a la fogata y observa el fuego con la mirada perdida, como si intentara encontrar respuestas en las llamas danzantes. Elsa cerró los ojos por un momento, dejando que los recuerdos fluyeran como un río helado a través de su mente.

El bosque encantado era un lugar lleno de misterio, pero en ese momento, su mente estaba en el pasado, ahora en una conversación con Andy cuando él tenía solo siete años, poco después de que fue picado por el alacrán y Hans y ella tuvieron que trabajar en equipo para salvarlo.

A partir de aquel momento Elsa y Hans habían empezado a llevarse bien.

Andy se acercó a ella con su expresión inocente, pero con una duda que pesaba en su pequeño corazón.

"Mamá… ¿Es cierto que mi papá me quiere?"

Elsa sintió que su corazón se encogía.

"Por supuesto que sí, cariño" Respondió ella arrodillándose para quedar a su altura.

Andy frunció el ceño.

"Entonces… ¿Por qué nunca viene a verme?"

La reina tragó saliva. Sabía que algún día tendría que contarle la verdad, pero Andy era aún muy pequeño para comprender todas las sombras del pasado.

"A veces, la vida es complicada" Dijo ella finalmente acariciándole el cabello "Pero eso no significa que no te quiera"

Andy la miró con esos grandes ojos verdes tan parecidos a los de Hans.

"¿Entonces él también piensa en mí?"

Elsa sonrió con tristeza.

"Sí, mi amor. Estoy segura de que piensa en ti todos los días"

Andy pareció meditar sus palabras, y aunque no quedó completamente convencido, decidió creerle a su madre.

Elsa exhaló profundamente. Ahora, su hijo sabía quién era su padre. Y aunque las cosas entre ella y Hans no eran perfectas, al menos Hans había intentado ser parte de la vida de Andy.

Honeymaren, se sentó a su lado y le ofreció una taza de infusión caliente.

"¿En qué piensas?" Preguntó la joven northuldra con curiosidad.

Elsa tomó la taza y suspiró.

"En mi hijo" Dijo la reina con una leve sonrisa melancólica "Lo he educado lo mejor que he podido... Tiene un gran corazón, es un muchacho excelente, tan valiente, se preocupa tantos por los demás, pero es… voluntarioso. Siempre ha sido así, le falta equilibrio... A veces su pasión lo ciega. Quiere proteger a quienes ama a toda costa"

Honeymaren asintió.

"Es difícil encontrar el balance entre el amor y la responsabilidad. Pero me parece que tú has hecho todo lo posible para criarlo bien, Elsa. Se nota que Andy es un buen chico"

Elsa bajó la mirada a la taza entre sus manos.

"A veces me pregunto si he hecho lo suficiente. Si le he dado las herramientas para enfrentar el mundo sin que su propia furia lo consuma"

Honeymaren colocó una mano en su hombro.

"Él encontrará su camino. Y cuando lo haga, sabrá que todo lo que hiciste fue por amor"

Elsa cerró los ojos por un momento, sintiendo el calor de la fogata y el peso de las palabras de Honeymaren. Aunque la incertidumbre seguía en su corazón, también estaba la esperanza.

Más tarde, Andy, con el cabello despeinado y los ojos entrecerrados por el sueño, salió de su choza buscando un lugar apartado para hacer pipí.

Al pasar junto a la fogata, sus pasos se detuvieron al ver a su madre.

Elsa dormía sentada contra un tronco, con su capa blanca deslizándose de sus hombros. Su expresión era serena, pero había cansancio en su rostro. Andy la observó en silencio por un momento. Sabía cuánto había luchado su madre por proteger a todos.

Con suavidad, tomó la manta que estaba a su lado y la acomodó sobre los hombros de su madre.

Elsa murmuró algo en sueños, pero no despertó.

Andy la miró un momento más y luego se apartó con una pequeña sonrisa.

Satisfecho, se alejó en dirección a los árboles, buscando un rincón discreto donde nadie lo molestara. Se adentró en el bosque, más allá de la luz de la fogata.

Mientras caminaba comenzó a tararear una melodía que siempre había estado ahí, en su mente y que él no tenía idea de donde provenía.

En una ocasión, cuando era un niño pequeño, Andy despertó en la oscuridad de la noche y caminó hasta la habitación de su madre, donde la encontró sentada junto a la ventana, abrazándose a sí misma mientras las lágrimas corrían silenciosas por su rostro.

Y entonces, ella entonó una canción triste y melancólica sin notar la presencia de Andy.

"Sopla el viento, lleva mi llanto,

nadie escucha, nadie ve.

Camino sola entre susurros,

mi verdad se esconde en mi piel.

Dicen tanto sin saber nada,

juzgan lo que nunca entendieron.

Una madre, un secreto, una carga,

una historia que nunca escribieron.

Me arrebataron lo más valioso,

me dejaron solo el frío aquí.

Y aunque mi amor sea más eterno,

el mundo nunca creyó en mí.

Días grises, noches calladas,

un murmullo sigue mi andar.

Esperanzas rotas, puertas cerradas,

una vida que no pudo empezar.

Si tan solo el tiempo hablara,

si el hielo pudiera llorar.

Sabrían que en cada tormenta,

es mi alma la que quiere gritar.

Me arrebataron lo más valioso,

me dejaron solo el frío aquí.

Y aunque mi amor sea más eterno,

el mundo nunca creyó en mí.

Así me pierdo en la nieve,

con un nombre que no puedo decir.

Mientras el viento guarda mi historia,

y mi amor sigue aquí…"

Era una canción suave, triste, llena de un anhelo y un dolor que Andy, en su inocencia infantil, no comprendía del todo. No sabía por qué su mamá lloraba así, ni por qué esa melodía lo envolvía como un eco melancólico que nunca desaparecía del todo.

A lo largo de los años, la letra de aquella desgarradora canción se desvaneció en la memoria de Andy. Sin embargo, la melodía quedó grabada en lo más profundo de su ser.

Sin darse cuenta, Andy la tarareaba cuando está distraído, la silbaba mientras trabaja en las montañas de hielo con su tío Kristoff, o la murmuraba en momentos de soledad. Es un hábito involuntario, Andy jamás cuestionó de dónde venía aquella melodía ni por qué se le había quedado tan presente. Para él, era solo un sonido familiar… sin saber que es el susurro de un secreto enterrado en el pasado.

A veces, cuando Helena o Birgit lo escuchan tararearla, sienten una extraña melancolía sin saber por qué. Elsa, en cambio, se detiene un instante cada vez que lo oye, sintiendo un nudo en la garganta. Pero nunca dice nada.

Andy dejó escapar un suspiro de alivio mientras terminaba de orinar detrás de un árbol, pero justo entonces un estruendo sacudió el suelo bajo sus pies.

"¿Pero qué demonios…?"

El rugido de la tierra temblando lo hizo moverse bruscamente y terminó mojándose los zapatos.

"¡Oh, por favor!" Murmuró el chico con fastidio, sacudiendo el pie con una mueca de disgusto.

Pero su incomodidad quedó en el olvido en cuanto vio el caos en el campamento.

La calma de la noche se rompió cuando el suelo comenzó a temblar, poniendo en alerta a todos en el campamento.

"Gigantes de tierra" Le dijo Honeymaren a Elsa

"¿Por qué descendieron hasta aquí?" Murmuró Yelena preocupada

En medio de la oscuridad, los gigantes de tierra, enormes y amenazantes, comenzaron a avanzar hacia ellos con sus pasos retumbando como truenos.

Desde su posición entre los árboles, Andy vio las enormes siluetas moviéndose en la oscuridad. Los gigantes de tierra.

Los northuldra estaban confundidos y asustados. Jamás en su historia los gigantes habían invadido su campamento.

Los niños, que hasta hace poco dormían plácidamente, despertaron asustados. Algunos se aferraron a sus padres, otros miraban a su alrededor con ojos aterrorizados.

"¿Qué está pasando?" Preguntó Helena

"Los gigantes de tierra" Le dijo en voz baja uno de los ancianos northuldra "Se están acercando"

De inmediato los northuldra apagaron la fogata y se ocultaron entre las rocas guardando absoluto silencio, Helena y sus amigos los imitaron, pero estaban listos para usar sus poderes para defenderse en caso de ser necesario.

Los gigantes siguieron con su marcha pasando peligrosamente cerca del campamento. En medio de la conmoción, Elsa miró a los gigantes avanzar y sintió que, de alguna forma, ella era la causa de su agresión. Antes de que alguien pudiera detenerla, comenzó a correr hacia la espesura del bosque. Anna, viendo a su hermana alejarse, la alcanzó rápidamente y le tomó el brazo.

"No irás sola, Elsa" Dijo Anna con firmeza.

Olaf, siempre dispuesto a ayudar, las siguió con decisión.

"Creo que fui yo quien los atrajo y no quiero poner a nadie en peligro... Tenemos que buscar esa voz... Debemos irnos ahora"

"Pero... ¿Qué hay de los chicos?"

"Estarán más seguros si se quedan aquí"

"Ok" Suspiró Anna y miró brevemente hacia el campamento, ahí se habían quedado sus hijas y esposo

Pero decidió confiar en su hermana y seguirla.

Elsa, Anna y Olaf se adentraron en el bosque, para evitar que los gigantes volvieran al campamento.

Andy, sin saber que Elsa se había ido, decidió seguir de cerca a uno de los gigantes para averiguar más sobre su comportamiento. Se movía sigilosamente entre los árboles, manteniendo una distancia prudente. Sin embargo, al ocultarse tras un árbol cubierto de un musgo extraño, no se dio cuenta de que rozó con su mano la sustancia esponjosa y verdosa.

De repente, el elegido comenzó a sentir que el bosque a su alrededor cobraba vida de una forma inusual. Los árboles parecían sonreírle con expresiones burlonas, y las hojas susurraban su nombre como si se tratara de viejos amigos.

"¡Oh, claro, árbol parlante! Claro que puedo hablar contigo, amigo tronco" Murmuró Andy hablando con una rama como si fuera un confidente de toda la vida.

A cada paso que daba, veía figuras danzantes y sombras de colores que parecían reírse a carcajadas, especialmente cuando él intentaba entender la situación.

"¡Ajá! Un ejército de hongos bailadores... claro, me están rindiendo honores" Murmuró mientras saludaba solemnemente a un grupo de setas que no dejaban de girar a su alrededor.

No tardó en tropezarse con una roca, pero en su estado alucinado, se convenció de que se trataba de un gobernante del reino de las piedras.

"Mis disculpas, su majestad" dijo, inclinándose torpemente.

Mientras seguía avanzando, los colores en el bosque parecían intensificarse y distorsionarse, y Andy empezó a ver a sus amigos con características completamente absurdas: Helena con enormes orejas de conejo, Ostein con tres brazos y Birgit con un sombrero de plumas de colores.

"¡Chicos, el bosque me ha revelado sus secretos!"

Finalmente, dio vueltas y vueltas hasta terminar donde había comenzado, convencido de que había dado con un portal secreto. Cayó al suelo, riéndose solo.

Mientras, no muy lejos de ahí, Ostein, notó un movimiento que le pareció extraño. Al dirigir su mirada hacia la distancia, pudo ver a Elsa, acompañada de Anna y Olaf, alejándose del campamento. Intrigado y preocupado por su seguridad, decidió seguirlos sin hacer ruido, manteniéndose a una distancia prudente para no ser descubierto.

Elsa avanzaba rápidamente, con Anna y Olaf tratando de no quedarse atrás. El vago se mantuvo cerca, sin hacer ruido alguno, cuidando cada paso.

Por su parte, Kristoff encontró a Andy en el bosque, deambulando y murmurando palabras sin sentido.

"Andy ¿Está todo bien?"

Andy parpadeó intentando fijar la vista en su tío y cayó al suelo desmayado.

"¡Andy! ¿Qué tienes campeón?"

La preocupación se apoderó de él al ver a su sobrino en ese estado.

"No, no, no... Resiste, vas a estar bien"

Sin perder tiempo, lo cargó sobre su hombro y lo llevó de vuelta al campamento northuldra.

Kristoff entró al campamento con Andy inconsciente en sus brazos. Su expresión es de preocupación mientras varios miembros del grupo se apresuran a su encuentro. La primera en llegar es Birgit, seguida de Helena, Elli y Kristy.

"¡Andy! ¿Qué le pasó?" Exclamó Birgit

"No lo sé... Lo encontré en el bosque…"

Yelena se acercó entonces y revisó a Andy.

"Es el musgo venenoso… Esto puede ser grave" Y dirigiéndose a su gente agregó "Preparen la infusión de raíz de tundra y hojas de fuego ártico. Necesitamos neutralizar la toxina antes de que llegue a sus órganos vitales"

Kristoff depositó con cuidado a Andy en una camilla improvisada mientras los sanadores corren a preparar la medicina. Birgit se arrodilla junto a él, sujetándole la mano.

