Escocia se ríe y Bélgica le sonríe también, mirando por la ventanilla y notando que, ya deben estar por llegar dado que la zona ya empieza a parecer de discotecas, con gente por ahí caminando.

—Nunca hemos venido por aquí... —es que pareces una señora, querida, y nunca piensa que pueda gustarte esto.

—Es que no es muy... de tu estilo, ¿no?

—No, de hecho no lo es para nada—admite sonriendo —. Pero quizás si es del tuyo. ¿Venías antes de estar conmigo?

—Nah, demasiada gente para mi gusto.

—Bueno, siempre hay demasiada gente para tu gusto, Alba. En mi caso es que es mucha gente desconocida... pero venga, puede ser tan divertido como cuando fuimos al Tomorrowland.

—No tenemos tres bebés hoy —igualmente aparca.

—Sólo tenemos uno.

—¡Tú no eres un bebé, tampoco te hagas tan joven!

—Hablaba de ti, por supuesto.

El escocés se ríe porque ya lo sabe.

—Aunque si quieres puedo yo ser el bebé hoy... —abre la puerta y sale del coche —. No debe ser muy difícil con todas estas hormonas masculinas encima.

Escocia pone los ooojos en blanco.

—De hecho... podría hacer muchas cosas relacionadas con ser hombre hoy. Empezando ya por venir aquí en chándal sin que sea tan terrible, si fuera mujer y viniera en chándal no me dejarían entrar —sentencia y nota que... no ha traído bolsa. Ni bolsa ni cartera ni dinero —. Oh... te tengo una mala noticia.

—No sé si nos dejaran como hombres...

—Si Francia, España y Romano me enseñaron algo en la vida... deberían dejarnos. Venga, estamos muy guapos y... espero que tú traigas dinero, porque no traigo nada.

—Shite, voy a tener que pagar tu entrada.

—Ohh... —sonríe —. Sí. Además de mis bebidas. ¡Es tu culpa!

—Porque además como no eres mujer, tienes que pagar entrada.

—Ya, y suele ser bastante caro para los chicos. Debe ser una de esas ejem pocas veces donde los hombres la tienen peor que las mujeres.

—¿Pocas?

—Ya, ya tuvimos esta discusión sobre toooooodas las veces que los hombres tienen dificultades —camina sonriendo a su lado y le toma de la mano con naturalidad —. Pero no hemos hablado de tener la regla o las dificultades de mear cuando el lugar no está limpio, o que te tomen la mitad de lo en serio que te deberían tomar habitualmente, o que supongan que como eres chica eres débil... esas cosas.

—En realidad, según como mires esto debería ser más ofensivo para las mujeres que para los hombres aunque lo sufran los hombres.

—Mmmm...

—What?

—Estoy intentando ver por dónde vas y... no.

—Well, es como... si no pagas por un servicio, es que tú eres el producto. Así que los bares utilizan a las mujeres como mercancía para atraer hombres, que son los verdaderos clientes que se dejan dinero.

—Ugh... es que, ¿ves? ¡Es difícil no pensar que el mundo es tremendamente machista! Nada más porque tú ahora me has quitado la vena feminista, medio feminazi que tenía yo antes...

—¿Lo he hecho?

—Sí, ahora... es que ahora pienso más en la igualdad. Pero creo que es que antes estaba enfadada.

—¿Por?

—Pues... France. France y el mundo. Y que no me iba bien con ningún chico.

—No haces más que fomentar el estereotipo —se acerca a la cola. Bélgica suspira.

—Ya, ya lo sé. De hecho ahora... menos —ahí va el belga detrás de él, abriéndose paso un poquito entre la gente.

—¿Ves lo que te decía? Es como si las mujeres sólo vinieran a divertirse y los hombres a follar, pero al final... funciona y nadie se queja porque a todos ya les va bien, así que tristemente es un poco así.

—Bueno por otro lado, puedes venir como mujer y sólo divertirte sin... tirarte a nadie.

—Técnicamente deberías poder hacer eso también como hombre.

—Sí, aunque en general... por ejemplo, Eire tu hermano... perdona que le use a él de ejemplo pero, antes de que estuviera con Seychelles... ¿Había alguna chica a la que le dijera que no?

—No, ¿pero crees que alguna chica le preguntaba? —levanta una ceja, divertido. El belga se ríe, un poco malévolo.

—No, jamás, pero él hubiera dicho que sí cien por ciento de las veces, le preguntara quien le preguntara... para chicos como él existen lugares como este.

—Eso es un poco cruel teniendo en cuenta que existen hombres como France o Italy o Spain.

—Ah, bueno, la verdad es que hombres como ellos... requieren demasiadas mujeres para elegir sólo una.

—Los hombres como ellos hacen que las mujeres tengan el comportamiento que repruebas de mi hermano.

—¿Cuál de todos? —se ríe, llegando hasta adelante y sonriéndole al hombre de la cadena.

—Dos —suelta Escocia sacando ya la cartera.

Pero este niega porque... Bélgica va en chándal.

—¿Qué? —pregunta Bélgica.

—No podéis entrar.

—¿Por qué? —levanta una ceja.

—No vais vestidos adecuadamente —hace un gesto para que se aparten y hacer caso a los siguiente.

Escocia pone los ojos en blanco.

—Eh, eh... espera... —Bélgica se le acerca un poco más —. Venga, ¿ahí dentro quien va a notarlo?

—No se puede y ya, este no es un local así —tan tajante. Bélgica mira a Escocia de reojo.

—Venga, hombre, que tienes que dejarnos pasar.

—Por favor, sepárese o voy a tener que llamar para que se los lleven.

El belga hace los ojos en blanco también, sintiéndose Irlanda, que de seguro le debía pasar eso. Seh, por eso Escocia sólo escupe pero no pelea.

—Esto nunca me había pasado... es ridículo que no nos dejen pasar —le asegura a Escocia, que se encoge de hombres. El belga se queda sin poderlo creer —. Y... ¿Ya? ¿Así, no pasamos y punto?

—No voy a pelearme, no quiero pasar la noche en comisaría como siempre.

—Ala... ¿Pasas la noche en la comisaría?

—Suele pasar cuando me peleo.

—No, no... venga... vamos a entrar a algún otro que seguro hay por aquí. Aunque no sea el más lleno.

—¿Cuál te gusta?

—Uno en el que no sean así. Venga, me da igual, vamos a probar con todos, en alguno nos dejarán entrar —le aprieta la mano —. Perdona, debí ponerme los jeans.

—No es tu culpa.

—Pues lo es un poco.

—Nah, es imbécil que la ropa sea tan importante.

—Si no fuera la ropa sería otra cosa, así son... creen que no atraeremos suficientes mujeres. Lo cual... es verdad —admite riendo —. Si vinieras en chándal con.. Egipto, te habría dejado pasar a la primera.

—Sí.

—Me da igual, ni que nos gustara tanto bailar en lugares exclusivos... venga, a ver si aquí —tira de el pelirrojo, que sonríe, dejándose —. Y si no, voy a bailar contigo aquí en medio de todo.

—Nah, nah, vamos.

Así que sonriendo como el tonto que es, va hasta el hombre de la puerta, escondiéndose un poco detrás de Escocia, abrazándole de la cintura. Como el de la cadena sea homofóbico. Nah, sólo les indica cual es el bar de gays.

—Oh... bar de gays. Dioses...

—Ugh —protesta Escocia.

—Venga, vamos al bar de gays...

—¿En serio? ¿No querías ligar con una chica?

—Pues sí pero si van a ponerse así en todos lados, ahora nos falta que entremos aquí y nos vean mal.

—Nah, hay bares más cutres menos tiquismiquis.

—¿Con baile?

—Weeell... —no, no los hay. El del los waffles se ríe.

—Vamos a esos bares cutres que dices, venga... si la gracia aquí es ver qué tal me va con una chica, ¿no?

—Yeah, ¿y no quieres mandar la foto al whatsapp?

—¡Ahh! Es verdad, venga... pero espera, ven —le hace un gesto con la mano —. Tú tómala, yo... hago cosas.

—Eh... —se pone nervioso con eso pero igual saca el teléfono.

Bélgica sonríe y se le acerca, dándole un beso en la mejilla y esperando a ver si la toma. El pelirrojo le mira un poco de reojo porque eso es...

—¿Queeé? ¿No quieres fotos con un hombre dándote besos?

—No es eso es que es como muy... poco, ¿no?

—Oh... —sonríe —, mmm... ¿Qué quieres? ¿Una foto de nosotros jugando espaditas? —bromea un poco, dándole un beso en la comisura de los labios.

Y ahí Escocia la toma, sonrojándose.

—Aun así creo que un beso ahí te dejarías fácilmente con cualquiera... —susurra Bélgica abrazándole contra sí y metiéndole un poco de mano, apretándole el culo.

Ya está mandada, sin darse ni cuenta, aunque está menos nervioso de lo habitual. Y es claro que es Irlanda el que va a contestar primero con un "DAFUQ", muerto de risa mientras va a enseñarle la foto a Seychelles.

—Whaaaaat? ¿Y Belgium?

—¡Yo qué sé! Estaban por aquí... —Irlanda la busca a su alrededor —. Debe ser una broma tonta suya...

Al ver el DAFUQ Bélgica insiste en tomarse alguna foto más atrevida aún.

—¿Una broma? A mí no me hace ninguna gracia.

—Ya sabes cómo es él, seguro es para que pensemos... yo qué sé, que se ha vuelto gay —insiste Irlanda mirando la foto —. Él no le haría algo así a Belgium... ¿Tú sabes dónde está ella? No la viste como... ¿Llorando en el baño o algo así?

—¡No!

—¿Qué le escribo?

—Qué como sea verdad es un cabrón.

—Espera... —ahí va a escribirlo tal cual... —. Aunque no creo que sea verdad, ya sabes cómo está él últimamente de idiotizado con Belgium.

—¿Entonces qué hace?

—Mmm... poner celosa a Belgium. Nada mejor que una chica celosa defendiendo a su novio.

—¿Qué tal una chica celosa DEJANDO a su novio?

—Venga si no está haciendo nada más que dejando que un tío raro y desconocido le dé un mini beso... raro, y... es en la mejilla. ¡Alba no es gay!

—Claro que no, no tiene ninguna tensión sexual con France —ojos en blanco.

—Bueno pero esta persona no es France... ¿Y quién no tiene tensión sexual con él?

—Yo.

—Pero tú eres su niñaaaa —mira el teléfono otra vez a ver si Escocia a respondido, mirando fijamente la foto —. ¿Te parece como familiar el tipo este?

—¿Y eso qué? —mira la foto —. No.

—A lo que me refiero es a que él no es gay como para irse a conseguir a alguien más, seguro Belgium les tomó la foto... anda, vamos a hablarles. Quizás... podríamos decirles que en vez de estar haciendo tonterías nos vayamos a algún lado.

El escocés hace un gesto con la mano.

—¿Irnos con ellos? Pero England...

—England no tiene idea ni de dónde estás ni de qué haces, ni le importa un bledo... A ver, ¿dónde está?

—No lo sé...

—¿Qué más falta por hacer? Según yo nada, seguro va a ir a tirarse a France toda la noche... Venga, vayámonos así, a la francesa, nunca va a enterarse de que no estamos. Sólo... boom, desaparecemos —la abraza de la cintura un poco.