"Aguanta, Andy… por favor"

Conocedores de los efectos del musgo tóxico que crecía en esa parte del bosque, los northuldra prepararon una mezcla de hierbas y raíces, conocida por sus propiedades curativas para contrarrestar el veneno. Kristoff observó atentamente cómo aplicaban la medicina en el rostro de Andy, y en poco tiempo, la respiración de su sobrino comenzó a calmarse.

Al cabo de unos minutos, Andy finalmente se relajó y, todavía con la medicina en su sistema, cayó en un sueño profundo. Kristoff, visiblemente aliviado, se quedó a su lado.

Lejos de ahí, Anna, Elsa y Olaf avanzaban en la penumbra con paso firme entre los árboles del bosque encantado, atentos a cada sonido y movimiento a su alrededor. Elsa, concentrada en ese misterioso canto que solo ella podía oír, decidió intentar algo inusual. Deteniéndose un momento, respiró hondo y comenzó a imitar el canto, emitiendo una melodía suave y resonante, como un eco entre los árboles.

Anna observaba con curiosidad, preguntándose si ese intento podría realmente atraer alguna respuesta.

De repente, oyeron un ruido entre los arbustos, algo parecía estarlas acechando a ambas. Elsa se preparó para hacer uso de sus poderes, el sonido entre los arbustos se hizo más fuerte, y ella y Anna se tensaron, listas para cualquier amenaza.

Pero al apartar las ramas, ambas quedaron sorprendidas al ver que el intruso no era otro que el vago, quien se rascaba la cabeza con una sonrisa nerviosa.

"¿Ostein?" Exclamó Anna tanto aliviada como divertida "¿Qué haces aquí?"

Ostein levantó las manos en un gesto de paz, sabiendo que Elsa no estaba del todo contenta al verlo ahí.

"Vi que se alejaban y… bueno, no quería que fueran sin protección" Explicó el vago "No es justo que te lleves toda la diversión sola, Elsa"

Elsa suspiró, intentando mantener la calma. Se acercó a Ostein y le habló con seriedad.

"Ostein, esta misión es peligrosa "Dijo la reina con una mezcla de preocupación y firmeza en su voz "No quiero poner a nadie más en riesgo. Anna y Olaf ya son compañía suficiente"

"Lo sé, Elsa. Pero si alguien corre algún peligro aquí, prefiero estar cerca para ayudar. Los Gigantes de Tierra no son lo único que podría ser una amenaza. Soy muy ingenioso para elaborar planes y estrategias, puedo serles útil"

"Está bien" Sonrió la reina "Pero mantente cerca y no te arriesgues sin necesidad"

"Hecho"

Con esa advertencia, los cuatro continuaron su trayecto, el grupo ahora fortalecido con Ostein a su lado, aunque Elsa todavía sentía el peso de su promesa y la responsabilidad de proteger a todos los que la acompañaban.

De vuelta en el campamento, con los primeros rayos de sol, Andy abrió los ojos, sintiéndose mucho mejor después de la noche caótica y de las atenciones de los northuldra.

"Hey, bienvenido al mundo de los vivos, campeón"

Al ver a su tío cerca, lo primero que hace es buscar a su madre con la mirada, y el no verla lo desconcierta.

"¿Mamá…? ¿Dónde está mi mamá?"

"Al parecer Elsa y Anna siguieron la misión solas"

"¿Qué? ¿Se fueron solas? ¡No! ¡Tengo que alcanzarlas!" Exclamó Andy incorporándose de golpe

El chico intenta levantarse de la camilla, pero Kristoff y Birgit lo detienen antes de que se tambalee y caiga.

"Tranquilo, Andy. No sabemos qué rumbo tomaron" Le explica su tío

"¡No! ¡No puedo dejar que vayan solas! No después de todo lo que ha pasado… ¡Tengo que encontrarlas!"

"Andy, por favor… apenas te recuperaste" Le suplica Birgit

"No puedo quedarme aquí sin hacer nada… ¡Tengo que encontrar a mamá!"

"Andy, entiendo que estés preocupado" Le dice Kristoff "Yo también estoy muy preocupado por ambas, pero aventurarnos en el bosque sin un rumbo claro no va a ayudar a nadie"

La frustración de Andy se hizo evidente en su expresión. Se sentía impotente al no poder proteger a su madre ni saber hacia dónde dirigirse para alcanzarla. Apretó los puños, cuestionándose por qué Elsa había decidido seguir sin él.

Kristoff puso una mano en su hombro, tratando de calmarlo.

"Sabes que tu madre hace todo esto para protegernos. Ella confía en ti y sabe que eres fuerte, Andy. Pero también entiende que esta misión tiene peligros que no quiere que afrontes"

A pesar de las palabras de aliento de su tío, Andy seguía mirando hacia el bosque, decidido a encontrar la forma de localizar a Elsa y asegurarse de que estaba bien.

Lejos de ahí, mientras avanzaban en silencio por unos pastizales, Elsa, Anna, Olaf y Ostein caminaban por el bosque encantado, cada uno sumido en sus pensamientos. Elsa mantenía los sentidos alerta, buscando ese misterioso canto que la guiaba hacia el norte. Intentaba replicarlo con la esperanza de recibir una respuesta, pero el bosque parecía guardar celosamente sus secretos.

Anna observaba a su hermana con preocupación. No podía evitar sentir que Elsa estaba cargando con demasiado peso sobre sus hombros, siempre poniéndose en peligro para proteger a los demás. Olaf, caminando entre las dos hermanas, intentaba aliviar la tensión con su acostumbrada alegría, aunque el aire enrarecido y misterioso del lugar parecía opacar su usual entusiasmo.

Ostein, unos pasos detrás de ellas, observaba el entorno con precaución. Sabía que Elsa no estaba contenta de que él los hubiera seguido, así que estaba dispuesto a demostrar que podía serles útil.

Justo entonces Olaf decidió también unirse al canto de Elsa intentando llamar a aquello voz, aunque su canto era sumamente desafinado. Aquello fue tan inesperado que asustó a Anna y a Ostein, el vago incluso desenvainó su espada.

"Ay, que susto" Exclamó Anna aliviada de ver que solo se trataba de Olaf

El muñeco de nieve seguía con sus desafinados berridos mientras Anna y Ostein con los oídos tapados se miraban mutuamente incómodos.

"Oye, Olaf" Le dijo Anna con dulzura "Tal vez sólo uno deba hacerlo"

Esperaba que con esto Olaf desistiera de cantar él, pero el muñeco de nieve malinterpretó las cosas.

"Tienes razón... Elsa está un poco desafinada"

Justo entonces el espíritu del aire se unió a la expedición revoloteando como indicándoles que lo siguieran.

"Hey, miren, Gale regresó" Exclamó Olaf

El grupo siguió a Gale a lo alto de una colina. Al llegar a la cima de la saliente rocosa, Elsa, Anna, Olaf, y Ostein quedaron paralizados al ver el enorme y desgastado casco de un barco encallado en la arena, parcialmente cubierto por el musgo y la vegetación. Aunque el tiempo había hecho estragos en la estructura, el emblema familiar tallado en la madera era inconfundible.

"Esto no es posible" Murmuró Anna mientras ella y su hermana observaban perplejas

"¿Y eso qué es?" Preguntó Olaf

"Es el barco de nuestros padres" murmuró Anna llevándose una mano al pecho mientras sus ojos se llenaban de lágrimas

"Pero este no es el mar del Sur" Dijo Ostein confundido

Elsa también sintió una mezcla de dolor y asombro. Aunque había asumido la pérdida hacía años, ver los restos del barco en el que sus padres habían emprendido su último viaje hizo que reviviera la angustia y la nostalgia. Todo lo que les habían dicho era que sus padres se habían perdido en el mar, y jamás imaginó que el barco hubiera terminado ahí en el bosque encantado

La reina, movida por un impulso de desesperación y esperanza, corrió hacia los restos del barco. Anna, Olaf y Ostein la siguieron. El viento comenzaba a soplar con más fuerza, como si la misma naturaleza reaccionara al descubrimiento. Mientras avanzaban hacia el barco, las olas del mar cercano chocaban contra la orilla, creando un sonido grave que parecía resonar en sus corazones.

Elsa fue la primera en entrar en los restos de la embarcación a través de un gran boquete en el casco, seguida rápidamente por los demás, quienes también estaban deseosos de encontrar alguna pista que les diera respuestas.

Una vez dentro, el ambiente era sombrío y húmedo. La luz del día apenas penetraba entre las rendijas de la madera, creando sombras alargadas que daban una sensación de estar atrapados en otro tiempo.

"¿Por qué está su barco aquí?" Murmuró la reina "¿Qué lo trajo a este lugar?"

"Tal vez lo empujó la corriente del mar oscuro" Sugirió Anna

"¿Qué estaban haciendo en el mar oscuro?"

"No lo sé"

"¿Cómo es que el barco cruzó la niebla?" Preguntó Olaf "Creí que solo nosotros podíamos"

"Tal vez porque... No había nadie con vida a bordo" Sugirió el vago entristecido

"Tiene que haber una pista" Sugirió Anna "Esperen... empiecen a buscar"

"¿Qué se supone que debemos buscar?" Preguntó Ostein

"Toda embarcación de Arendelle tiene un compartimiento a prueba de agua"

"Eso es muy listo de su parte" Opinó Olaf "Pero yo me pregunto ¿Por qué no vuelven todo el barco a prueba de agua?"

"Debe haber una pista... una carta... algo que nos diga lo que pasó" Dijo Anna mientras buscaban por todas partes

Revisaron los cajones y puertas, revisaron los camarotes y la bodega.

Anna se acercó a uno de los compartimentos laterales del barco, donde encontró el compartimiento, Sus dedos temblaban mientras lo abría.

"Aqui" les avisó Anna a los demás

Dentro había un contenedor metálico en forma de tubo que contenía un viejo mapa. El papel estaba amarillento, como si hubiera resistido el paso de los años, pero las marcas en el mapa eran claras.

"Es un mapa" Murmuró Anna

Elsa tomó el mapa en sus manos, sus ojos recorriendo la ruta marcada con precisión. Los ojos de ambas se fijaron en las pequeñas anotaciones que no podía creer ver: eran notas de su madre, Iduna. La letra era inconfundible. Elsa, con una mano temblorosa, tocó las palabras de su madre.

"¿Qué idioma es este?" Preguntó Anna notando unos escritos

"No lo sé... Esto lo escribió nuestra madre" Murmuró la reina conmovida

"Buscando Atohallan... El glaciar de los secretos... El poder de la verdad...Río encontrado pero perdido"

Anna, al leer las palabras junto a Elsa, soltó un suspiro.

Elsa asintió, un nudo de emociones contradictorias se formó en su pecho. Las preguntas que había tenido toda su vida, las dudas sobre sus poderes y el misterio que siempre la había rodeado, parecían estar finalmente al alcance.

"Viajaron al norte" Dijo Anna siguiendo con su dedo la ruta que sus padres habían trazado en el mapa "Planeaban cruzar el mar oscuro hacia... Atohallan... ¿Atohallan es real?"

"¿Atoquecuá?" Preguntó el vago

"Atohallan es un río mágico que contiene todas las respuestas sobre el pasado"

"Eso refuerza mi teoría de que el agua tiene memoria" Opinó Olaf

"El agua tiene memoria" Murmuró Elsa

Sin poder evitarlo, la reina se arrodilló sobre el suelo y colocó sus manos sobre la madera del barco. Era como si la madera misma guardara un eco de todo lo sucedido allí. Usando su magia comenzó a conjurar pequeñas gotas de agua que se elevaban por el aire.

"¿Elsa?" Preguntó Anna

Aquello no era parte de los poderes de su hermana que ella ya bien conocía.

"Tengo que saber qué les pasó" Explicó la reina con los ojos cerrados fuertemente concentrando su magia

Las gotas de agua comenzaron a moverse lentamente, como si respondieran a la conexión que Elsa había establecido.

Y entonces, de repente, la visión surgió. Las hermanas vieron una escultura de hielo de sus padres, Adgar e Iduna, abrazados en los últimos momentos antes de que el barco comenzara a hundirse. Adgar sostenía a Iduna con fuerza.

"Atohallan debe ser la fuente de su magia" Decía el eco de la voz de Iduna

"Continuaremos... Por Elsa" Respondió el eco de la voz de Adgar

"¡Las olas son demasiado altas!"

"¡Iduna!"

"¡Adgar!"

En esos últimos momentos, sus padres habían intentado llegar a Atohallan, sabían que ese glaciar podía tener las respuestas para Elsa, para entender su destino.

Elsa se apartó bruscamente, saliendo del barco con el peso de la visión golpeándola como una ola imparable. No podía soportarlo. Se sintió invadida por una mezcla de culpa, tristeza y desesperación. Sus padres habían muerto buscando respuestas para ella, para ayudarla.

"¡Elsa!" Exclamó Anna

La reina estaba apoyada contra una roca, su cuerpo temblaba mientras sollozaba, sus lágrimas caían con fuerza, como si todo el peso de los años de dudas, de la culpa y de la tristeza se desbordara finalmente. Su mente no podía dejar de girar, repitiendo las imágenes de la visión: sus padres, abrazados, con la certeza de que no volverían a ver a sus hijas.

"Todo es mi culpa" Sollozó la reina "Estaban buscando respuestas sobre mí"

"No eres responsable de sus decisiones"

"No... De sus muertes sí" Respondió la reina con brusquedad alejándose

Anna se acercó con suavidad, inclinándose a su lado. Sabía por lo que Elsa estaba pasando, la pérdida de sus padres, la carga de ser la hermana mayor, la gran responsabilidad de ser la reina.

"No es tu culpa. Ellos hicieron lo que hicieron porque te amaban. Ellos siempre intentaron protegerte. No puedes cargar con ese peso, no eres responsable de lo que sucedió"

Elsa cerró los ojos, respirando profundamente, pero la tristeza seguía inundando su pecho.

"Si yo no hubiera sido así, si no hubiera tenido estos poderes..." Murmuró la reina con la voz quebrada

Fue entonces cuando Ostein, que se había quedado un poco atrás, se acercó a ellas. Había estado observando en silencio todo el tiempo, viendo el dolor de ambas hermanas, tan similar al suyo que también había perdido a sus padres.

"Todos cargamos con nuestras pérdidas de diferentes maneras" Dijo el vago solemnemente "Pero lo importante es seguir adelante, aunque a veces parezca imposible. Y hoy, tenemos una misión. Atohallan nos espera, y esas respuestas que buscamos están más cerca que nunca. El dolor no se irá de inmediato, pero lo que podemos hacer es honrar a nuestros padres continuando lo que ellos empezaron"

"Exacto, Ostein" Dijo Anna "Yelena cuestionó el por qué los espíritus recompensarían a Arendelle con una reina mágica ¿No lo ves? Nuestra madre salvó a nuestro padre, ella salvó a su enemigo y su buena acción fue recompensada contigo... Eres un regalo"

"¿Para qué?"

"Si hay alguien capaz de encontrar las respuestas sobre el pasado, si hay alguien que pueda salvar Arendelle y liberar el bosque, eres tú, Elsa... Vamos, Atohallan nos espera"

Un pensamiento creció en la mente de la reina, uno que había estado rumiando en silencio durante todo el camino: necesitaba enfrentarse a Atohallan sola.

"No iremos todos... Yo debo ir sola... El mar oscuro es muy peligroso"

"No, no... Haremos esto juntas... Cómo dice la canción Si lejos vas, será el final... ¿Quién evitará qué vayas muy lejos?"

"Dijiste que tenías fe en mí y que nací exactamente para esto"

"Y no estoy tratando de evitar que vayas... Yo... No trato de evitar que cumplas tu misión ¿Ok? No quiero retenerte, Elsa… sé qué crees que este es tu destino. Pero ¿Y si no vuelves? Piensa en Andy"

Elsa se queda en silencio por un momento. No esperaba que Anna mencionara a su hijo en este momento. Baja la mirada, sintiendo el peso de la verdad.

"No intento hacerte sentir culpable, pero si algo te pasa, Andy tendrá que convertirse en rey. Y él solo tiene 15 años, Elsa… ¡Aún es un niño! No merece esa carga tan pronto"

"Si algo me pasa" Dijo Elsa tomando las manos de Anna "Sé que estarás ahí para él. Sé que lo guiarás y que lo protegerás…"

Anna bajó la mirada, con el corazón apretado. La fe que Elsa tiene en ella la conmueve profundamente, pero no quiere perder a su hermana.

"No quiero que él crezca sin su madre, Elsa. Él te necesita… y yo también"

"Haré todo lo posible por volver. Pero si no lo hago… confío en ti, Anna"

"... Solo... No hagas esto sola... Déjame ayudarte... Dime que sí... No quiero perderte, Elsa" Sollozó Anna

Elsa abrazó a Anna con fuerza, un abrazo lleno de emoción y cariño, como si quisiera transmitirle todo lo que sentía en ese momento.

Había tanto en juego, y temía que su hermana se pusiera en peligro si las cosas salían mal. Necesitaba protegerla.

Ostein y Olaf observan en silencio, comprendiendo la gravedad del momento.

Elsa invitó a Olaf a unirse al abrazo y el muñequito de nieve accedió gustoso.

"Yo tampoco quiero perderte, Anna"

Al separarse de Anna, Elsa no pudo evitar mirarla a los ojos, con una mezcla de tristeza y determinación.

"Pero debes pensar en tus hijas..."

En ese instante, un escalofrío recorrió la ladera de la montaña, y antes de que Anna pudiera decir algo más, Elsa usó sus poderes.

"¿Qué estás haciendo?" Preguntó Anna confundida

De repente, un cristal de hielo apareció bajo los pies de Anna, formando una pequeña lancha de hielo que Elsa empujó con firmeza, haciendo que se deslizara rápidamente cuesta abajo con Anna y Olaf a bordo.

"¡Elsa!" Exclamó Anna, sorprendida y enojada al mismo tiempo, mientras la lancha comenzaba a deslizarse rápidamente por la ladera, llevándola lejos de Elsa. Su rostro se transformó de sorpresa a frustración y enojo "¡No puedes hacer esto! ¡Elsa!"

Anna trató de levantarse, pero la lancha de hielo ya estaba en movimiento. La velocidad la hizo perder el equilibrio momentáneamente, y Olaf, al igual que ella, apenas pudo sujetarse mientras la lancha bajaba por la ladera. El hielo estaba tan pulido que se deslizaban con rapidez, pero Anna no podía dejar de mirar hacia atrás, hacia Elsa, con la furia y la tristeza reflejadas en sus ojos.

"¡Esto no es justo!" Gritó Anna mientras las montañas pasaban rápidamente a su lado. Sus manos apretaron los bordes de la lancha, impotente, mientras se deslizaba cuesta abajo

El vago por su parte permanecía junto a Elsa mirando impotente como la lancha se alejaba y miró a Elsa con temor de ser el siguiente.

"Ostein" Dijo la reina con voz firme pero llena de emoción "Si algo me sucede, quiero que le entregues esta esfera a Andy. Es muy importante"

Ostein asintió, con el rostro serio tomando la pequeña esfera, parecía mágica, hecha de cristal brillante. El vago guardó la esfera con cuidado en su mochila.

Antes de que pudiera decir algo más, Elsa levantó la mano y formó otra lancha de hielo, mucho más pequeña que la anterior.

"Vete, Ostein. El viaje es peligroso y no quiero que te pongas en peligro por mí"

Ostein no pudo hacer más que asentir, sabiendo que no tenía otra opción. A regañadientes se subió a la pequeña lancha de hielo.

"Mucha suerte, Elsa"

La reina asintió, el vago miró a Elsa por última vez y comenzó a deslizarse cuesta abajo, siguiendo el mismo curso que había tomado Anna y Olaf.

Mientras Ostein descendía, Elsa permaneció en la cima, observando cómo se alejaba. Su corazón latía con fuerza, pero no podía permitir que el miedo la detuviera. El viaje hacia Atohallan era suyo y solo suyo.

Con la mirada fija en la dirección de Atohallan, Elsa respiró profundamente, sentándose en silencio. Sin embargo, en el fondo, sentía el peso de lo que estaba a punto de hacer, y las palabras de Anna y Honeymaren retumbaban en su mente.

A bordo de su lancha de hielo de Anna no podía evitar la sensación de que aunque Elsa estaba haciéndolo por su propio bien, eso no cambiaba el hecho de que se sentía herida por la mentira y el engaño.

"No" Gruñó Anna frustrada intentando detener la lancha "Olaf ayúdame a frenar... Dame una mano"

El muñequito de nieve obedeció al pie de la letra y le entregó uno de sus brazos de madera, el cual Anna usó para sujetarse de una rama y desviar el curso de la lancha.

"¡Sostente!"

Pero las cosas no salieron como ella esperaba y la lancha se dirigió hacia el río.

"¡Espera, espera, no!"

La lancha cayó al río y comenzó a avanzar en la corriente.

"Oh por favor" Exclamó Anna exasperada intentando controlar el bote

"Anna, tal vez esto suene loco, pero siento una furia creciendo"

"¡Pues es porque estoy furiosa Olaf! Elsa prometió que haríamos esto juntas"

"Sí, pero me refiero a que siento esa furia creciendo en mí"

"¿Qué? ¿Tú estás enojado?"

"Sí, eso creo... Elsa también me empujó lejos y ni siquiera se despidió"

"Y tienes todo el derecho de ponerte muy furioso con ella"

"Y tú hace poco le dijiste a Kristy que no veríamos cambios, pero las cosas no han dejado de cambiar"

"Lo sé, supongo que es parte de crecer... Tal vez estás creciendo igual que Kristy, o Elli o Andy... pero mientras estemos unidos vamos a estar bien... Unidos siempre hemos logrado grandes cosas, lo sabes... Además, yo sigo aquí sosteniendo tu mano... Literalmente" Agregó señalando el brazo de madera

"Sí, ese es un buen punto, Anna... Ya me siento mucho mejor, eres buena escuchando y..."

Pero justo entonces, Anna le tapó la boca a Olaf con brusquedad.

"No, Olaf... Shhhh"

"No me calles... Suéltame" Rezongó el muñequito

Por toda contestación Anna señaló los enormes gigantes de piedra que roncando ruidosamente dormían en la orilla del río.

"Ohhh" Murmuró Olaf "Los gigantes ¡Qué grandotes!"

Había uno particularmente grande que estaba sumergido por completo en el río y solo se asomaba su nariz.

Anna usó el brazo de Olaf como remo con desesperación para evitar ser absorbidos por la enorme fosa nasal.

"Sostente, Olaf" Le susurró Anna y comenzó a remar dirigiendo el bote hacia una caverna

Ambos se internaron en la oscuridad.

"Trata de no gritar" Dijo Anna mortificada al notar la catarata por la que estaban por caer

"¡Ahhh!" Gritó Ola mientras caían

De vuelta en el campamento, Andy salió de la tienda tambaleándose ligeramente, con la mente algo nublada por los efectos residuales del musgo tóxico, pero con una determinación firme en su mirada. El aire fresco del bosque encantado le ayudaba a despejarse, y se repetía a sí mismo que tenía que mantenerse enfocado.

No solo era cuestión de encontrar a su madre, sino de cumplir la misión que ella había comenzado: liberar a Arendelle de la amenaza de los espíritus y del misterioso hechizo que mantenía al bosque aislado.

Mientras caminaba varios miembros de la tribu lo observaban con curiosidad y algo de cautela. Andy se reunió con Ed en un rincón apartado del campamento.

Ed escuchaba atentamente al elegido mientras este le hablaba, el rostro de Andy reflejaba una mezcla de frustración y desconfianza, sus manos estaban cerradas en puños.

"Quiero que vigilen a los Northuldra" Dijo Andy con firmeza "No me fío de ellos del todo. Diles a Helena, Birgit y Angelita que mantengan los ojos abiertos"

"Viejo ¿Por qué? No lo entiendo. No nos han dado razones para dudar de ellos. De hecho, nos han ayudado"

Andy apretó los dientes y miró a su amigo con una intensidad que casi lo hizo retroceder.

"De algún modo ellos fueron responsables de la muerte de mi bisabuelo. Así que no podemos confiar en ellos. Les enseñaré que no pueden desafiar al Elegido"

"No digo que no tengas razones para sentirte así, pero..." Dijo Ed rascándose la oreja

"Solo haz lo que te pido ¿De acuerdo? Si estoy equivocado, entonces mejor. Pero si tengo razón, quiero estar preparado"

Ed asintió lentamente, aunque no estaba completamente de acuerdo. Guardó silencio mientras Andy se marchaba.

Por su parte, Elli caminaba despacio por la aldea Northuldra, preocupada por su madre y por su tía. Intentaba encontrar una forma de liberar el bosque y poder volver a casa todos juntos. Pronto, se encontró frente a una estructura peculiar, hecha de madera y piedras, que se alzaba un poco apartada del resto de las tiendas.

"¿Qué será esto?" Murmuró para sí misma mientras empujaba la puerta ligeramente entreabierta.

Dentro, encontró un espacio lleno de artefactos, herramientas, esquemas. Y un montón de papeles desparramados por una mesa larga.

Fue entonces cuando Honeymaren apareció detrás de ella.

"Ah, veo que has encontrado el viejo taller del tío Askan" Dijo Honeymaren con una mezcla de nostalgia y tristeza.

"¿Tío Askan?" Preguntó Elli con curiosidad mientras tomaba uno de los planos polvorientos y lo estudiaba.

"Era el hermano menor de nuestro bisabuelo Taiga... Ya sabes... de tu lado northuldra de la familia"

"En realidad yo no tengo problema con mi herencia northuldra"

"Me alegra oír eso. El tío Askan era un hombre muy… peculiar. Siempre andaba con ideas extrañas, construyendo cosas que nadie entendía. La mayoría aquí lo consideraban un loco... el loco de la aldea... Pero a pesar de lo que la gente decía, era muy querido por su familia. Nunca dejó de intentar inventar cosas que pudieran ayudar a la tribu"

Elli frunció el ceño al escuchar aquello. Se adentró más en el laboratorio, examinando con atención los planos y bocetos. Algunos mostraban lo que parecían ser diseños de máquinas para recolectar agua, otras para aprovechar el viento como energía. Incluso encontró un prototipo de un vehículo que podría haber ayudado a transportar grandes cargas. Todo era impresionante y adelantado a su tiempo.