—Pero le prometí…

—¡Pero es que has estado aquí todo el rato! —y tú ni siquiera sabes dónde está tu hermano —. ¿A qué hora se acaba esto?

—Cuando ellos se vayan... supongo.

—Vamos a buscarlos... ¿va? Igual no tengo ni idea de dónde está Alba y si no me contesta...

—Bueno, llámale a ver.

—Venga... —el irlandés le sonríe y ahí le marca a su hermano, llevándose el teléfono al oído.

Creo que ya deben estar en el bar, así que depende de la sensibilidad de Escocia a si siente el teléfono vibrar en el bolsillo o no. Si Bélgica no le está distrayendo... Vamos a poner de suerte a Irlanda, sorry chico, es toda tu suerte del día que vas a gastar en que Bélgica haya ido a por las bebidas justo en ese momento.

Escocia, que se imagina porqué le llama, sonríe un poco.

—¿Qué tripa se te ha roto ahora?

Irlanda levanta las cejas porque suena música al fondo que no es la música que él está poniendo.

—Andaaa, ¿dónde demonios estás y por qué me engañas con otra música?

—Tengo que decírtelo claro, no soy yo, eres tú.

—¡Pues no hay nadie mejor que yo en el mundo para ello! —responde Irlanda con voz dramática —. Vas a arrepentirte.

—¡Claro que no, he descubierto los ritmos pachangueros y regatoneros a los que tú no dejas que me acerque!

—Reggaeton NO, Alba, y lo sabes. ¡Tienes PROHIBIDO acercarte al reggaeton! —dice ahora con seriedad, frunciendo el ceño.

—¡Tú eres un nazi de la música!

—El reggaeton es los hornos de gas de Hitler para los oídos —tan serio, haciendo reír al mayor —. ¿En dónde estás?

—En una disco de quinceañeras.

—Ah, si voy con Seychelles seguro se sentirá rodeada de gente de su edad —risita y mira a Seychelles —. Ya, en serio, ¿dónde está Belgium y quién es ese hombre de la foto?

—Ah... ella, ehm... se ha enfadado conmigo, así que le den.

—What? ¿Pero por qué se ha enfadado? Y... ¡¿Cómo que le den?!

—Yo qué sé, mierdas de mujeres.

—Ya, ya... ¡Pero no me jodas que ahora estás ahí con un tío!

—Seh, no tiene esas movidas femeninas.

—Pero... What the hell! ¿Y qué con Belgium? ¿Dónde está ella?

—Pues se habrá ido a su casa, quién sabe.

—What the hell! ¡No hagas nada idiota como para que te deje para siempre! ¿Cuanto has bebido?

—Why not?

—¿Cómo que por qué? ¡Pues porque es Belgium, no quieres que te deje para siempre!

—Bah... —es que debe estar muerto de risa. El irlandés hace los ojos en blanco.

—Bueno, venga... dinos dónde estás para que Sey y yo te alcancemos ahí y nos cuentes en vivo qué ha pasado.

—Este hombre... es mejor que ella.

—WHAAAT? ¡No me jodas, cabrón!

—Va en serio.

—¿Te acostaste con él?

—Aun no.

—¡¿Aún?! ¡Vas a acostarte con él! —mira a Seychelles, escandalizado.

—Pues claro.

—No me jodas, ¿desde cuándo te acuestas con hombres tú? ¡Y con ese además que nunca has visto, no es como que sea France!

—Eso lo dices tú e igual ni que France fuera tan genial.

—¿Pues este tipo qué? Anda, mira, tíratelo si quieres pero... mañana. Ahora dime dónde están y vamos para allá un rato.

—Ehm... espera —le va a preguntar a Bélgica, que está hablando con una chica en la barra —. ¡Joder! ¡Está ligando con una tía, espera! En casa, luego te mando la ubicación.

—¡Oh! ¡Has perdido al chico! —Irlanda se muere de risa —. Vale, ya vamos en un rato.

—¡Muérete, cabrón! —le cuelga y ahí se va corriendo.

A ver a Bélgica que sólo ha empezado a hablar con la chica porque ella le preguntó algo. La chica tan tranquila está preguntándole que de dónde es porque su acento no es ni remotamente escocés.

—Ajem.

—... blamos Dutch y al sur es más la zona francófona que... —está explicando Bélgica moviendo las manos, cada una con una bebida eso sí. Se gira hacia el "ajem", interrumpiéndose.

—Hello —sonríe Escocia, sólo con los labios. El rubio le sonríe también y le extiende su bebida —. Thank you.

—Estaba aquí hablando con.. ¿Laura me has dicho? —pregunta a la chica que mira un poco de arriba a abajo a Escocia, algo sorprendida porque había pensado que la otra bebida era para una chica.

—Yes. Hi —la chica medio sonríe a Escocia.

—Hi, Laura.

—Me decía de mi acento que no es como el... de ustedes. El sí que es escocés —explica Bélgica sonriéndole a Escocia —. Todo un highland...

—Ah, ¿eres de aquí también, Laura? —pregunta Escocia en Gaélico. La chica le mira extrañada.

—¿Eh? ¿Por qué me hablas en gaélico? —pregunta ella.

—¿Por qué no?

—No conozco a nadie que hable... sí es gaélico, ¿no? —vacila un poco, hablando en inglés.

—Ahora sí —protesta un poco Escocia haciendo como que le da igual, pero rabiando porque quería demostrar que él es... más escocés.

—Mi padre estudió filología y... realmente no lo hablaba. Qué raro que tú lo hables, extraña forma de impresionar a una chica —ella se encoge de hombros y se gira a Bélgica —. Nunca he estado en Belgium... dicen que es bonito.

—No estoy tratando de impresionarte —frunce el ceño porque ya sabía, YAAAA SABÍAAAAA que Bélgica iba a ser mucho más atractivo que él.

—¡Estás hablándome en gaélico, cómo no! —responde ella mirando a Bélgica, haciéndose como que ignora un poco a Escocia pero no del todo —. Me decías de Bélgica.

—¿Y qué tiene eso que ver? ¿Tan creído te lo tienes? —trago.

Bélgica mira a Escocia de reojo y parpadea un poco.

—No es que me lo tenga creído, sólo es qué haces algo raro, obvio para que te pregunte.

—A mí no me parece obvio. ¿A ti te lo parece? —le pregunta a Bélgica.

—Ehh... ya podrías hablarme a mí en gaélico a veces —Bélgica le sonríe.

—¿Te gusta? —Escocia sonríe ahora y se sonroja un poco.

La chica parpadea con eso.

—Para nada me disgusta... suena dulce. ¿No crees, Laura?

—Bueno, el padre lo habla y ella no —responde el pelirrojo.

—Pues suena más bien a... viejo —contrarresta Laura, haciendo un mohín.

—Como es lo que hablo con mi madre —Escocia se encoge de hombros.

—¿Tu madre? Cielos... —Laura arruga la nariz y se vueeelve a Bélgica —. Tú seguro o hablas francés, ¿no? Eso sí es dulce y suave.

—Hablo los dos, francés y dutxh...

—Y un bonito inglés —agrega ella.

—No te dejes engañar, eso es porque salía con un tipo francés hace tiempo —Escocia ataca.

—Con un chico... claro —hasta algo decepcionada suena, cayendo en la cuenta de que, claro, ellos dos.

—¡Andaaa! Pero salgo contigo hace más y no se me pega ese acento tan bonito que tienes —Bélgica se ríe y vacila un poco si tomarle la mano o no pero al final lo hace.

—¿Quierres verlo?

Bélgica se ríe y la chica hace un poco los ojos en blanco.

—Bueeeeeno... es una pena, como siempre —protesta Laura un poco.

—¿Eh? —Escocia no se entera. Bélgica mira a la chica de reojo y sonríe.

—Todos los chicos son gays... lo siento —le asegura Bel por alguna razón, sabiendo de qué habla.

—¡No soy gay! —protesta Escocia.

Laura levanta una ceja.

—Eso piensa, pero está conmigo —Bélgica frunce un poco el ceño.

—Pero... ¡Eso es circunstancial!

—Cielos, además va a botarte...

—What? —Escocia la mira directamente, alarmado.

Laura mira a Bélgica.

—Ha dicho que eres circunstancial y aún así... sigues ahí. Es decir, entiendo que seas gay pero, really?

—Es que lo dice por... no, no es por lo que crees —intenta defender el rubio a Escocia.

—A lo que me refiero es que no me gustan los hombres en general —suelta el británico.

La chica mira a Bélgica un poquito y hace los ojos en blanco. En resumen el tipo era gay e idiota.

—Bueno... que creo que me buscan por allá...

—Adiooooos —la despide el pelirrojo, destilando sarcasmo.

Bélgica mira a la chica y le sonríe un poco antes de girarse con Escocia con cara algo extrañada, medio riendo.

—¿Todo bien? —pregunta cuando Laura ya se ha ido del todo.

—¿Eh? —trago de alcohol.

—Has venido de manera algo...

—¿Ajá?

—¿Te han dado celos?

—Naaah... —no, qué va.

—Aunque lo has hecho bien, creo que tenías futuro con ella.

—What? ¡Pero si estaba embobada contigo!

—Hasta que llegaste tú y no volvió casi a hablarme. Aunque casi sólo porque le enseñaste los dientes.

—Sólo quería deshacerse de mí —y si fuera otra persona, estaría haciendo un puchero. El belga le sonríe, abrazándole del cuello.

—Puede que un poco... pero, ¿qué fue eso de que no eres gay?

—Pues es que no…

—Perooooo... no puedes decirle que estamos juntos pero no eres gay

—Why not?

—¡Porque soy un hombre!

—¿Y?

—Y si soy un hombre y estás conmigo eres gay hoy... o al menos bisexual.

—No! Es que es... ehm... por cierto, va a venir mi hermano —cambia de tema y Belbel parpadea.

—Oh... E-Eso puede ser raro.

—Y Sey...

—Ohh... ¿Y ya saben que yo...?

—Han visto tu foto.

—¿Y qué opinan? —se sonroja un poco y se ríe —. ¿Qué hay que venir a verme con sus propios ojos o que... soy otra persona?

—Ambas, no saben que eres tú.

—Oh, ¿y yo?

—¿Y tú?

—¿Dónde les dijiste que estoy?

—Pues... aquí.

—Ah... pero no estoy aquí. ¿Les diremos que me he ido o qué?

—Sí estás aquí, ¿cómo que te has ido?

—Siendo mujer, querido —pat pat.

—¡Ah! AAAH... He dicho que estabas enfadada y que te habías ido no sé dónde.

—Oh, ¿Y yo soy quién?

—Ehm... un tío de por ahí.

—Anda, así que nos peleamos y tú has ido a ligar... y me pondrás los cuernos con un "tío de por ahí".

—Eh... sí —se encoge de hombros. Bélgica se ríe con eso.

—Es bueno irte conociendo.

—¡No es eso! —y es cierto, porque el "tío de por ahí" es ella y nadie más. El rubio le da un beso en los labios, obviamente entiendo pero queriendo picarlo un poco. El pelirrojo se sonroja sin esperarse eso.

—Je t'aime —susurra al separarse, sonrojándose igual.

—Ehm... eh... y-yo... —le tiembla la voz. El del chocolate le sigue mirando, sonriendo de lado —También...

Bélgica sonríe más aunque parece que aún no termina esa frase.