"No estaba loco" Declaró Elli con firmeza, volviéndose hacia Honeymaren "Era un genio. Igual que yo"

Honeymaren levantó una ceja, sorprendida por la determinación de la chica. Elli volvió su atención a los escritos. Las fórmulas, aunque algo crudas, tenían sentido para ella. Era como si pudiera entender el lenguaje del tío Askan sin problemas.

"Él vio el mundo de una forma diferente. Como yo" Continuó Elli mientras sostenía uno de los prototipos rotos "La gente piensa que lo que hago es raro, pero es porque no entienden" La joven princesa sonrió mientras colocaba cuidadosamente el artefacto de vuelta en su lugar "Si él estuviera aquí, creo que nos llevaríamos muy bien"

Honeymaren la observó con una mezcla de admiración y melancolía.

"Siempre me pregunté … ¿Por qué tengo esta capacidad de entender cosas tan rápido, de ver patrones donde otros no pueden? A veces me sentía… diferente"

"Ser diferente no es algo malo"

Elli levanta la mirada, con una emoción contenida en sus ojos.

"Tío Askar… él también era así" Susurra Elli

"Tal vez tú estés destinada a continuar su legado"

Elli sonrió con melancolía sintiendo una conexión real con un ancestro que nunca conoció.

Andy en cambios, seguía sin estar contento del todo con su herencia northuldra y se reunió con Yelena. El chico creía que ellos sabían más de lo que dicen, y no piensa quedarse de brazos cruzados mientras su madre sigue en peligro.

Impulsado por su ira y desesperación Andy enfrenta a Yelema. Sus ojos verdes arden con furia mientras le exige respuestas.

"Díganme la verdad ¿Dónde está mi madre?"

Los Northuldra se miran entre sí con incertidumbre. Yelena sacude la cabeza con pesar.

"No lo sabemos, joven príncipe. Tu madre y tu tía partieron solas. Nadie aquí conoce su paradero exacto"

Andy entonces dió un pisotón congelando el suelo y los árboles, los northuldra se asustaron, pero Yelena lo mira de forma serena sin dejarse intimidar.

El elegido apretó los puños con frustración. La incertidumbre lo está consumiendo.

"¡Basta de secretos! Sé que saben más de lo que dicen ¡Mi madre está allá afuera arriesgando su vida y ustedes tienen información que puede ayudarme! No voy a permitir una traición como ocurrió con el Rey Runard... A mí nada va a tomarme por sorpresa"

Sin embargo, justo en ese momento, algo totalmente inesperado ocurrió. Desde lo alto de la colina, Ostein, que había sido enviado por Elsa, apareció en una pequeña lancha de hielo que descendía rápidamente cuesta abajo, deslizándose por el terreno con agilidad.

La lancha, al tomar velocidad, hizo un giro inesperado y terminó impactando contra Andy, quien no pudo reaccionar a tiempo.

El impacto fue tan fuerte que Andy salió volando por los aires, y cuando aterrizó, no lo hizo de la manera heroica que se esperaba, sino en una pose ridícula despatarrado.

Andy, atónito, se quedó mirando el cielo unos segundos, recuperando el aliento mientras los northuldra que estaban cerca observaban la escena con asombro. Ostein, por su parte, salió rápidamente de la lancha, sorprendido pero al mismo tiempo tratando de no soltar una risa nerviosa ante la cómica caída de Andy.

"Viejo ¿Estás herido?" Preguntó Ostein, tratando de acercarse mientras se aseguraba de que su amigo no estuviera gravemente herido.

Andy se levantó rápidamente, sin querer darles el gusto a los northuldra de ver su lo humillado que se sentía.

"Andy ¿Estás bien?" Le preguntó Birgit acercándose

"Sí, sí, claro que estoy bien... ni me dolió siquiera"

"Definitivamente que este lugar es peligroso para los herederos de Arendelle, Andy" Exclamó la sabionda "Ya van casi dos veces que casi te mata"

Andy se sacudió el polvo de su ropa y, tratando de ocultar su frustración, se cruzó de brazos.

"Viejo ¿Dónde estabas?" Le pregunta Ed a Ostein

"Con el alboroto de los gigantes merodeando por el campamento me separé del grupo y vi a la reina Elsa, que acompañada de Anna y Olaf se iba a alejando. Supuse que planeaban seguir la misión solos y me les pegué"

"¿Y dónde están mi mamá y mi tía ahora?" Preguntó Andy

El vago relató a grandes rasgos sobre el barco de los antiguos reyes de Arendelle y Atohallan.

"... Tus abuelos no viajaron al mar del Sur como se creía, en realidad naufragaron cuando intentaban cruzar el mar oscuro. Buscaban un lugar místico llamado Atohallan"

"¿Atohallan es real? Siempre creí que era solo un mito"

"Tus abuelos creían que era real y que ese glaciar tenía respuestas sobre los poderes de tu mamá, sobre su origen, y sobre cómo dominar todo lo que está relacionado con el hielo. Ellos creían que la magia de Elsa estaba conectada con algo mucho más grande, algo que ni siquiera ellos podían entender completamente"

"Atohallan es un lugar envuelto en misterio. Se dice que guarda los recuerdos del pasado…" Intervino Honeymaren

"Sí, yo hubiera querido conocer ese glaciar, pero Elsa usó su magia para alejarnos de ella. No quería que siguiéramos"

"Espera" Intervino Kristoff "Si Elsa envió también a Anna de regreso ¿Por qué no ha llegado?"

Un silencio pesado cayó sobre el grupo. Kristy y Elli se miran con creciente preocupación.

"Mamá no ha vuelto… tal vez algo le pasó" Murmuró Kristy mordiéndose el labio con voz temblorosa

"No voy a quedarme aquí esperando. Voy a buscar a Anna" Dijo Kristoff poniéndose de pie de golpe

"Y yo voy a encontrar a mi mamá, si ella fue a Ahtohallan… nosotros también iremos"

Sus amigos asienten compartiendo su determinación.

"¿Cómo llego a Atohallan?" Preguntó Andy a Yelena

"Si decides ir tras ella, debo hacerte una advertencia"

"¿Qué advertencia?"

"Debes saber que este no es solo un viaje físico. También es un viaje al interior de tu propio corazón. Y no todos pueden enfrentar la verdad que yace allí. Atohallan revela la verdad, pero también exige un precio. Aquellos que no estén preparados para enfrentarse a sí mismos... podrían perderse para siempre"

"Correré el riesgo... Ella haría lo mismo por mí"

Con una determinación que sólo un hijo preocupado puede tener, Andy comenzó a avanzar por el campamento, ignorando las advertencias de los northuldra que aún trataban de disuadirlo. Quería hacer las cosas a su manera, encontrar a su madre y asegurar que ella estuviera a salvo, sin importar el precio.

"¿Estás listo para esto, Andy?" Le preguntó Birgit mirándolo con seriedad.

Andy asintió, tratando de mostrarse más confiado de lo que en realidad se sentía.

"Sí. No podemos quedarnos aquí esperando. Arendelle nos necesita, y también tengo que asegurarme de que mi mamá esté bien"

Helena, Ed y los demás intercambiaron miradas, y sin decir nada más, todos comenzaron a recoger sus cosas. Cada uno comprendía la gravedad de la situación y estaba listo para ayudar a Andy en lo que fuera necesario.

No muy lejos de ahí, Anna y Olaf resultaron ilesos del golpe y lograron llegar a tierra firme, donde Anna con los conocimientos como campista que adquirió de Kristoff a lo largo de los años, encendió con un pedernal una antorcha

"La encontré" Exclamó Anna sosteniendo la nariz de zanahoria de Olaf y colocándola de nuevo en su cara

"Gracias" Balbuceó Olaf escupiendo agua y un pescado "¿Dónde estamos?" Preguntó el muñequito mientras se internaban en los túneles de la caverna

"En una fosa... que no tiene salida"

"Pero sí una espeluznante y macabra entrada... ¡Entremos! ¡Será divertido!" Exclamó Olaf tomando a Anna de la mano mientras avanzan "Suponiendo que no quedemos atrapados, nunca nos encuentran, tú te mueres de hambre y yo me rindo... Pero lo positivo es que sin duda a Elsa le está yendo mejor"

En la playa no muy lejos de ahí, Elsa, de pie en la arena, observa el horizonte con determinación. Sabe que su destino la espera más allá de esas aguas indomables. La reina se ha quitado su capa y sus botas y sujeta su cabello en una coleta.

Respiró hondo y, sin dudarlo, se lanza hacia adelante. Sus manos brillaban con energía helada mientras congelaba el agua bajo sus pies, creando una delgada capa de hielo por la que puede correr. El mar ruge con fuerza y, antes de que logre avanzar demasiado, una gran ola la golpea de lleno, arrojándola de regreso a la arena.

"Ok" Murmuró la reina empapada de pie frente al mar y con más determinación que antes, avanza de nuevo. Esta vez, en lugar de solo correr, salta sobre los peñascos y usa su magia para formar plataformas de hielo en el aire, avanzando con más velocidad. Las olas intentan derribarla, pero ella sigue firme.

Justo cuando parece que logrará cruzar, una ola gigante se alza ante ella, más alta y feroz que las anteriores. Se estrella contra Elsa con una fuerza abrumadora, sumergiéndola en las profundidades del mar.

El agua es oscura y gélida. Elsa lucha por orientarse mientras siente la presión a su alrededor. De pronto, una silueta brillante y etérea se mueve entre las corrientes. Un caballo color azul celeste que parece estar hecho de agua. Se trata del Nokk, el espíritu del agua, el mítico corcel marino de la mitología nórdica.

Sin previo aviso, el Nokk se lanza sobre ella, con ojos brillantes como faros en la oscuridad. Su intención es clara: no permitirá que Elsa cruce. El Nokk la empuja con fuerza, arrastrándola más y más profundo. Pero Elsa no se rinde y usando sus poderes comienza a congelar al místico corcel, deteniendo el embate del espíritu.

El nokk desaparece momentáneamente y Elsa logra salir a la superficie para poder respirar.

Justo entonces el corcel regresa y cabalga sobre el agua atacándola, ella se defiende y logra crear una gran pared de hielo que deja caer sobre el nokk, el cual la embiste y ella crea un escudo de hielo el cual el nokk rompe impactándola.

Cuando la reina reacciona, el corcel la lleva mordida de la mano arrastrándola por el agua, mientras cabalga sobre las olas. La reina crea un lazo con sus poderes y lo usa como rienda mientras sube al lomo del espíritu.

El espíritu se sacude con violencia, intentando deshacerse de ella, pero Elsa se mantiene firme. Con cada intento del Nokk por liberarse, ella responde con más fuerza y determinación.

Finalmente, el espíritu parece rendirse. Su furia se apacigua y su cuerpo se vuelve más estable. El Nokk relincha, pero ya no intenta arrojarla. Ahora, la acepta como su jinete. Incluso permite que la reina acaricie su crin.

Elsa sonríe levemente mientras el Nokk galopa sobre la superficie del mar. El agua se abre a su paso y juntos cabalgan hacia la luz en el horizonte, donde Ahtohallan la espera. La reina comienza a entonar una canción mientras avanzan.

"En mí cada parte tiembla
Mas no es por frialdad
Hoy veo muy cerca
Lo que siempre soñaba alcanzar

Yo te siento allá
Como un viejo amigo leal"

Elsa llegó por fin a la orilla del glaciar y bajó del nokk, la reina hizo una reverencia al corcel y éste le correspondió para luego sumergirse en el agua. Mientras la reina se interna en el glaciar y continúa su canción. Avanzando por una caverna congelada

Me aproximo
Y al fin encuentro paz

Yo habité detrás de un muro
Helado enigma en mí
Al igual que tú
Mas hoy podrás salir

¡Muéstrate!
Que muero por verte
¡Muéstrate!
Te oiré

Eres a quien esperé y empecé a buscar
¡Muéstrate!
Espero entender
Ah-ah, ah-ah

Al fin la reina obtuvo respuesta de la misteriosa voz que respondió a su canto y le indicó el camino. Elsa avanzó por los túneles de hielo siguiendo el llamado de la voz.

Ya voy por fin segura
Que completa estaré
Por un motivo vengo
Y es por lo que nací, tal vez

Nunca fui como los otros
Lo normal yo no viví
Tú lo dirás, se aclarará
¿Por qué hay esto en mí?

Usando su magia, Elsa se abría paso quitando obstáculos que eran intrincadas formas de hielo, las cuales apartaba de su camino.

¡Muéstrate!
¿Ya ves que no tiemblo?
Aquí estoy por primera vez
Eres quizá la respuesta que hay que buscar
¡Oh, muéstrate!
Te voy a conocer

Justo entonces se abrió una especie de portal oscuro en el que flotaban cientos de cristales como los que se esparcieron por Arendelle durante el ataque de los espíritus.