—Ehm... —aprieta los ojos y se echa sobre él porque se siente torpe y que ya ha pasado el momento y que le da vergüenza y que, ¡JODER! Belbel sonríe porque es que los británicos no dejan de ser moniiiiisimos —. Ugh.

—Me encantas —asegura riendo. Escocia sonríe un poco, aun escondidito ahí —. ¿Por qué habría yo de querer a una niña que no habla gaélico ni siquiera, por sobre ti...?

—Pero estabas...

—Hablando con una chica que me habló...

—A mí ninguna me habla —eso no es reclamo. El rubio le acaricia la espalda.

—Eso... es porque das un poco de miedo de entrada. Y confieso que... Quizás me gusta un poquito que lo des —sonríe. El pelirrojo levanta la cabeza y le mira —. Te hace ver súper rudo, para empezar... y bueno, es que yo sé que tú no lo crees, pero si más chicas te conocieran se enamorarían de ti.

—Bah —ojos en blanco, se sonroja un poco igual.

—Y creo que no te gustaría nada-nada que fuera celosa.

—No?

—No, te daría la sensación de que te asfixio y que no puedes hacer lo que quieres porque yo creo que eres mío...

—Ah...

—Ya te puedo oír... "ahí viene la loca de Belgium que no me deja hablar con nadie". Peeeero, aún así creo que sí que podemos hacer que a ti te hable más de una chica. Elige alguna y hacemos como France y Espagne.

—Vendrán a hablar conmigo para saber de ti.

—Quizás soy tu amigo gay.

—Nah, seguro que no.

—Es que lo soy.. creo que lo que nos preguntábamos hace rato sobre si me gustan ahora las chicas o no, no aplica... no me gustan.

—¿No?

—A decir verdad... si tuviera que elegir preferiría a uno de los chicos sentados allá —le señala a un grupo como de motociclistas.

—Podemos acercarnos a tomar una cerveza con ellos.

—Nah, ¿me ves la pinta? Soy gay, seguro a ellos les gustan las chicas.

—¿Y eso qué?

—Que no voy a ir ahí a que me llamen puto y se burlen de mí.

—Sería no ir a ligar, sólo a tomar una cerveza.

—Van a pensar que soy gay igual.

—Naaah, no es tan obvio.

—Eso dices tú... pero eso obvio que tú me gustas.

—No lo es tanto, en serio, no para un hombre.

—Además ni los conocemos... y a ti no te interesan. ¿Quién te gusta a ti?

—Ehm... —se sonroja.

—Vengaaaa... dime.

—Pues... —mira alrededor sin tener ni idea.

—¿Esa chica de allá?

Además es que le da vergüenza ooootra vez porque en general lo que solía hacer con su hermano era verle hacer el imbécil y quedarse ahí aguantando el vaso y esperar a que alguna chica estuviera suficientemente aburrida, borracha o desesperada como para hablarle primero.

No sé quién de los dos es peor, si él o Irlanda.

—Alguna debe gustarte... a ver, esa de allá.

—What? Noo!

—Se parece en algo a mí, sólo que más rubia.

—No, pero está... No!

—¿Qué tiene de feo la pobre chica?

—¿De... feo? Ehm... tiene las piernas gordas —por decir algo, nervioso.

—¿Quéeee?

—Ehm... sí.

—¿Cuales piernas gordas? —le mira frunciendo el ceño.

—Pues las que tiene... ejem, da igual.

—Bueno —el belga pone los ojos en blanco —,esa de alládelgaditanque parece que vas a romperla en dos.

—Nah, ella se rompería en dos.

—Y la que viene con ella podría demandarte con lo joven que es.

—Entonces tampoco.

—Veamos... la mujer de allá, es una de esas que tu hermano llama... ¿cómo las llama? Milf.

—Ya tengo bastante con mi propia madre —la verdad es que ni está mirando ya a las chicas que le señala.

—Cielos... —susurra con ese asunto —. Vale, ehm... ¿alguna otra?

—Mmmm... —en realidad, sólo te está mirando a ti.

—No me estás ni haciendo caso, Alba —mete un dedo en uno de los ojales del cinturón del escocés, con una sonrisita tonta, mirándole a los ojos.

—Ehm... no?

—No estás mirando a las chicas... —baja el tono y se le acerca más tirando un poco de él contra sí.

—Ah... —mira para allá vagamente y ahí Bélgica aprovecha para darle un beso en la mejilla.

—No te gusta ninguna...

—No mucho.

—¿Por? —le acaricia el pecho con la otra mano y es que chicos quieren parecer hetero, lo están haciendo FATAL.

—Es que son... no sé.

—¿Qué les falta? —es que está tan cerca que le hace un cariñito con la nariz en la mejilla.

—C-Cosas —manos a la cintura.

—¿Cuales cosas? —besito en la mejilla otra vez.

—Depende.

—¿De qué?

—De cada una.

—¿Ahora resulta que tooodas tienen problemas para ti?

—Soy muy selectivo —se encoge de hombros y Bel le sonríe.

—Tengo una mejor idea... ¿por qué no intentas seducir a un chico?

—Naaaah.

—Hay uno que te está observando con interés desde hace un rato.

—Me da igual, los chicos aun tienen más problemas.

—Este no creo que tenga tantos, querido —lo mira de reojo. El pelirrojo levanta las cejas —. Creo que podrías hacerte un poco a la idea, como con France.

—Why?

—Pues algo me dice que hasta podrías dejarle... —suaaaave palmadita en el culo. El pelirrojo da un saltito y se le acerca más —. Por lo que he visto es bastante persuasivo a pesar de su masculinidad...

—Nooo, no hagas eso —aprieta los ojos.

—Ah, ¿por qué no?

—Porque te... voy a dejar y... luego va a ser peor.

—Sólo una noche de pasión...

—Ugh, eres como France.

—¡Lo que ha dicho!

—¡Lo eres!

—Nah, él es mucho mas encimoso... y guapo.

—Pero insistentes...

—Perdona —se sonroja un poquito, avergonzado.

—Es sólo... —suspira —. Debe ser cosa de latinos.

Bélgica asiente suavemente pero, bueno, se separa un poco, pasándose una mano por el pelo. El escocés le mira desconsolado porque no quería que se separara.

—No quiero ser insistente molesta...

—Bueno, como has dicho antes, falta mucho para decidir, ya... veremos.

—Sólo estaba intentando tontear un poco.

—E-Está bien, está bien, de verdad —le reconforta y el rubio sonríe un poquito.

—Alba... dime… ¿puedo hacer lo que hago siempre?

—¿E-El qué?

—Hacer y decir todo lo que quiero sin preocuparme mucho —sonríe de lado. El pelirrojo asiente un poco vacilante —. Siempre nos ha servido bien la completa y brutal sinceridad, ¿no?

Escocia se humedece los labios y el otro chico inclina la cabeza, tratando de leerle. Finalmente asiente sintiendo que... miente, porque no es completa y brutalmente sincero con ella. El belga le hace un cariñito en la cara.

—¿Estás bien? —le hace un cariñito en la cara. Escocia asiente de nuevo y sonríe un poco, haciendo sonreír al belga también —. Yo también aunque tengo partes de más.

—Y de menos.

—Es sólo un día —sonríe más —. Puedo quitarte hoy las manos de encima.

—¿Eh?

—Para ser menos latina...

—Ah, no es... o sea...

—¿Ajá?

—No es eso.

—¿Entonces?

—Olvídalo.

—¿Que lo olvide como un chico o como una chica? —sonríe.

—¿Qué significa eso?

—Si me olvido como chico lo olvido y ya... si lo hago como chica, en cinco minutos te vuelvo a preguntar.

—Como chico.

—¿Otra bebida entonces? ¿O bailar?

—¿No íbamos con los chicos?

—Oh... vale, vale... vamos —les mira de reojo y se pone visiblemente nervioso —. Si deciden golpearme por favor no me dejes sola.

—No te van a golpear, no son los años cincuenta.

—Sólo por si acaso... —le toma de la mano... y la suelta. Escocia lo toma de los hombros, pero por los nervios, caminan lentamente —. Venga, vamos...

—Caaalma.

—Es que son muchos... y siendo hombre...

—¡No pasa nada!

—No séeee, tú porque sabes que no lo soy... Háblales tú primero.

—Vale.

Bélgica sonríe un poco y se sonroja al acercarse.

—Eh, tíos, ¿qué pasa? —pregunta Escocia al llegar.

Y todos se quedan un poco... ¿quién eres tú y de qué te conocemos? Bélgica sonríe un poquito.

—Ehm... hello.

—Nah, es que somos nuevos aquí y... bueno, sólo queríamos saber cómo está el patio.

—Exacto, como... está todo en este... tugurio... Ehm... tips —Bélgica intentando ser masculina.

—Pues depende de lo que andéis buscando —responde uno de ellos al belga.

—Buscamos... —empieza Bélgica y espera que Escocia complete la frase. Este sólo la mira de reojo y le sonríe —. Ya saben... cosas...

Todos parpadean.

—Drogas.

Los chicos levantan las cejas salvo Escocia, que se muere de risa porque es justo lo que iba a decir él.

—Ah, pues... ehm... —vacila uno y mira al escocés de reojo reírse tanto sin entender, incomodo—. ¿No seréis polis?

—Aún siendo polis no te diríamos que sí... pero no, no somos polis.

—Había un tipo vendiendo fuera, en las colas.

—Ah, ¿sí? —susurra Bélgica.

—¿Pero tenía alguna mierda buena o qué? Porque íbamos a invitar a unas pavas y ya me pasó una vez que me vendieron una que casi acabo en el hospital —suelta Escocia.

Bélgica no se atreve a decir nada más, asintiendo y sonriendo un poco falsamente, a ver qué dicen. Los otros se quedan con cara de dafuq con los tipos raros.

—Ehhh... ¿entonces saben o no saben? —pregunta Bélgica cruzándose de brazos.

—La verdad es que no, no le hemos comprado nada.

—Oh... —adiós tema de conversación, piensa Bélgica —, bueno, no importa mucho. ¿Cómo se llaman ustedes?

Y les dicen sus nombres un poco extrañados. A nadie le extraña.

—Él es Scott y yo soy... —y hay una pausa de Bélgica porque nota que ha de ser nombre de hombre.

—Bill —responde Escocia y Bélgica asiente, aliviado.

—Bill... sí. Cómo... Kill Bill —suelta porque está nervioso y aprieta los ojos.

—Tú eres Bill —pregunta uno confundido.

—Sí, sí... yo soy Bill —asiente Bélgica, pasándose una mano por el pelo y sonriéndole un poco al hombre confundido. Ojalá dejaras de actuar como una chica, Bélgica.

El hombre parpadea un poco y Bel le sonríe un poco más.

—Bueno... ehm... estamos aquí de paso y como no conocemos a nadie, bueno... Scott creo ya estaba un poco harto de mi conversación y decidió expandir nuestros horizontes —explica Bélgica.

—Oh... —responden porque ese es como un chiste raro.

—¿Y por qué "expandir sus horizontes" hacia acá...? —pregunta uno de ellos con cara de no muy buenos amigos.

—Porque las tías de este bar son unas estrechas —responde el pelirrojo.

—Ya, bueno, es un mal lugar para conocer mujeres —otro de ellos se encoge de hombros —. No sé que les hizo pensar...

—¿Mal lugar por? —vuelve a preguntar Escocia.

—Porque es un bloody bar cualquiera, hay como veinte lugares por aquí a donde ir a conocer chicas... este no es uno de ellos.