A mí ven ya
Abre y sal
No esperaré
Ni un poco más

A mí ven ya
Abre y sal
No esperaré
Ni un poco más

"Donde se unen, viento y mar. Un río lleva, mil memorias que hay" Cantaron unas voces misteriosas, era la misma canción de cuna que Iduna solía cantarle a ella

Elsa observó, fascinada y a la vez con el corazón apesadumbrado, cómo las paredes heladas de Atohallan reflejaban los recuerdos de sus padres. En aquellas imágenes se veía cómo Iduna cantaba una melodía suave con la misma tonada de la voz que Elsa estaba oyendo recientemente, mientras sostenía a Adgar inconsciente.

"A tu hogar has de volver" Cantó la voz de Iduna pero como adulta a sus espaldas

Al volverse, Elsa vio que en una de las paredes del glaciar se apreciaba una proyección de la imagen de su madre que la miraba con cariño. Lucía exactamente como ella la recordaba.

"Soy quien fue" Cantó Elsa conmovida hasta las lágrimas

"¡Muéstrate!" Cantaron ambas
"Admite tu fuerza
¡A crecer!
Y algo nuevo ser

Tú eres lo que deseabas más
No hay que buscar (No hay que buscar)
¡Oh, muéstrate!
(Tú)

Ah-ah, ah-ah
Ah-ah, ah-ah-ah
Ah-ah, ah-ah

La luz del hielo brillaba a su alrededor, reflejando colores y figuras como si el tiempo mismo estuviera congelado en aquellas paredes heladas. Diversas figuras de hielo comenzaron a aparecer mostrando diversos momentos de su vida en medio de murmullos.

Primero, vio un recuerdo de su infancia: Anna y ella jugando en el salón real, riendo mientras construían muñecos de nieve con sus poderes. Era un tiempo más simple, cuando no existían secretos ni temores entre ellas. Elsa sintió una punzada de nostalgia al recordar esos días.

"Hola, me dicen Olaf y adoro los abrazos" Decía la pequeña Elsa

"Te adoro, Olaf" Respondió su hermanita

Otras figuras mostraban a Elsa y Anna patinando en la explanada del castillo poco después de devolver el verano.

"Tú puedes, inténtalo" Decía la joven Elsa tomando a su hermana de la mano y animándola a patinar

"Libre al fin, a la luz del sol" Cantó una figura de hielo de la joven Elsa caminando por el balcón de su palacio de hielo luego de construirlo

"Ohh" Exclamó Elsa un tanto avergonzada al verse a sí misma con aquella actitud

"Igual que una gallina con el rostro de un mono... sé volar" Decía una figura del duque de Weselton bailando con Anna durante la fiesta de coronación

Recordó lo difícil que fue mantener el control en aquel momento y cómo su mundo se desmoronó cuando su magia se desató.

Entonces apareció Hans, con su sonrisa encantadora y su postura aparentemente noble.

"Es que no vi por donde iba, pero estoy bien, en serio" Balbuceó la figura de la joven Anna embelesada por el guapo príncipe

"Príncipe Hans de las Islas del Sur" Decía él haciendo reverencia

Elsa observó cómo aquel hombre la había engañado a ella y a Anna. Sintió una mezcla de rabia y tristeza al recordar el hombre que había sido Hans en su juventud. Pero rápidamente la escena cambió.

Ahora veía algo más personal. Aquel momento en que ella yacía desmayada en el calabozo y como Hans entraba y se iba acercando a ella lleno de lujuria.

Otra escena mostraba al médico real dándole la noticia de que estaba embarazada.

"Permítame felicitarla, majestad, está esperando al heredero de Arendelle"

También vio alguna de las muchas noches que pasó en vela llorando, agobiada por su violación y embarazo.

"Mamá... papá... ¿Qué hago?" Sollozaba ella

Después cambió a tiempos más felices, El nacimiento de Andy.

"Es un sano varoncito" Le dijo el médico real

Y Elsa vio cómo ella lo sostenía en sus brazos por primera vez.

Las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos mientras veía esos momentos felices: Andy dando sus primeros pasos en el salón real, jugando con sus juguetes favoritos, intentando imitar los movimientos de ella mientras practicaba con sus poderes de hielo.

Una sonrisa apareció en su rostro mientras recordaba cómo Andy siendo bebé creaba figuras de hielo torcidas y rudimentarias, pero llenas de amor y esfuerzo. También recordó cuando él, siendo apenas un niño, le prometió que siempre protegería a su familia, una promesa que claramente seguía llevando en su corazón.

Elsa se dio cuenta de cuánto había cambiado desde entonces y cuánto había crecido Andy.

"Andy..." Murmuró, acariciando la superficie helada que mostraba su rostro infantil.

Las imágenes en Atohallan comenzaron a cambiar, dejando atrás los recuerdos de Elsa y mostrando un tiempo mucho más antiguo. Elsa observó, sorprendida, cómo los cristales del glaciar revelaban un momento del pasado que ella no había presenciado.

Vio a sus jóvenes padres abrazados cuando eran novios.

"Te amo" Le decía Adgar a Iduna

"Debo contarte sobre mi pasado, de dónde provengo"

"Te escucho" respondió él acariciando su mejilla

En otra escena, una joven Iduna de escasos 13 años ya adaptada a su nueva vida en Arendelle se balanceaba en la rama de un árbol riendo.

"Iduna" Exclamó el joven príncipe Adgar sentado a la sombra de aquel árbol sosteniendo un libro

"¿Qué estás leyendo, majestad?" Le preguntó ella

"Es un nuevo autor danés" Respondió él mostrándole su libro que era la obra La Sirenita de Hans Christian Andersen

Luego se apreciaba la escena de Iduna que con ayuda del espíritu del aire, colocó a Adgar a bordo de una carreta, el príncipe, que apenas era un niño en ese entonces, había quedado desmayado tras recibir un golpe en la cabeza durante el ataque de los espíritus.

Con Adgar a salvo sobre la carreta, Iduna se cubrió rápidamente con una manta, escondiéndose. Con ayuda de los espíritus, ambos escaparon y aquel momento selló un destino compartido entre ambos, aunque en aquel entonces ni ellos sabían lo que les depararía el futuro.

Otras figuras de hielo mostraban otro momento de la historia, esta vez mostrando a Runard, el abuelo de Elsa, el rey de Arendelle. Elsa pudo ver a su abuelo, un hombre de carácter firme y decidido.

"Rey Runard, es que no lo entiendo" Decía un militar

"Abuelo" Murmuró Elsa

"Llama a toda la guardia de Arendelle"

"Pero no nos han dado razones para desconfiar"

"Practican la magia, así que no podemos confiar en ellos" La expresión en su rostro no era de preocupación por su pueblo, sino de prejuicio hacia los northuldra

"Abuelo" Exclamó Elsa sintiendo una punzada en su corazón al ver el rechazo de su abuelo hacia la magia, y por lo tanto hacia ella y su hijo

"La magia vuelve a las personas soberbias y arrogantes" Insistió el rey Runard "Suponen que pueden desafiar la voluntad de un rey

"Eso no es lo que la magia hace, es sólo tu miedo. Y no puedes confiar en el miedo"

Elsa observó cómo el capitán asentía, comprometiéndose a mantener bajo control a los northuldra, como si fueran una amenaza. Y ambos atravesaban una pared de hielo.

Justo entonces aparecieron unas figuras mucho más recientes, eran Ed y Andy con su reciente conversación en el bosque.

"Quiero que vigilen a los Northuldra" Dijo Andy con firmeza "No me fío de ellos del todo. Diles a los chicos que mantengan los ojos abiertos"

"Pero ¿Por qué, viejo? No lo entiendo. No nos han dado razones para dudar de ellos. De hecho, nos han ayudado"

Andy apretó los dientes y miró a su amigo con una intensidad que casi lo hizo retroceder.

"De algún modo ellos fueron responsables de la muerte de mi bisabuelo y quizás le hayan tendido una trampa a mi madre. Así que no podemos confiar en ellos. Les enseñaré que no pueden desafiar al Elegido"

Ed asintió lentamente, aunque no estaba completamente de acuerdo.

Elsa se quedó petrificada al ver la conversación entre Andy y Ed y se llenó de una profunda preocupación. Las palabras de su hijo eran tan similares a las que su bisabuelo había pronunciado hacía tantos años: desconfianza hacia los northuldra, una visión cerrada de un pueblo al que no comprendía.

La reina observó cómo tanto Andy, como Runard, veían a los northuldra como una amenaza, como algo ajeno y peligroso, y no como un pueblo con una rica historia y cultura. Andy, al igual que su bisabuelo, estaba dejando que el pasado y las versiones distorsionadas de la historia nublaran su juicio.

Usando sus poderes, Elsa abrió una entrada para seguir a las figuras de hielo del Rey Runard y su capitán de la guardia.

Mientras Elsa avanzaba, sentía una presión en el pecho, una sensación extraña que no podía ignorar. Su respiración se volvió más agitada. Su ritmo cardíaco se aceleraba sin razón aparente. ¿Era miedo? ¿Era anticipación?

No lo sabía. Pero había algo en Ahtohallan que la llamaba, algo que la envolvía como una corriente invisible que la arrastraba sin remedio. Elsa se llevó una mano al pecho, sintiendo el fuerte latido de su corazón.

"Con esta presa debilitaré sus tierras y los obligaré a acudir a mí" Decía el Rey Runard

Elsa luchaba por mantenerse en pie mientras su pecho parecía a punto de estallar bajo la presión de las fuerzas que se apoderaban de ella.

"Su voz honda buscarás" Cantó el eco de la voz de Iduna como una advertencia "Si lejos vas será el final"

Justo entonces Elsa se detuvo antes de dar un paso en falso y caer al vacío.

"Ellos vendrán a celebrar, y entonces conoceremos su número y fuerza" Continuaba hablando el Rey Runard

Y después aparentando amabilidad se dirigía a los northuldra.

"Así como nos recibieron, los recibimos, vecinos, amigos"

A pesar de la angustia y el miedo que invadían su ser, Elsa forzó una respiración profunda y saltó al vacío. Por suerte la caída no era tan alta, y se vio a sí misma en un bosque hecho de hielo. Su respiración se volvía más difícil, el aire parecía escasear a medida que avanzaba.

Su mente estaba llena de incertidumbre, pero algo más, algo profundo, la mantenía en movimiento. Arendelle. Su gente. Su familia. No podía detenerse ahora. Aquella energía ancestral, comienza a drenar su magia poco a poco. Es como si cada parte de ella estuviera siendo absorbida por Atohallan, pero no retrocede. Ha llegado demasiado lejos para detenerse ahora.

Ella siente cómo la magia se adentra más profundamente en su ser, drenando su esencia, su poder, su hielo. Si este es el precio por conocer la verdad, lo pagará sin dudar.

Atohallan responde a su entrega. Las imágenes comienzan a surgir en su mente. Retazos de un pasado olvidado, verdades enterradas en el hielo.

En ese momento, su mente se llenó de recuerdos y fragmentos del pasado, y comprendió que su magia, la que siempre había intentado controlar, ahora era el precio que debía pagar. La reina sintió cómo su fuerza vital se desvanecía lentamente, como si la esencia misma de su ser se deslizara fuera de su cuerpo.

La conexión con el hielo, la magia que había dominado su vida desde niña, parecía desvanecerse poco a poco. El frío ya no era un aliado, y la reina comenzó a temblar de frío mientras su cuerpo se llenaba de escarcha. Miró sus manos con horror viendo cómo se estaba convirtiendo en una estatua de hielo.

A su alrededor aparecen figuras de hielo que muestran a los northuldra haciendo acrobacias sobre renos para entretener a los visitantes de Arendelle en aquel evento de hace cincuenta años.

El hielo avanza por sus brazos y su cuello, envolviendo su cuerpo con una capa gélida que parece congelar su alma misma. La sensación es extraña, como si algo tan profundo como su esencia estuviera siendo petrificado, sumido en un frío absoluto. Su respiración se vuelve entrecortada, es claro que esa lucha está llegando a su fin.

"Rey Runard, la presa no está fortaleciendo nuestros causes" Le decía el líder northuldra al monarca de Arendelle "Está hiriendo el bosque, además de separar el norte"

"No discutamos esto aquí, hay que vernos en el fiordo, tomar té. Buscaremos una solución"

La reina siente cómo cada parte de su ser se va endureciendo, a pesar de la agonía, Elsa se aferra a la visión de su misión.

Su respiración se vuelve errática. Ella apoya aún más su pecho contra la energía, dejando que la absorción continúe. Quiere saberlo todo. Necesita saberlo todo.

El frío se vuelve insoportable. Sus labios se tornan azules, sus pestañas se cubren de escarcha. Pero entonces, en medio del sufrimiento, una última visión se ilumina frente a ella. La última visión muestra al líder northuldra sentarse confiadamente para beber su té, cuando el rey Runard que está detrás de él, saca su espada y lo ataca por la espalda asesinándolo.