—¿Qué pasa, que las tías no van a los bares cualquiera?

—Pues puede que vengan, yo la verdad no he visto nunca a muchas por aquí, y mira que venimos frecuentemente.

—Ehm... ¿Y ustedes están casados? —pregunta Bélgica intentando hacer un poco de plática.

La cara de horror de Escocia cuando además uno dice que sí tan orgulloso.

—Scott también lo está —suelta Bel, sonriendo al verle la cara.

—What? —Escocia dafaq. Bélgica le sonríe un poco más y le cierra un ojo —. Naaah... se lo está inventando.

—Yo no podría... pero Scott es tan feliz así... no lo sé, nunca entenderé a la gente que quiere casarse —sigue Bélgica tan tranquilo —. Le da vergüenza contarlo porque es de ese tipo de maridos abnegados...

—What the hell!? —es que no se lo cree y el rubio suelta una carcajada —. ¡No la creáis, es ella la que siempre insiste!

—Alba! —protesta Bélgica sonrojándose —. Quiero decir que nadie le entiende nada.

—Sólo porque mi hermano... mis estúpidos hermanos son unos putos desesperados.

—Sólo estoy jugando...

—Aun así, ni creas, que ya me lo dijo Cymru que...

—¿Que qué? —pregunta Bélgica frunciendo un poco el ceño.

—¡Pues qué va a ser, que habías estado hablando con Galia de eso! —acusa y Bélgica se sonroja aún más.

—Bueno, ¿ahora no puedo tampoco hablar del tema? —pregunta algo agresivo, frunciendo el ceño.

—Perdona, ¿quién quiere casarse, él o tu novia? —pregunta uno de los otros a Escocia, que no está entendiendo.

—¡Ella! O sea, él... ugh, claro que puedes pero si no te imaginas que eso puede afectar a los demás...

—No pensé que Galia fuera a hablar con tu hermano... pero… sólo fue una conversación entre amigas.

—¿Cómo no? ¡Si van a casarse!

—Digo hablar del tema, de lo que yo le dije a Galia, porque no sé... ¡Tampoco sé qué esperas que haga yo si justamente van a casarse! ¡¿Que ignore el tema?! ¡¿Que cuando me preguntan tenga una respuesta neutral?

—No, pero...

—Pero no quieres que hable del tema, por lo visto.

—¡No, pero creía que hablabas de esas cosas con Italy y eso, no con la mujer del puto plasta de mi hermano!

—No te preocupes, no vuelvo a hablar de nada de eso con nadie que pueda tener algún tipo de relación contigo —sentencia con el ceño fruncido levantándose para ir al baño —. Ya vuelvo...

—¡Joder! —se levanta y obviamente se va tras él.

Evidentemente toda la mesa les mira irse con cara de whatdafuq. Bélgica le mira de reojo.

—¿Joder qué?

—¡Pues que no es eso! Pero parece que lo hagas expresamente.

El rubio se detiene, girándose a mirarle.

—¿Qué? ¿Qué hago qué? ¿Hablar del tema para... qué? ¿Para molestarte? ¿Eso es lo que crees?

—¡Para presionarme!

—Claro, porque debo ser imbécil al creer que tú reaccionas bien a la presión, especialmente sobre esto.

—¿Pues entonces qué creías? ¿Que no iba a pasar?

—Por tercera vez te digo que no pensé que Galia fuera a hablar con tu hermano del tema... ¡Y menos aún que tu hermano iba a ir corriendo a decírtelo! Es Galia, y se va a casar con tu hermano, estos temas salen... son preguntas normales que se hacen entre mujeres "¿y ustedes no han pensado casarse?", dime... ¿Qué demonios es lo que quieres que le diga a la próxima vez que alguien me pregunte al respecto? Y se lo digo, tal cual me lo indiques tú.

—Dile lo que quieras.

—Eso hice, le dije lo que quise, le dije la verdad... y mira —hace aspavientos con las manos.

—¿Y qué quieres que haga yo? ¿Que escuche a mi estúpido hermano y me quede como si nada? ¡Porque eso puedo hacerlo!

—¿Qué te dijo tu hermano?

—¿Pues tú qué crees?

—Por tu reacción supongo que debe haberte dicho "cásate con Belgium".

—Más bien como "no lo hagas, se va aburrir y a dejarte" y toda esa otra mierda suya.

—¿Y piensas que tiene razón? —el belga le mira, cruzándose de brazos.

—¡Yo qué sé!

—¡Lo pregunto porque quiero saber EXACTAMENTE qué te molesta tanto!

—Pues que... que... —viene y le asusta.

—Hasta donde yo me quedé tú y yo habíamos hablado ya de este asunto... y concluimos que no, no vamos a casarnos. Ya lo entendí, no quieres casarte conmigo. Ya te dije, porque te lo dije a ti, que prefiero seguir contigo sin casarnos a separarnos. Si alguien me pregunta o si hablo del tema con alguien... me parecía a mí que podía darme el lujo de contarle a ese alguien mis impresiones al respecto, no asumí que además tenía que darle a ese alguien una respuesta vaga.

—¡No he dicho eso!

—¿Entonces?

—Nada más...

—¿Qué? ¿Nada más no vuelvas a tocar el tema del matrimonio...?

—Nada más mi hermano me da por culo y me molesta... y te lo cuento porque eres tú.

Bélgica toma aire profundamente con eso y le mira a los ojos.

—No... era mi intención que tu hermano te diera por culo... —responde en un tono más conciliador.

—Thank you.

—Pero necesito hablar de ese tema a veces, y... bueno, Galia últimamente es alguien con quien hablo de cosas... mías. A estas alturas no es ni siquiera una conversación de ti... es una conversación de mí.

—Es que no es que no quiera que hables de ello. La verdad, lo que quiero es que mi hermano se calle.