"¡No!" Exclamó Elsa tratando de impedirlo

Pero ya no puede moverse porque sus pies congelados se han adherido al suelo, Elsa siente cómo su corazón se va adormeciendo, cómo un frío profundo e implacable se extiende por sus arterias, por cada ventrículo. Su magia, la esencia de su ser, está siendo absorbida por el glaciar, y con ella, su propia vida.

Su corazón da un último latido antes de ser atravesado por aquel tentáculo de energía, lo cual ocasiona que el corazón de la reina se congele por completo. Pero la reina alcanza a lanzar un destello luminoso.

"Andy" Murmura débilmente "¡Anna!"

Un chasquido gélido resuena en el aire cuando el hielo la envuelve por completo, atrapándola en una escultura de escarcha y silencio.

En un último suspiro, Elsa se convierte por completo en una estatua de hielo, un reflejo eterno de su sacrificio. Su cuerpo ya no se mueve, ni su corazón late. El glaciar se queda en silencio. La magia ha cobrado su precio. Elsa ha encontrado la verdad… pero ha perdido todo en el proceso.

No muy lejos de ahí, Anna y Olaf avanzan por el interior de la cueva, cuando de pronto, una destello luminoso de hielo enviado por Elsa llega hasta ellos formando una escena de hielo, La cual muestra al Rey Runard a punto de atacar por la espalda con su espada al líder northuldra

"Con esta presa debilitaré sus tierras y los obligaré a acudir a mí" Decía el Rey Runard

"Rey Runard, la presa está hiriendo el bosque" Le decía el líder northuldra al monarca de Arendelle

"Elsa la encontró" Dijo Anna con tristeza

"¿Qué encontró?" Preguntó Olaf confundido

"La verdad sobre el pasado... Ese señor con la espada es mi abuelo Runard, atacando a mi otro abuelo Taiga, el líder northuldra... y él no tiene un arma... La presa no era un regalo de paz, era un engaño"

"Pero eso va en contra de todo lo que Arendelle representa"

"Sí, tienes toda la razón... Ya sé cómo liberar el bosque y sé lo que tenemos que hacer para arreglar las cosas"

"¿Por qué lo dices con tanta tristeza?"

"Olaf, tenemos que destruir la presa"

"Pero Arendelle se va a inundar"

"Por eso los espíritus obligaron a la gente a salir de Arendelle, para protegerlos, de lo que debemos hacer"

"Oh" Exclamó el muñequito con tristeza abrazando a Anna "¿Te encuentras bien?"

"Necesito algo positivo, Olaf" Dijo ella con tristeza sentándose sobre una roca abrumada por el giro de los acontecimientos

"¿Positivo? Hum... ¿Las tortugas respiran por el trasero?"

Este comentario ocasionó que Anna se riera brevemente.

"Y... allá veo una salida" Agregó el muñequito señalando una luz al final del túnel

"Sabía que podía contar contigo" Dijo Anna poniéndose de pie y encaminándose hacia la salida

Olaf por su parte, se quedó atrás sintiéndose aturdido y débil.

"Rápido, Olaf. Elsa probablemente ya viene de regreso... La alcanzaremos y..."

Anna no pudo terminar de hablar al ver decenas de copos de nieve que flotaban avanzando por el aire.

"¿Olaf?" Preguntó Anna volviéndose hacia su amigo de nieve

"¿Esto qué es? ¿Estoy nevando?" Preguntó Olaf inocentemente mientras sus copos de nieve se desprendían

"¿Estás bien?"

"No, espera, no estoy nevando..." Dijo el muñequito preocupado "Me empiezo a disolver... la magia en mí se desvanece"

"¿Qué?" Preguntó Anna angustiada

"Creo que Elsa no está bien... También creo que ella fue demasiado lejos"

"No.. No..." Se dijo Anna a sí misma

"Anna... Lo siento... tendrás que cumplir con la parte que sigue tú sola"

"Olaf, espera... ven.. Yo te cuido" Dijo Anna abrazándolo y recostándolo en el suelo

"Ohhh te agradezco" Dijo Olaf débilmente "Oye Anna... se me ocurrió una cosa que es permanente"

"¿Cuál?" Le preguntó ella con lágrimas en los ojos al ver como su amigo de nieve de desvanecía

"El amor"

"Y los abrazos" Sollozó ella abrazándolo

"Adoro los abrazos"

"Te amo" Le dijo Anna y Olaf se disolvió por completo

Mientras tanto, Andy, Helena y su equipo, se preparan para partir. Los Northuldra observan en silencio, algunos con curiosidad, otros con cierta melancolía.

El elegido, de pie con los brazos cruzados, mantiene su expresión seria y reservada. Su desconfianza hacia los Northuldra no ha desaparecido del todo, y aunque sabe que les debe cierto agradecimiento, su tono sigue siendo distante cuando habla

"Gracias por la hospitalidad y por atendernos anoche" Dijo Andy con voz fría, evitando cualquier contacto visual prolongado con Yelena "Nos vamos"

Yelema asiente lentamente, sin mostrarse sorprendida por la actitud de Andy. En el fondo, entiende su desconfianza.

Kristy, en cambio, se acerca a Honeymaren con una sonrisa cálida. Se nota que ha desarrollado cierto cariño por la joven Northuldra.

"Gracias por todo, Honeymaren" Dice Kristy, dándole un breve pero afectuoso abrazo "Deséanos mucha suerte para que volvamos a vernos"

Honeymaren sonríe y le devuelve el gesto.

"Que los espíritus te acompañen, Kristy"

Yelena observa la escena con atención. Su mirada se suaviza al notar la dulzura y amabilidad de Kristy. Kristy se parece tanto a Iduna. Su amada hermana, que partió hace tantos años.

Por un momento, Yelena ve en Kristy los mismos ojos gentiles, la misma energía cálida, la misma luz que una vez brilló en Iduna.

Pero no dice nada. Solo observa en silencio mientras el grupo se aleja, con Andy caminando al frente. Yelena se pregunta si, con el tiempo, él también aprenderá a confiar.

Andy avanzaba acompañado de su equipo, determinado a encontrar a su madre y resolver el misterio detrás de todo lo que estaba ocurriendo.

"Muy bien" Dijo Andy estudiando su mapa y sacando su brújula "Debemos seguir hacia el norte y luego..."

"Creo que no me siento bien" Lo interrumpió Sussy

"¿Qué tienes?" Le preguntó Kristy

La muñequita de nieve se sintió mareada y Kristy la alcanzó a sostener antes de que cayera al suelo.

"No lo sé... me siento muy... rara..."

Todos observan como los copos de nieve que forman a Sussy se empiezan a desprender y a flotar en el aire.

"¿Qué está pasando?" Preguntó Helena, mientras se agachaba junto a Kristy para observar más de cerca

"Creo que mi magia de desvanece" Dijo la muñequita con lágrimas en los ojos

"No, Sussy, quédate con nosotros" Sollozó Kristy "¡Andy haz algo!"

Susy siempre había sido como una hermana para Andy. Verla desvanecerse así era un golpe directo a sus emociones. El elegido, con su poder de hielo, intentó usar su magia para regenerarla, conjurando una nueva capa de hielo alrededor de Susy para devolverle su forma. La muñeca cobró algo de consistencia por un momento, pero pronto comenzó a desmoronarse nuevamente.

"No puedo, solo mi mamá puede hacerlo... ella fue quien creó a Sussy"

Helena, sintiendo la desesperación de Andy, también levantó las manos y usó su magia de hechicería para intentar salvar a Susy. Un resplandor rosa rodeó a la muñeca mientras intentaba revivirla, pero, al igual que con los poderes de Andy, la magia de Helena no tuvo el efecto deseado.

"Entonces creo que algo le pasó a Elsa..." Murmuró Sussy "Creo que... Elsa se ha ido"

La realidad de lo que estaba pasando golpeó a Andy con fuerza, el chico sintió un nudo en el estómago y un dolor en su corazón.

"No... no... eso no puede ser" Dijo Andy en shock

La sabionda intentó sin éxito usar su magia para salvar a Sussy pero no lo logró.

"¡Sussy quédate conmigo!" Solloza Kristy mientas la muñequita de nieve que siempre había estado a su lado, comenzó a deshacerse lentamente frente a sus ojos.

"No estén tristes… tuvimos momentos maravillosos juntos, ¿verdad?"

"Pero no quiero que te vayas…" Sollozó Kristy

"Siempre estaré con ustedes… en los recuerdos más felices…"

Las pequeñas partículas de nieve que formaban a Susy empezaron a derretirse, desmoronándose como polvo que se lleva el viento.

Kristy se aferra al brazo de Andy, y Elli esconde el rostro en sus manos. Andy, con la mirada en el suelo, siente que una parte de él se rompe para siempre.

"¡Sussy!" Lloró Kristy cayendo de rodillas

Andy también cayó de rodillas completamente en shock, durante toda su vida, Andy había sentido una especie de conexión con la magia de su madre, siempre sintiendo la presencia de ella por medio de su magia helada.

El aire estaba cargado de una sensación de pesadez cuando Andy miró el montón de nieve que había quedado de Susy, su amiga de nieve. La realidad de lo que había sucedido se fue asentando en su corazón. Elsa, su madre adorada, había muerto. La tristeza lo envolvía como una niebla densa y fría, tal como su poder, y por un momento, la incertidumbre y el dolor lo inmovilizaron.

Perplejo y con el corazón roto, Andy apenas podía procesar la magnitud de la pérdida. Elsa había sido su todo: su madre, la reina, la heroína que siempre lo había guiado. Ahora, la sensación de vacío lo invadía por completo. Ya no estaba.

"No… no puede ser…" Sollozó Andy "¡Mamá…!"

Helena, Kristy y Ellia se abrazan a él mientras los cuatro lloran desconsolados.

"¿Por qué?" Grita Andy

Su madre era todo para él. Su fortaleza. Su guía. Su luz. Y ahora… ahora se ha ido.

"¿La reina Elsa...? No puede ser..." Murmuró el Capitán Escarcha perplejo "¡La Reina Elsa no puede haber caído! ¡Es... imposible!"

El Capitán dio un paso atrás, como si le hubieran dado un golpe mortal. Su figura de hielo, usualmente inquebrantable, comienza a temblar, y se lleva la mano instintivamente a su pecho de nieve.

"No... no puede ser. No... ella no... mi reina..." Solloza el Capitán

"¡No tenía que haber ido sola! ¡Debí encontrarla antes… debí… debí protegerla!" Exclama Andy devastado

La tormenta en el corazón de Andy crecía. La magnitud de lo ocurrido lo golpeó con fuerza. Había perdido a su madre y ahora, con tan solo 15 años, él debía tomar su lugar como rey de Arendelle. La responsabilidad lo aplastaba, y el dolor lo consumía.

Pero cuando el dolor se tornó en ira, fue como si una sombra oscura se apoderara de su corazón. El rencor y el odio se encendieron en su pecho, especialmente hacia los northuldra. Las historias que le habían contado sobre la antigua enemistad entre Arendelle y los northuldra solo alimentaban su furia.

El rostro lloroso de Andy cambió radicalmente a un rostro sombrío y furioso. Y sus ojos se inyectaron de odio.

"¡Ellos! ¡Los northuldra la mataron!" Gritó Andy con la voz cargada de desesperación y rabia.

Sus manos empezaron a temblar y su poder se descontroló. Furioso, el chico apretó los puños, el viento helado comenzó a levantarse a su alrededor mientras su energía se liberaba sin control.

"¡Ellos son los responsables! ¡Ellos la mataron!"

Sus amigos, sorprendidos y aterrados, intentaron acercarse a él para calmarlo, pero la energía que emanaba de Andy se volvía cada vez más desbordante y peligrosa. Angelita fue la primera en dar un paso hacia él, extendiendo sus manos con el deseo de detenerlo.

"Andy, por favor... Eso no lo sabes... no dejes que la rabia te controle" Dijo la chica invisible con voz suave, pero llena de preocupación "No sabemos lo que realmente sucedió. No podemos culpar a todos los northuldra por lo que pasó con tu madre. No hagas algo de lo que después te arrepientas"

Pero el elegido estaba fuera de sí. Su dolor se transformaba en venganza, y no podía ver más allá de su odio hacia los northuldra. No solo había perdido a su madre, sino que sentía que todo su mundo se desmoronaba a su alrededor. La pérdida de Elsa, el hecho de que ahora era el rey, la culpa de no haber podido protegerla... todo eso lo llevaba a un punto de quiebre.

"¡Yo soy el rey de Arendelle! ¡Y tengo el derecho de decidir cómo proteger mi reino!"

El joven rey sentía que la ira lo dominaba, y era como si la muerte de su madre hubiera borrado todo lo demás, dejando solo un vacío y un deseo de venganza. Y sin entender de razones se dirigió hacia el campamento northuldra.

Helena, Birgit, Ed y Angelita se unieron, tratando de usar sus habilidades para detenerlo, pero Andy estaba cegado por el dolor y la ira. Cada intento de acercarse parecía solo avivar más la tormenta que crecía a su alrededor.

"¡Andy, por favor, hermano, detente!" Le dijo la sabionda usando sus poderes para aprisionarlo, pero Andy estaba tan enojado que logró liberarse y arrojó a su hermana lejos.

"Andy esto no es necesario... no lo hagas, Andy, no lo hagas" Le suplicó Birgit mientras luchaba contra él sin éxito

"¡Viejo, te lo suplico!" Exclamó Ed con su voz llena de angustia mientras trataba de hacerle frente, pero las descargas eléctricas de su magia chocaban contra el hielo y se disipaban sin lograr ningún efecto.

Pero ni siquiera la determinación de sus amigos fue suficiente. Angelita, con su poder de campos de energía, creó una barrera para aprisionarlo, pero los poderes de Andy rompieron el campo de energía con facilidad.

"¡Soldado Anders, detente!" Suplicó el Capitán "¡Esto no te ayudará! ¡No lo hagas! ¡Esto no traerá a tu madre de vuelta!"

Enojado, Andy usa su magia para desbaratar al Capitán y sigue su carrera frenética hacia el campamento.

Desesperado por detener la furia de su amigo, Ostein, que, a pesar de no tener poderes, no dudó en intervenir, corrió hacia él.

"Viejo ya basta" Le dijo el vago saltando sobre la espalda de Andy y aferrándose a su cuello "Si te resistes solo harás que te apriete más fuerte"

En un movimiento casi instintivo, Andy, sin pensarlo, lanzó a Ostein hacia un árbol cercano, y el impacto fue tan fuerte que Ostein cayó al suelo, aturdido.

Mientras Andy se dirigió a toda velocidad hacia el campamento para vengar la muerte de su madre.

En medio del caos desatado por el ataque de ira de Andy, los northuldra gritaban alarmados mientras intentaban escapar de la avalancha de hielo y nieve que se desataba a su alrededor. Los poderes de Andy, descontrolados por su furia y dolor, creaban grandes ventiscas que amenazaban con sepultar a los northuldra.

Kristy siendo una niña y sin ningún poder especial, miró horrorizada la escena. Sabía que su primo estaba sufriendo, pero también entendía que los northuldra no tenían culpa alguna de lo que había sucedido con Elsa. Sin pensarlo dos veces, se lanzó al frente.

"¡Andy, basta! ¡Detente!" Gritó, poniéndose en medio de él y los northuldra, alzando los brazos como si eso pudiera detener la tormenta.

Andy, cegado por la ira, apenas escuchó su voz. Sus ojos brillaban con un intenso azul helado mientras levantaba más ventiscas y lanzaba estalagmitas de hielo al aire.

"¡Apártate, Kristy! ¡Ellos mataron a mi mamá!"

Kristy no se movió. Aunque las ráfagas de viento helado la golpeaban y las estalagmitas de hielo pasaban peligrosamente cerca, ella permaneció firme.

"¡Eso no es verdad, Andy! No tienes pruebas de eso"

"¡Mi mamá está muerta y ahora pagarán por eso!"

"No puedes actuar así. No todos los northuldra son culpables. Por favor, piénsalo ¿Eliminar a los northuldra te hará sentir mejor?" Insistió Kristy

"Sí... hum... no... no lo sé... pero quítate de en medio" Ante esta duda, los ojos de Andy volvieron a la normalidad, pero seguía furioso

"¿Esto es lo que deseaba tía Elsa?"

"Eso no importa"

"Tu mamá siempre decía que la ira no resuelve nada"

"¡Mi madre murió!"

Justo entonces la voz de Elsa resuena a sus espaldas.

"Andy"

Confundido y esperanzado, el chico se volvió, pero no se trataba de su madre tal cual

Ostein sostenía la esfera que le dio Elsa, la cual proyectaba una figura etérea. La figura de Elsa tan clara y luminosa como siempre la recordaba, pero con una sensación de serenidad y paz que transmitía una profunda conexión más allá de la muerte.

"Andy..." La voz de Elsa resonó con amor y suavidad, como si estuviera justo frente a él "Si estás viendo esto, significa que ya no estoy aquí"

Andy, con los ojos llenos de lágrimas, se quedó paralizado, sin saber qué hacer o cómo reaccionar. La figura de su madre, aunque ya no física, parecía tan real como el amor que siempre le había dado.

"Quiero que sepas cuánto te amo, hijo. Me duele mucho no poder estar a tu lado, pero confío en ti más de lo que las palabras pueden decir. Siempre confié en que serías un gran rey, uno sabio y compasivo, que gobernaría con justicia y amor, tal como lo hiciste con todos los que te rodean"

Las palabras de su madre calaron profundamente en Andy, y por primera vez, el peso de la responsabilidad de ser rey no le parecía tan abrumador. Elsa continuó con una mirada llena de ternura, su voz suave y cálida como siempre:

"Sé que ahora sientes dolor y rabia, pero no dejes que eso te consuma. El dolor es parte de la vida, pero la manera en que eliges enfrentarlo es lo que realmente importa. Sé sabio, hijo mío. Escucha a tu corazón, como siempre lo has hecho.

Un nudo se formó en el pecho de Andy, mientras las lágrimas caían por sus mejillas, pero ahora, ya no eran solo de tristeza y furia. Eran lágrimas de alivio, como si algo dentro de él finalmente hubiera encontrado paz.

Elsa lo miró con una sonrisa triste pero esperanzadora:

"Te voy a extrañar mucho, Andy. Pero siempre estaré contigo, en cada paso que des. Confío en ti. Recuerda lo que has aprendido. Recuerda lo que eres. Y no olvides que eres capaz de hacer cosas increíbles, solo si te lo permites"

La proyección de Elsa comenzó a desvanecerse lentamente, pero sus últimas palabras quedaron grabadas en la mente de Andy:

"Te amo, mi querido hijo. Siempre serás mi orgullo"

Andy extendió su mano intentando tocar el rostro de su madre. La luz desapareció por completo, dejando a Andy en un profundo silencio. La esfera, ahora apagada, reposaba en las manos de Ostein.

El elegido se quedó en silencio, mirando la nieve que lo rodeaba, con su corazón lleno de emociones encontradas. El dolor seguía presente, pero sus palabras le habían otorgado la fuerza que necesitaba. Sabía que no podía cambiar el pasado, pero sí tenía el poder de decidir cómo enfrentaría el futuro.

"Gracias, viejo" Sollozó Andy limpiándose las lágrimas con la manga "De verdad lo siento... Yo no soy como mi madre"

Kristoff por su parte, se acerca a Elli y Kristy, abrazándolas con fuerza mientras lloran desconsoladas. Aunque intenta mantenerse fuerte para ellas, sus ojos traicionan el profundo dolor y preocupación que siente por la desaparición de Anna.

"Todo va a estar bien" Les dijo a sus hijas con voz temblorosa "Su madre es fuerte y valiente. La encontraremos, lo prometo"

Kristy, con lágrimas corriendo por su rostro, se aferra al pecho de su padre.

"¿Y si no regresa? No quiero que mamá nos deje también..."

Elli, aunque más madura, no puede contener sus propias lágrimas. Trata de consolar a su hermana menor, acariciando su cabello, pero las palabras se le atoran en la garganta.

En su interior, Kristoff siente el peso de la incertidumbre. La idea de criar solo a sus hijas y a su sobrino lo abruma, pero también lo impulsa a encontrar a Anna, a cualquier costo.

Con pasos lentos, Andy se acercó a sus amigos con la mirada baja y los hombros aún tensos por la mezcla de culpa y vergüenza. El peso de sus acciones recientes lo aplastaba tanto como el dolor de la pérdida de su madre. Angelita, Helena, Ed, Birgit, y Ostein lo observaban en silencio, sabiendo que estaba reuniendo el valor para hablar.

"Oigan yo... yo hum yo..."

Por toda contestación, Angelita abrazó a Andy con fuerza dándole el consuelo que necesitaba

"Lo siento mucho" Sollozó el elegido aferrado a la chica invisible "Perdí el control. Los golpeé, los lastimé, y… casi hago algo terrible... Sé que solo querían ayudarme, pero estaba tan furioso, tan cegado por el dolor… No hay excusas para lo que hice. Perdónenme, por favor"

"Andy, estamos aquí porque te queremos y porque somos tu familia" Dijo Angelita con suavidad "Sabemos que estabas sufriendo. Perder a tu madre... no podemos imaginar lo que sientes. Pero no tienes que enfrentarlo solo"

"Eres humano, Andy" Le dijo Birgit poniendo la mano en su hombro "Cometer errores es parte de eso. Lo importante es que aprendamos de ellos. Y tú lo estás haciendo"

Ed sonrió levemente, rascándose la cabeza.

"Oye ¿Qué clase de amigo sería si no pudiera aguantar un golpe de vez en cuando?"

Finalmente, Ostein, quien aún se masajeaba la espalda tras el golpe contra el árbol, sonrió de lado.

"Bueno, no voy a mentir: ese árbol me dolió. Pero ya sabes, un par de disculpas reales y quizás una buena comida cuando volvamos a Arendelle lo compensarán"

Eso arrancó una ligera risa de todos, aliviando un poco la tensión en el aire.

Helena y sus amigos abrazan a Andy en un abrazo grupal que dura algunos minutos. El Elegido finalmente levantó la mirada, encontrando comprensión y apoyo en los ojos de sus amigos. Aunque seguía sintiendo culpa, su carga se aligeró gracias a ellos.

"Gracias… a todos. No merezco amigos como ustedes. Pero prometo que seré mejor. Por ustedes. Por mi madre. Y por Arendelle"

El teniente Matías y los viejos soldados de Arendelle se acercaron, con la bandera del reino ondeando al viento. El rostro de Matías, al ver a Andy frente a ellos, se iluminó con una mirada seria pero respetuosa.

"Su Majestad" Dijo Matías con un tono solemne, inclinándose ante Andy quien lo miraba con ojos llorosos "La reina ha muerto... larga vida al rey"

"¡Larga vida al rey!" Exclamaron todos

Los demás soldados se unieron a Matías, haciendo reverencias de respeto ante la nueva figura de autoridad. Aunque Andy aún estaba devastado, comprendió qué ahora él era el rey de Arendelle, y esa era una verdad inquebrantable.

El chico miró a sus primas y a su hermanita. Ellas lo miraron por un instante con los ojos llorosos, los cuatro parecían muy serios y maduros.

"Reverencia" Les dijo en voz baja Elli a Kristy y Helena

Y las tres hicieron una elegante reverencia, tal como les indicaba el protocolo que les habían inculcado como miembros de la realeza. La cual Andy correspondió con una leve inclinación de cabeza.

"Su Majestad" Dijo Kristy

El Elegido se sintió un poco abrumado de la formalidad de Elli, Helena y Kristy. Ahora las cosas no volverían a ser como antes. Ya no era el fastidioso y mandón hermano mayor con el que solían bromear y divertirse.

También los amigos de Andy se postraron. El chico los miró con ojos llorosos, no era un sueño. Al parecer, la historia de la familia real era un engranaje de repeticiones irreparables, él siendo aún muy joven había ido al bosque encantado y volvería siendo el nuevo rey de Arendelle, como le ocurrió a su abuelo Adgar.

"Si alguna vez necesita consejo o ayuda, mis hombres están a su disposición" Dijo Matías

Andy observó con curiosidad mientras uno de los hombres de Matías sostenía algo envuelto en un paño de terciopelo oscuro. Con una reverencia respetuosa, lo descubrió, revelando una antigua corona dorada, adornada con piedras preciosas desgastadas por el tiempo.

"Esta es la corona del rey Runeard" Anunció Matías con voz grave "Durante todos estos años, mis hombres y yo la resguardamos aquí en el bosque encantado, esperando el momento en que pudiera volver a su legítimo heredero"

Andy sostuvo la corona en sus manos, sintiendo su peso tanto físico como simbólico. Sus dedos recorrieron el frío metal mientras miraba a Matías con una expresión seria.

"Aún no tengo edad suficiente para ser coronado" Dijo el chico en voz baja "Recuerden que en Arendelle, un rey debe ser mayor de edad para asumir el trono y yo solo tengo 15 años"

Matías asintió con comprensión.

"Lo sé, Rey Anders. Esto no es una coronación oficial. Pero en estos momentos, necesitamos un símbolo, un líder que nos ayude a salir de esta crisis"

Mientras sostenía la corona del rey Runeard, Andy recordó las historias que su madre le había contado sobre su propia coronación. Lo había oído tantas veces que casi podía imaginar la escena con claridad.

Elsa, después de trece años encerrada en su habitación, había tenido que salir al gran salón del castillo y enfrentarse a todos. Era la primogénita del rey Adgar, la legítima heredera, pero en aquel momento se sentía más una prisionera de sus propios miedos que una reina.

"Me temblaban las manos" Le había confesado en más de una vez su madre con una sonrisa nostálgica "Pero sabía que tenía que hacerlo"

Andy recordó cómo ella le había contado que lo más difícil fue el momento de la ceremonia religiosa. La capilla estaba llena de nobles y ciudadanos que la observaban con respeto y expectación. Luego, cuando el obispo le indicó que debía tomar el cetro y el orbe, Elsa había dudado. No por el peso de la responsabilidad, sino porque significaba quitarse los guantes.