—Es que no quieres que el resultado de hablar de ello te afecte... —suspira —. No voy a contarle más cosas a Galia.

—Cuéntale si quieres, pero pídele que no le diga a Cymru.

—¿Por qué no le dices tú a Cymru que tú y yo estamos bien?

—Porque no me cree, se supone que tiene información de primera mano que yo no tengo.

Bélgica le mira y es que... en parte le gusta que hable con Gales al respecto, porque implica que alguien más le hable del tema. Suspira.

—Pues ignórale, al final... bueno, al final tú y yo hablamos ya de ello, ¿no? —pregunta conciliadoramente. El pelirrojo asiente y el belga se humedece los labios aún sin sonreír del todo —. Sólo era un juego.

—¿El qué?

—El decir que estabas casado... —señala levemente a los chicos con los que estaban —. Reaccionas siempre como si fuera presión.

Escocia aprieta los ojos.

—Quizás soy yo la que lo ha arruinado todo sólo por... quererlo.

—¿Arruinado?

—Es como una bola de nieve... quizás nunca debí decírtelo.

—No quiero que pienses eso.

—Pues... es que piénsalo, ¿qué de bueno ha traído decirlo? Que tú te pongas nervioso, que tu hermano te moleste, que me digas que no quieres... —suspira otra vez.

—Que hables con una amiga.

—Y que concluyamos que deberíamos intercambiarnos los novios —da un pasito hacia Escocia.

—¿Eh?

—Ella quisiera que Galles fuera más como tú... y quizás a mí no me molestaría que tú estuvieras tan interesado...

—Lo matas. En serio, matas a mi hermano si estás con él —bastante serio. Bélgica sonríe un poquito con eso.

—¿Por? Es decir... es muy probable, creo que tú matarías a Galia.

—No te rías, es verdad. Le rompes la cabeza.

—¿Pero por qué? Quizás él me la rompiera a mí.

—Nah, tú a él. Porque es de esa clase de... hombres qué... bueno, quizás no, quizás te gustaría.

—¿Esa clase de hombres que qué? Sabes el tipo de hombre que ya me gusta...

—¿Un... príncipe encantado?

—A mí no me gustan los príncipes encantados.

—Pero te gustaban.

—Eso creía.

—Hasta que vino el dragón y...

—Y me enseñó lo que DE VERDAD me gusta... aunque a veces me lleve algunos desengaños, como esto. A los dragones no les gusta casarse —le sonríe igual.

—Bueno...

—A ti... no sé qué tipo de chicas te gustaban, pero me da la impresión que unas menos convencionales. Es lo mismo que te pasa a ti.

—Cualquiera que tuviera... ovarios suficientes de entenderme y aguantarme, que aunque no lo creas, sólo existe una.

—Tu madre —bromea.

—Nah, ella no me aguanta, me echa de casa cada veinte minutos.

Bélgica sonríe un poco más y se le acerca del todo, abrazándole del cuello.

—No me pareces más difícil de lo que es cualquiera.

—¿No? —susurra y el otro niega con la cabeza.

—Pero me haces pensar que... estás conmigo sólo porque "te aguanto" y no has conocido a más gente que lo haga.

—Ni la conoceré, todo el mundo es imbécil.

—Yo creo más bien que sí te gusto... no sólo porque te aguanto.

—Ugh —otra vez se sonroja.

—Hasta te gusto siendo chico... incluso si soy insistente y si te presiono un poco con eso de casarnos... a pesar de toooooodo eso prefieres estar conmigo porque te gusto —le aprieta contra sí.

—Pero no lo digas —le aprieta él también.

—No lo digo, no lo digo... —asiente, acariciándole la espalda, haciendo que el pelirrojo se relaje un poco.

—P-Pero sí q-que... lo hago —susurra. Al rubio se le acelera el corazón y le aprieta mas contra sí.

—Gracias... por aguantarme tú también.

Escocia se humedece los labios porque quiere beso aunque la voz suene rara. El belga ni siquiera piensa en que la voz suena rara en este momento, se lo busca porque él lo quiere también, ojitos cerrados. Por lo menos el beso sí es ella.

Y qué bien que iban a hacer como si no fueran pareja... muy bien. Los chicos con los que estaban les miran y cuchichean. Incluso algunos de ellos hace "iugh".

Irlanda le ayuda a Seychelles a bajar del coche sólo porque se ha pasado medio viaje pensando en que debe ayudarla a bajar del coche, siendo que se ve tan bonita y femenina. Y ella casi le empuja saliendo corriendo.

—¿Qué pasa? —pregunta él, que quería además entrar con ella de la mano, y de ser posible darle un besito antes de entrar...

—¡Qué voy a matar a tu hermano! —como no la sigas no te van a dejar entrar. Irlanda se va CORRIENDO atrás de ella.

—Espera, espera... Sey!

—Hurry!

—Pues eso hago, pero creo que deberías calmarte un poquito antes de entrar, para oír que es lo que nos dice —la toma del brazo.

—¡No, le voy a partir la cara!

Irlanda se muerde el labio pensando que esto va a salir maaaaaaaal, acercándose al chico de la puerta.

—Hello... So-Somos dos, ella es my girlfriend y... ya nos esperan. Tenemos prisa.

—Ella puede pasar, tú no —le detiene.

—Oh come on! Why not?! —pregunta Irlanda al que SIEMPRE le pasa esto.

—Porque no.

—¿Pero por qué? ¡Eso es ilegal hasta en el tercer mundo! ¿Qué hay de no discriminar? —protesta frunciendo el ceño un poco.

—Derecho de admisión —protesta él y creo que Seychelles ya está dentro porque con la furia que lleva ni se para con él.

—Fuck man! Si hoy estoy hasta bien vestido, es... ugh! Te pago al doble mi entrada.