"Sentía que todos podían ver lo que yo tanto había tratado de ocultar. Pero no podía huir"

Andy ahora entendía mejor que nunca lo que su madre había sentido en aquel momento. Tal vez no estaba en un castillo rodeado de nobles, pero la mirada de Matías, de los soldados, de sus amigos, pesaba tanto como la de cualquier corte real.

El joven rey respiró profundamente. Su madre había superado su miedo para convertirse en la reina que Arendelle necesitaba. Ahora él tenía que hacer lo mismo.

"Gracias a todos..." Dijo Andy con la voz quebrada por el dolor, pero con la decisión firme de quien estaba empezando a asumir su rol "Haré lo que mamá querría. No solo por ella, sino por todos nosotros"

El chico dejó que la corona descansara sobre su cabeza. La sabionda se mordió el labio, pensativa y llorosa, la pérdida de su madrina la había afectado profundamente, y ahora, veía cómo los soldados trataban a su hermano con el respeto debido a su nueva posición.

Nunca pensó que este día llegaría tan pronto. Aunque desde siempre supo que las responsabilidades de la corona recaían sobre Andy, aún le costaba asimilar la idea de que su divertido, fastidioso hermano mayor y el majestuoso rey de Arendelle fueran la misma persona.

"Es difícil de creer..." Dijo la sabionda en voz baja más para sí misma que para los demás. "Andy... el rey"

Ed asintió, también con una mirada reflexiva.

"Aunque siempre lo vimos como un chico más y como nuestro amigo, él siempre estuvo destinado a algo mucho más grande"

"Es cierto" Agregó Angelita "No siempre lo vimos como el futuro rey, pero ahora lo es, y debemos ayudarlo a serlo"

Los soldados de Arendelle, encabezados por Matías, habían organizado en memoria de la Reina Elsa, los ojos de todos brillaban con lágrimas contenidas, mientras la música suave de una especie de gaita se unía al silencio.

De pie, firme como siempre, el Capitán Escarcha observa hacia el frente con la mirada perdida.

"Reina Elsa… usted fue más que una soberana" Dijo el Capitán lloroso "Fue… la luz que guiaba nuestras filas. La primera en avanzar… la última en rendirse... Conocí el deber por usted. Conocí el honor, el sacrificio… y también conocí algo más. Algo que ni siquiera los soldados de hielo comprenden. Amor. Porque sí… la amaba, mi reina. Desde el primer día en que Andy me formó con sus propias manos, y yo la vi... prometo que honraré su legado. Que cuidaré de su hijo como si fuera mi propio general. Que no fallaré. Pero… oh, mi reina… si hubiera podido morir en su lugar…"

"Yo nunca podré ser como ella. Nunca podré ser un rey como fue mi mamá" Murmuró Andy con la voz quebrada

"No digas eso, Andy... es decir... Majestad" Le dijo Birgit

"Mira todo lo que está pasando. Perdí el control, quise atacar a los northuldra sin pruebas, lastimé a mis amigos... Y ahora soy el rey ¿Cómo puedo gobernar si ni siquiera puedo controlar mi propia ira? Mamá era todo lo que un monarca debía ser. Era sabia, compasiva, poderosa y justa. Siempre sabía qué hacer, cómo actuar... Yo no soy como ella. Nunca podré serlo"

"Tu madre era una reina increíble porque fue fiel a quien era. Ella no intentó ser como nadie más. Lo que la hizo fuerte fue que aprendió de sus errores y confió en su propia forma de hacer las cosas. Tú tienes que hacer lo mismo. No tienes que ser como ella. Tienes que ser tú mismo"

"¿Y si no puedo hacerlo? ¿Y si fallo?"

"Sé que tienes miedo... Yo también... pero no importa lo que tengas que enfrentar durante este viaje, no estarás solo. Nos tienes a todos nosotros. Tienes a la gente de Arendelle. Y tienes a tu mamá en tu corazón. Ella siempre creyó en ti, y nosotros también. Ahora solo falta que tú mismo creas en ti"

"Gracias Birgit... no sabes cuanto significa para mí tu apoyo... Soy el elegido... El príncipe del hielo... Pero no pude... no pude..." Sollozó Andy "¿Por qué se murió? ¿Por qué no la salvé? No logré hacerlo"

"Hay cosas que nadie puede evitar" Le dijo Birgit poniéndole la mano en el hombro "No eres todo poderoso"

"Ojalá lo fuera..." Replicó Andy lleno de una ira que estremeció a su amiga "Ojalá fuera tan poderoso como para evitar que muera la gente"

"Andy... eso es imposible...Es el ciclo de la vida, tú perdiste a tu madre, ella perdió a su padre y él también perdió el suyo, tu bisabuelo perdió a su madre.., y así sucesivamente..."

Andy no pudo contenerse más y sollozó amargamente abrazando a su amiga fuertemente.

Birgit enseguida correspondió el abrazo. Sintió la desesperación de Andy en la manera en que se aferraba a ella, como si temiera que si la soltaba, todo lo que le quedaba se desmoronaría.

"Estoy aquí, Andy" Susurró Birgit con suavidad apoyando su mejilla contra su hombro.

El calor de Birgit lo envolvía, calmándolo de una manera que no podía explicar. Sentía su pecho subir y bajar con cada respiración y, más aún, sentía el latido constante de su corazón. Era un sonido firme y reconfortante, un recordatorio de que no estaba solo.

Permanecieron así por largos segundos, sin necesidad de decir nada. Ninguno de los dos se atrevía a apartarse. Había algo en ese abrazo que ambos necesitaban. Birgit sentía que Andy estaba temblando ligeramente, ya fuera por la angustia o el cansancio.

"No importa lo que pase, siempre estaré contigo" Le dijo ella

Andy tragó saliva, sintiendo un nudo en la garganta. Sabía que Birgit decía la verdad. Ella siempre había estado a su lado, en los momentos buenos y en los malos. Pero ahora, mientras la tenía entre sus brazos, su corazón latía con fuerza por una razón diferente.

Él y Birgit eran solo amigos. Siempre lo habían sido. Pero había algo en el modo en que la abrazaba, en la manera en que sentía su calidez, que hacía que su corazón doliera de una forma distinta. Como si una parte de él deseara aferrarse a ella de una manera más profunda.

Pero no podía decirlo. No ahora.

Birgit también sentía el mismo conflicto en su interior. Su amistad con Andy siempre había sido especial, pero ahora, mientras lo tenía tan cerca, mientras sentía su aliento contra su cabello, no podía evitar pensar en lo mucho que le importaba. En lo mucho que le dolía verlo sufrir.

Finalmente, Andy exhaló lentamente y, con pesar, aflojó el abrazo. Sus ojos verdes estaban llenos de dolor, pero también de gratitud.

"Gracias, Birgit," Dijo el joven rey en voz baja, su mirada encontrándose con la de ella.

Birgit sonrió suavemente y asintió.

"Siempre" Murmuró ella

Aunque ninguno de los dos lo decía en voz alta, en ese momento ambos supieron que lo que sentían el uno por el otro iba más allá de la amistad. Pero el miedo a perder lo que ya tenían los hacía callar.

Por ahora, solo podían seguir siendo lo que siempre habían sido: mejores amigos.

Andy cerró los ojos, dejando que las lágrimas recorrieran su rostro. No solo lloraba la pérdida de su madre, sino también la gran responsabilidad que ahora recaía sobre él.

"Mamá, nunca te olvidaré. Y cumpliré con mi deber. Lo haré por Arendelle, por nuestra gente... y por ti... No fui lo suficientemente fuerte para salvarte, mamá..." Suspiró el chico cayendo de rodillas "No fui suficientemente fuerte... Pero te prometo que no volveré a fallar..."

El aire, frío y cargado de tristeza, comenzó a disiparse lentamente. El futuro de Arendelle estaba en manos de Andy, pero con el apoyo de todos los que lo amaban, sabía que no estaría solo.

"Escuchen... No sé si los northuldra son inocentes o culpables. No sé si realmente tuvieron algo que ver con la muerte de mi bisabuelo o con lo que le ocurrió a mi madre. Pero no voy a dejar que mi enojo o los prejuicios decidan por mí.

No confío en ellos del todo todavía, pero les daré la oportunidad de demostrarme quiénes son realmente. La confianza es fácil de destruir, pero lleva años construirla. Mientras tanto, reuniré cada pieza de esta historia. Solo entonces podré tomar una decisión como rey y les juro que voy a llegar al fondo de todo esto"

Sus palabras dejaron claro que ya no era solo un adolescente lidiando con emociones turbulentas. Ahora era un líder que buscaba justicia y verdad, no solo para su madre, sino para todo Arendelle.

"Ese es el camino correcto, Majestad" Dijo Matías "La verdad puede ser difícil de enfrentar, pero es el único camino para liderar con justicia. Su madre estaría orgullosa de usted"

Kristoff por su parte, se llevó una mano a la frente, tratando de ordenar sus pensamientos. La muerte de Elsa, la desaparición de Anna en el bosque encantado, el peligro en el que estaban Elli y Kristy… Era demasiado.

Tenía que encontrar a Anna, mientras empacaba lo necesario para internarse en el bosque y buscar a su esposa.

Mientras el bosque encantado guardaba silencio tras el homenaje a Elsa, el eco de antiguos cantos northuldra se mezclaba con el sonido del viento. Todos intentaban volver a la calma, pero Kristy, de pie entre los árboles, notaba algo extraño.

Al principio, había ignorado el incidente. Se había convencido de que solo fue un golpe, una chispa del poder de Andy causado por su rabia y dolor. Pero ahora… algo no estaba bien.

Sus pasos comenzaron a volverse inestables. Se llevó la mano al pecho, y su rostro se tensó al sentir una frialdad que no se disipaba.

Kristy caminó con pasos lentos y nerviosos, apretando su mano contra su pecho. No quería preocupar a nadie… pero sabía que algo no estaba bien y que debe hablar con su padre.

"Pa" Susurró Kristy con voz temblorosa

"¿Qué pasa, cariño?" Le preguntó él llenando una cantimplora con agua del río

Kristy apretó los puños, respirando hondo antes de hablar. No quería preocuparlo más, pero tampoco podía quedarse callada.

"… hay algo que necesito decirte"

"¿Qué ocurre?"

"Prométeme que no te enojarás con Andy…"

"¿Andy? ¿Qué hizo Andy?"

"Cuando Andy… perdió el control… yo… me interpuse"

"Lo sé. Y eso fue increíblemente valiente, pero también muy arriesgado, hija"

"Lo sé, pero… cuando Andy estaba tan dolido y enojado… lanzó esos rayos congelantes y… me... me golpeó por error con un rayo en el pecho…"

"¿Qué?" Preguntó él mortificado sintiendo que el aire se le iba.

"Mi corazón… Hay hielo… en mi corazón"

De inmediato Kirstoff se inclinó hacia ella, examinándola con desesperación. Con manos temblorosas revisó su cabello, buscando el menor rastro de blanco en los mechones pelirrojos de su hija.

Nada. Por ahora.

"Andy no quiso hacerme daño, pa… fue un accidente…" Dijo la niña sollozando con voz suave y temblorosa jugando con su cabello "Él estaba tan triste…"

Kristoff apretó los puños. Sabe que Andy jamás lastimaría a Kristy a propósito. Pero eso no borra el miedo que siente en ese momento. Siente que la angustia lo asfixia.

Recuerda demasiado bien lo que pasó con Anna cuando Elsa la hirió por accidente tantos años atrás. Sabe lo peligroso que es. No puede perder a Kristy. No después de haber perdido a Elsa…y quizás también a Anna.

¿QUÉ LES PARECIÓ ESTE CAPÍTULO? ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO, LA VERDAD DISFRUTÉ MUCHO ESTE CAPÍTULO... YA ES LA SEGUNDA VEZ QUE ANDY SUFRE POR HABER PERDIDO A SU MAMÁ, LA PRIMERA FUE EN EL FUTURO POST APOCALIPTICO CUANDO HUBO UNA SEGUNDA PESTE NEGRA.

PARA LOS QUE SE PREGUNTABAN COMO SERIA ANDY COMO REY... DE NO SER POR LA OPORTUNA INTERVENCIÓN DE KRISTY, ANDY HUBIERA HECHO UN GENOCIDIO NORTHULDRA Y HUBIERA SIDO MUCHO PEOR QUE SU BISABUELO RUNARD.

PERO AHORA KRISTY ESTÁ EN PELIGRO Y ENFRENTA UN DESTINO INCIERTO, CON SU CORAZÓN EN RIESGO DE CONGELARSE, COMO LE OCURRIÓ A SU MADRE MUCHOS AÑOS ATRÁS.

GRACIAS POR ACOMPAÑARME EN ESTE VIAJE LLENO DE EMOCIONES, HERIDAS, DECISIONES DIFÍCILES Y AMOR VERDADERO. ME EMOCIONA SABER QUE SIGUEN AQUÍ, COMPARTIENDO ESTA HISTORIA CONMIGO.

LOS ESPERO EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO.